La tesis principal del presente ensayo es de lo más sencilla: no hay forma, no hay perspectiva desde la cual la invasión haitiana a la República Dominicana sea beneficiosa para este país.
La suplantación de la población nacional por legiones de personas sin ninguna calificación profesional, técnica, laboral. Sin patrimonio, en condiciones económicas críticas, al borde de la sobrevivencia. Sin cultura productiva, lo que han demostrado con la devastación de su propio país. Con otra visión del mundo, con otra religión, con otras costumbres, que entran en conflicto agudo con las tradiciones nacionales.
¿Hemos hablado de color de piel, de raza? No, nada que ver. Hablamos del ethos –la personalidad- de los haitianos, en contraste a la de los dominicanos, que nada tiene que ver con la raza sino con la cultura. Adicionalmente, la República Dominicana se independizó de Haití, mientras los haitianos, desde siempre, hasta la fecha, han aspirado a ocupar la Isla entera (“una e indivisible”). Para bien o para mal, los dominicanos y los haitianos son enemigos históricos.
Entonces el economista, como tan profundamente expuso . Keynes en su biografía de Alfred Marshall, enfrenta el reto de diseñar un paisaje en el que hay que integrar personas, ríos, bosques, colores, desiertos, ciudades, máquinas y cuanto hay bajo el cielo. El especialista en economía necesita una comprensión general de muchas otras ciencias sociales. Tiene que tener, como dijo Schumpeter, instinto histórico, sociológico y político, y buen dominio de matemáticas y métodos cuantitativos. Personalmente añadiría filosofía.
Este libro es una recopilación de artículos escritos por el autor que reflexionan sobre el que hacer económico. Denota la necesidad de hacer economía a partir de un referente teórico; destaca el carácter multidimensional de los procesos económicos; el rol y la importancia de la historia en el análisis económico; la relevancia de las instituciones como reguladoras; entre otros aspectos.
Cuando el trabajo en equipo, la sensibilidad social y la identificación con los valores culturales obran en conjunto, el esfuerzo que hace comunión con la causa no tarda en convertirse en frutos de alto significado y esperanzadora motivación a favor de la colectividad. Existen personas morales y físicas, que por el rol que desempeñan en el entorno social donde han nacido se convierten en entes de definidas promesas, capaces de producir bonanzas válidas en el espacio y el tiempo.
En este libro el doctor Negro Veras presenta una compilación de muchos de sus escritos generados tras los múltiples inconvenientes que enfrentó en las ocasiones que quiso salir del país, sobre todo en la época de los 12 años del doctor Joaquín Balaguer, y que se extendieron, aunque no tanto, a los gobiernos de Antonio Guzmán y Salvador Jorge Blanco.
Todas estas situaciones se vieron matizadas por las dificultades para obtener la visa y que se recrudecieron al vivir situaciones familiares que lo obligaban a salir del país.
Estas primeras narraciones las refuerza con una serie de artículos y cartas que conforman la segunda parte de su libro, dedicada al ejercicio de la libertad de expresión; documentos en los que hizo gala de su elocuencia, sinceridad y apertura para decir las cosas que entendía necesarias en aquellos aciagos momentos de la vida nacional.
Se escucha el murmullo en el viejo y casi abandonado edificio...los pasos inseguros de la anciana...Una y otra vez aquel recuerdo. Todo por entrar en contacto con lo desconocido. El aire se va sintiendo leve, estrecho, ominoso. Parece que los datos se han ido perdiendo cada vez que ella aparece y cambia las claves de las imágenes cotidianas . Avanza y observa a cada paso los detalles. Rememora lo siniestro de aquel día; el hecho tormentoso.
Este pequeño volumen cumple su objetivo: Abraza el orden de su propio universo y mientras lo leemos, nos invita a ser parte de el. Pese a que abarca diferentes tiempos y recoge diferentes moods del autor; tiene en sus poemas recurrentes similitudes: la soledad, la triste noche con su plateada luna, el sencillo mar y un miedo sutil a claudicar. En el mundo de estos poemas es un sacrilegio sacrificar la libertad por el caótico atrevimiento de la pasión. En este mundo se reconoce la genialidad de saberse compartir. Hay en esta obra, pequeños poemas que antes de leerlos te sonríen, e inevitablemente le sonríes.
Un buen número de plumas femeninas que han trabajado sobre el tema se encuentra ya citado por Rosa Silverio, aquí y en los libros anteriores. El ángel de la casa se coloca en esta línea, proponiendo una secuencia magistral de imágenes perturbadoras y originales en las que se concreta el sufrimiento de un sujeto poético mujer que ha perdido el amor que en otras obras de Rosa Silverio la salvaba de la locura.