La mítica expedición a las fuentes del Nilo en la Roma imperial de Nerón.
Numidia, año 62 d.C. El centurión veterano de guerra Furio Voreno encabeza la escolta de una caravana en cuyos carros viajan animales salvajes y seres humanos capturados para luchar en las arenas de la Roma imperial. Entre los cautivos hay una joven llamada Varea. Es orgullosa y salvaje como un felino, puede comunicarse con los animales y Voreno la observa, fascinado.
Los retratos de la joven que el pintor de paisajes ha realizado durante el viaje despiertan el interés del emperador por Varea, que al ser rechazado por la chica la envía a la arena. Mientras tanto, Roma se prepara para una de las mayores expediciones de su historia: el emperador Nerón, a sugerencia de su consejero el filósofo Séneca, planea remontar el Nilo en busca de sus fuentes. Será un viaje más allá de los límites del mundo conocido, una gran maniobra militar que extenderá los dominios del imperio. Voreno y Varea participarán en ella.
Una travesía hacia una tierra en lucha para sanar las heridas y encontrar el amor.
Alma Parsehyan padece dolores en el abdomen. Un sufrimiento ancestral que viene de que su familia fue víctima del genocidio armenio. Ella también vivió su propio infierno y escapó. Pero necesita sanar.
Así, emprende un viaje hacia Artsaj. La guerra se interpondrá y Alma volverá a sobrevivir, aunque esta vez gracias al amor.
En una noche sin luna, a principios del siglo VIII, nace en el Reino de Asturias Huma, hija y única heredera de la sacerdotisa del castro de Coaña, marcada por una profecía y una maldición.
Al mismo tiempo, en Recópolis, ocupada por los musulmanes, el joven Ickila sueña con emigrar al norte y unirse a los cristianos en su lucha contra los sarracenos que dominan casi toda la península. Por eso, cuando tras una reyerta se enfrenta al destierro, decide buscar fortuna al otro lado de las montañas, donde el príncipe Alfonso acaudilla un ejército de astures, cántabros y godos empañados en resistir sin someterse ni pagar tributos.
El destino teje sus hilos para unir a Huma e Ickila, al pueblo visigodo con el astur, en dos historias entrelazadas que realmente forman una sola.
Isabel San Sebastián crea en Astur una crónica arrebatadora en la que historia y leyenda transportan al lector al corazón de una epopeya apasionante.
Con cuatro años, Marta Rota perdió a su padre, y en cierto modo también a su madre, pues Margarita Jovani tuvo que ganarse la vida para mantener a su familia.
Procedente de una familia de sastres barceloneses, Margarita se había criado entre telas, hilos y patrones, y se le daba muy bien percibir la belleza que puede sacar a la luz o realzar la alta costura, un don heredado y potenciado por Marta.
Esta niña, con una intuición fuera de lo común para combinar colores y prendas, abandonó a edad temprana unos estudios que poco le ofrecían, porque ella solo tenía un deseo: vestir a las mujeres.
Líbano, 1910. La guerra es una amenaza cruel que se cierne sobre todos y los niños son sus víctimas predilectas. El ejército turco está secuestrando adolescentes para obligarlos a sumarse a sus filas; por lo que Hassan debe huir junto con su padre Abdallah desde Chebaa con la esperanza de llegar a un puerto seguro donde puedan escapar hacia América. Apenas cuenta con diecisiete años y Hassan ya sabe lo que es perder su hogar. En su travesía, Hassan es separado de su padre al ser aprehendido por un general, pero su iniciativa y buen juicio le permiten ganarse la confianza del militar, e incluso ocupar un lugar dentro del cuartel como receptor de los mensajes en clave morse. Sin embargo, cuando Hassan se ve en la encrucijada de revelar la ubicación de un pueblo de cristianos y maronitas, en su lugar da las coordenadas de un campamento turco. Su traición costará la vida de doscientos soldados. A partir de entonces, sobre su cabeza pesará una sentencia de muerte hasta que logre abordar el barco que lo llevará hacia un lejano destino donde conocerá a muchos migrantes como él: el puerto de Veracruz…