La vida de Karin, adolescente de un barrio obrero de Dresde, gira en torno a Paul, su primer amor; su amiga Marie, que sueña con convertirse en la primera mujer en pisar la luna, y la hermana pequeña a la que cuida mientras sus padres tratan de mantener la familia a flote. Cuando Paul huye desperadamente al bloque occidental, Karin recibe una visita de la Stasi: de pronto, el régimen ocupa el centro de su vida perturbándola por completo y la joven se ve atrapada en un juego manipulador en el que la inocencia no tiene cabida. Con una mirada intimista pero implacablemente lúcida y un estilo sobrio capaz de plasmar todos los matices de la realidad, Charlotte Gneuß narra la pugna entre el ansia de libertad propia de la juventud y el poder autoritario, retratando un mundo regido por la ambigúedad al que es asombrosamente fácil adaptarse para sobrevivir, pero en el que todo, incluso la moral, parece sospechoso.
Nunca estuviste solo es el primer thriller de Albert Espinosa. Una novela que te emocionará y no podrás dejar de leer hasta el final.
Una historia sobre Guido, un chico con poderes extrasensoriales que tiene que ayudar al médico que le curó de pequeño para descubrir la verdad sobre un misterio que los acecha desde entonces.
Un relato que habla del más allá, de lo que hay cuando morimos, de la verdad o de la mentira y de la vida actual en tiempos de redes sociales.
Había llegado al límite de su resistencia. Se encontraba en ese momento en que el dolor -el peor dolor, el que produce la soledad de espíritu- amenazaba con desbordarse en la más insondable desesperación. ¿Qué mejor prueba podía tener de la inexistencia de Dios que su insensato sufrimiento? Aun si existiera y fuese Dios de bondad, ¿no podría, en su soledad, reclamarle como interlocutor? Este último gesto de esperanza obró el milagro.
A partir de esta crítica experiencia vital, Conversaciones con Dios es la transcripción del más infrecuente -aunque quizá debiera considerarse el más necesario- de los diálogos: a través de ellos se revela un Dios tolerante, tan conocedor de los fuertes anclajes morales de la mayoría de los seres humanos como del intenso arraigo de sus carencias. Y por ello, más interesado en proponer a sus criaturas una actitud que en exigirles un código rígido y pormenorizado de normas. Un Dios, pues, humano, en la medida que los hombres están hechos a imagen y semejanza de él.
Entre 1835 y 1842, el escándalo se ensañó con dos clérigos de la ciudad portuaria de Königsberg, a orillas del Báltico. Aquello destruyó la reputación de ambos, les desposeyó de sus empleos, dio con ellos en la cárcel y los desterró de la vida pública. Su absolución judicial de las acusaciones más graves formuladas contra ellos llegó demasiado tarde para revertir el daño. Llevo pensando en aquel pequeño vórtice de turbulencias desde que me topé por casualidad con los expedientes pertinentes a principios de la década de 1990. La campaña de denuncias y de rumores que tumbó a los predicadores luteranos Johann Ebel y Heinrich Diestel pertenece a una era anterior a la aparición de los paparazzi, de la radio, de la televisión y de los medios sociales digitales, pero eso es precisamente lo que confiere a su historia la fuerza de una fábula. Las similitudes con personas y situaciones de la actualidad, aunque no intencionadas, tampoco pueden descartarse.'
“La vida y todo lo que hacemos es un intercambio constante de energía. Este libro, indispensable, explica cómo la obtenemos, cuánto cuesta y si nos la podemos permitir, y en realidad está explicando cómo funciona nuestra civilización y hacia dónde vamos.” -Genís Roca, empresario y arqueólogo. “¿Corremos el riesgo de un colapso de nuestra sociedad? Este libro, de lectura fácil y entendedora, aporta una visión rigurosa sobre el marco conceptual de la transición necesaria para hacer frente a la crisis energética y la emergencia climática.” -Manel Xifra, empresario industrial
«¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?», preguntó la señora Winterson a su hija Jeanette cuando ella, recién cumplidos los dieciséis años, le confesó haberse enamorado de otra chica. Curiosa pregunta, pero poco más podía esperarse de una mujer que había adoptado a una niña para hacer de ella una aliada en su misión religiosa, y en cambio se las tuvo que ver con un ser extraño que pedía a gritos su porción de felicidad.
Armada con dos juegos de dentadura postiza y una pistola escondida bajo los trapos de cocina, la señora Winterson hizo lo que pudo para disciplinar a Jeanette: en casa los libros estaban prohibidos, las amistades eran mal vistas, los besos y abrazos eran gestos extravagantes y cualquier falta se castigaba con noches enteras al raso, pero de nada sirvió. Esa chica pelirroja que parecía hija del mismísimo diablo se rebeló, para buscar el placer en la piel de otras mujeres y encontrar en la biblioteca del barrio novelas y poemas que la ayudaran a crecer.
Eso y mucho más es lo que ofrecen estas páginas excepcionales en las que Winterson se quita la máscara de la ficción para contar la historia real tras su legendaria novela Las naranjas no son la única fruta: un libro de memorias que ya se ha convertido en un clásico de la literatura contemporánea.