Ayer, un mes después de morir, grabaron sobre su tumba el nombre de mi madre. Al ver sobre la piedra las letras que tantas veces estuvieron en mis labios sentí un impulso doble, contradictorio tan solo en un primer instante, que me empujaba al mismo tiempo a permanecer callado y a pronunciar las palabras justas para nombrar la vida. Lo que sentía en ese momento solo puede ser nombrado con la palabra «tristeza», aunque la palabra «tristeza» –como le ocurre a todas las palabras frente a la complejidad de nuestra vida– se queda tan corta como un metro para sondear las profundidades de un abismo.
A menudo se cree que la historia no es tan importante como la teología a la hora de abordar la egregia figura de Jesús de Nazaret. Craso error. La arqueología permite aproximarnos a él desde el estudio de las piedras, del trabajo de campo y del análisis de los expertos. Ello se demuestra, por ejemplo, con el descubrimiento en 2020 de un baño ritual de hace dos mil años o del llamado «Esqueleto 4926», rescatado de las entrañas de la tierra con el fragmento de un clavo de hierro fijado en su talón, a imagen y semejanza de Jesús.
Zavala nos acerca así a todos estos hallazgos y a otros como el de la corona de espinas que ciñó la cabeza del Nazareno, el Santo Grial con el que celebró la Última Cena o los lienzos que cubrieron su cuerpo tras la crucifixión.
Se conoce con el nombre de «apócrifos» todos aquellos textos que por una razón u otra no han sido incluidos a lo largo del tiempo entre los libros sagrados canónicos del judaísmo y del cristianismo, cuyo establecimiento definitivo culminó (por lo que concierne a la Iglesia católica) en el Concilio de Trento (1546). De índole sumamente variada, narran desde vidas y episodios de los más diversos personajes de ambos testamentos hasta textos sapienciales. No pocas vece versan sobre etapas o puntos oscuros de la vida de Jesús y sus discípulos, no se pliegan a la doctrina oficial y son rechazados como «heréticos», Apócrifos del Antiguo y del Nuevo Testamento es una antología a cargo de Antonio Piñero, destacado especialista en este tema, que reúne los más sustanciales y controvertidos de ellos. La introducción, a cargo del propio Piñero, aclara de forma ejemplar la problemática que suscitan estos textos, así como el justo lugar que se les debe asignar, principalmente como elementos válidos para la historia de la teología y de las ideas religiosas, así como para la historia de la iconografía y de la literatura cristiana.
Desde su descubrimiento y primera publicación a comienzos de los años cincuenta del siglo pasado, los rollos del Mar Muerto han constituido un preciado objeto de estudio e indagación que, en más de una ocasión, ha rascendido del ámbito académico para convertirse en foco de atención de un público amplio. La investigación en torno a los rollos ha supuesto importantes revelaciones sobre las variedades del judaísmo en tiempos de Jesús así como sobre el surgimiento del cristianismo, promoviendo también un acalorado debate sobre estos temas. La necesidad de una nueva introducción a los rollos -que tuviera en cuenta todos estos textos como biblioteca y que incorpora las discusiones científicas y los avances tecnológicos más recientes- se ha ido haciendo paulatinamente patente. El significado de los rollos del Mar Muerto responde a este propósito. Analiza 350 textos qumránicos y describe las sociedades y culturas en que fueron compuestos, incorporando fotografías de los textos originales y de los lugares en que fueron hallados, además de numerosas tablas en que se recogen pasajes ilustrativos de los rollos, cronologías y otros datos de interés.
Este texto refleja el pensamiento que Bonhoeffer expuso en un curso sobre cristología, aunque textualmente no fueron estas sus palabras, porque el manuscrito original se ha perdido. Eberhard Bethge, partiendo de numerosos apuntes, ha logrado reconstruirlo y luego ha sido incluido en el tercer volumen de las Obras completas de Dietrich y Bonhoeffer. A través de una concentrada dedicación al tema central de la teología, en el curso de Bonhoeffer se creó una conciencia que no consideró como efímeros ni dejó de prestar atención a los hechos tumultuarios de aquel entonces, sino que, aun sin ocuparse expresamente de ellos, procuró en parte a los asisentes el gran aliento que iban a necesitar para todo lo que se avecinaba. En esta exposición el oyente (y seguramente pasara lo mismo a el lector) escribe una doble impresión: en primer lugar, la alegría de estudiar y escuchar la voz de los Padres, pero al mismo tiempo y sobre todo, se ve introducido en una búsqueda de Jesucristo que no puede ser sustituida por ninguna respuesta previamente dada. OTTO DUDZUS
¿Quién es este hombre por quien tantos han muerto, a quien tantos han amado hasta la locura y en cuyo nombre se han hecho también tantas violencias? Las respuestas de este libro no nos muestran sólo un fenómeno cultural de la humanidad, sino que ponen en juego toda nuestra existencia.