«Durante las noches azules uno piensa que el día no se va a acabar nunca. A medida que las noches azules se acercan a su fin (y lo hacen, lo hacen siempre), uno experimenta un escalofrío literal, una visión de enfermedad, en el mismo momento de darse cuenta: la luz azul se está yendo, los días ya se están acortando, el verano se ha ido. Este libro se titula Noches azules porque en la época en que lo empecé a escribir sorprendí a mi mente volviéndose cada vez más hacia la enfermedad, hacia la muerte de las promesas, el acortamiento de los días, lo inevitable del apagamiento, la muerte de la luz. Las noches azules son lo contrario de la muerte de la luz, pero al mismo tiempo son su premonición.»
1625 fue el año de las victorias, en el que la España imperial hizo alarde de la mayor maquinaria militar de su tiempo.
Franceses, holandeses, ingleses, daneses, suecos y príncipes de otros estados se coaligaron con el objetivo de neutralizar a la potencia hegemónica, la Monarquía española.
El imperio donde no se ponía el sol se vio atacado en tres continentes, dos mares y un océano. Mientras llevaba la iniciativa en Flandes, con el espectacular sitio de Breda, organizó la mayor fuerza anfibia de su tiempo, cinco tercios de infantería y casi sesenta navíos, y la proyectó al otro lado del Atlántico para recuperar la capital brasileña, Salvador de Bahía.
Las armas españolas también acudieron en ayuda de la República de Génova y del valle de la Valtelina, guerras subsidiarias de Francia orquestadas por su materia gris, el cardenal Richelieu. Y aún tendrían que rechazar tres ataques más en San Juan de Puerto Rico, en Mina, actual Ghana, y en Cádiz.
El victimismo, la culpa, el miedo o la vergüenza son algunas de las cárceles mentales en las que nos recluimos tras un episodio traumático. Superviviente del Holocausto y psicóloga, Edith Eger nos ofrece herramientas para superar los pensamientos que nos encarcelan y los comportamientos destructivos que nos reprimen. Eger nos brinda doce extraordinarias lecciones de empoderamiento para vivir en libertad.
«En lugar de dejar que su doloroso pasado la destruyera, Eger escogió transformarlo en un don poderoso que utiliza para ayudar a otras personas a sanar.» JEANNETTE WALLS
«Ninguna de las hermanas Grimes estaba destinada a ser feliz, y al echar una mirada retrospectiva siempre da la impresión de que los problemas comenzaron con el divorcio de sus padres.» Así empieza esta magistral novela del autor de Vía Revolucionaria: la historia de dos hermanas que construyen sus vidas por caminos opuestos. Para Sarah, el matrimonio y la vida familiar son un refugio seguro, aunque no garanticen la felicidad. Emily, en cambio, busca en un hombre tras otro las respuestas que no puede darse a sí misma, y procura en vano huir de la soledad.
n relato fascinante que no solo conquistará tu mente sino que también inspirará tu cuerpo cuando descubras que el secreto de la felicidad está en tus pies y que todos hemos nacido para correr.
Repleto de personajes inolvidables, increíbles hazañas atléticas y ciencia de vanguardia, Nacidos para correr es una aventura épica que comienza con la simple pregunta: ¿por qué me duele el pie? Para encontrar una respuesta, Christopher McDougall nos lleva desde los laboratorios científicos de alta tecnología de Harvard hasta los sofocantes valles y los picos nevados donde cada vez más corredores llevan sus fuerzas al extremo.
Protegida por el terreno más abrupto de América del Norte, la misteriosa tribu de los tarahumara de las Barrancas del Cobre, en México, custodia un arte perdido. Durante siglos han desarrollado técnicas que les permiten correr cientos de kilómetros sin descanso, convirtiéndolos en los corredores de fondo más rápidos de todos los tiempos. Este talento, casi sobrehumano, convierte a los tarahumara en hombres serenos e inmunes a las enfermedades y a las tensiones de la vida moderna. Con la ayuda de Caballo Blanco, un curioso personaje que años atrás se internó en las salvajes barrancas para vivir entre ellos, el autor pudo desvelar los secretos de este pueblo mítico al tiempo que descubría al atleta que llevaba dentro, entrenándose para uno de los mayores retos de su vida: una carrera de ochenta kilómetros que enfrentaría a la tribu contra un extraño grupo de corredores.
Una inusual aproximación a nuestro cuerpo para entender cómo y por qué es así, a partir del relato de los cientos de millones de años de evolución que nos han hecho ser como somos.
Inclina la cabeza y observa lo que se te presenta. En primer plano verás tu torso, del que salen a ambos costados tus dos brazos y, al final de estos, las manos. Por debajo del torso, la cadera y la pelvis, y más abajo todavía las dos piernas y los pies. Todo eso lo habrás podido ver gracias a tus ojos, oportunamente colocados en la parte frontal de tu cabeza. Si atenuamos la luz, las pupilas no tardarán en dilatarse para que no te pierdas detalle. Nada sorprendente, ¿verdad? Es, simplemente, tu cuerpo. Estamos tan habituados a él, que no solemos preguntarnos por qué es así. Todo parece estar dispuesto de forma absolutamente normal, incluso lógica. Y en efecto es así.
Pero no somos el resultado de un diseño inteligente, del plano deliberado de una mente preclara. Nuestro cuerpo (tu cuerpo) es el producto de un proceso ciego e irracional, de una sucesión de pruebas, errores y callejones sin salida. De un proceso que, sin embargo, es plenamente lógico: la evolución.