En estos libros se da especial importancia a la ilustración para que los lectores más
pequeños aprendan a identificar los animales por sus nombres y a diferenciarlos según el entorno en el que viven. Así, en cada uno de ellos pueden contemplarse animales propios de un hábitat distinto, como la granja, el mar o el bosque. Las alegres ilustraciones de Anna Lang, están pensadas para atraer la mirada de los niños pero, al mismo tiempo, muestran la forma y las características reales de criaturas tan distintas como la ballena, la jirafa, la ardilla, o el gallo.
¿Hasta dónde está dispuesto a llegar un novelista para hallar la inspiración que no tiene? ¿Saborear las mieles del triunfo merece sacrificar el alma? A través de un personaje tan seductor como absolutamente desalmado, John Boyne aborda estas preguntas en Una escalera hacia el cielo, una novela formidable que es también una magnífica inmersión en el círculo de los escritores, con sus dudas, sus sueños, sus alegrías y sus miserias.
Maurice Swift quiere ser escritor, pero es incapaz de crear historias. No tiene imaginación, aunque sí un rasgo que ha aprovechado desde su adolescencia, cuando descubrió que era irresistiblemente atractivo para hombres y mujeres. ¿Por qué no utilizar esa ventaja para conseguir su objetivo? Un encuentro casual con el conocido novelista Erich Ackermann en un hotel de Berlín a finales de los años ochenta, supone su primera gran oportunidad, y enseguida inicia una relación con aquel hombre mayor tan famoso como solitario, sonsacándole un terrible secreto muy bien guardado de su pasado durante la guerra: material perfecto para su primera novela. Alcanzado el éxito, Swift descubre que ya no podrá detenerse ante nada con tal de mantenerse en la cumbre: necesita más historias, y para ello deberá descubrir otras presas, destruir y devorar otras vidas.
Ambientada en el mundo editorial, esta novela ofrece una mirada atractiva y mordaz a lo que a menudo implica la llamada escalera hacia el cielo de la gloria literaria, con sus premios, promociones y envidias sin fin. Con un excelente juego de perspectivas, abundantes dosis de humor negro y el constante cuestionamiento moral del protagonista, John Boyne nos regala una experiencia de lectura absolutamente cautivadora.
En medio de la promoción de su primera novela, El consentimiento, que provocó un seísmo social y literario, Vanessa Springora recibe una llamada de la policía para que acuda a identificar el cuerpo sin vida de su padre, un hombre fabulador y misántropo que había terminado por convertirse en un extraño para ella. Pero al vaciar su casa, algo llama su atención: dos fotos antiguas de su abuelo paterno en las que exhibe la esvástica. Un descubrimiento que echa por tierra la versión del querido abuelo checo, Josef, reclutado a la fuerza por el ejército nazi, desertor en Francia, colaborador de los estadounidenses durante la liberación y «refugiado privilegiado» como disidente del régimen comunista.
Comienza así una obsesiva búsqueda para saber quién era en realidad ese hombre que le dio su apellido y cómo pudo o no «consentir» la barbarie. A lo largo de dos años, Vanessa rastreará documentos familiares, archivos checos, alemanes y franceses, y se reunirá con testigos para tratar de recomponer un itinerario verosímil. Pero siempre faltan piezas.
Jornadas extenuantes en condiciones de gran estrés, tareas pendientes para terminar en casa.... Y ya en casa, una familia que nos pide toda nuestra atención... la que nos queda después de un día agotador.
¿Cuántos no nos habremos planteado cambiar de empresa o de trabajo, ganar menos, incluso, para vivir mejor? Pero ¿de verdad es ésa la solución?
Por supuesto, no es la que propone Paco Muro en este libro.
¿Por qué no trabajar mejor y ganar más? Ésa es la cuestión. ¿Cómo hacerlo? Un doble reto: Exigir que quien nos dirija lo haga bien. Y exigirnos a nosotros mismos un rendimiento de calidad.
Pero IR O NO IR... no recoge sólo una tesis para superar el listón del estándar de calidad de vida. También es una recopilación práctica de relatos "empresariales", de ejemplos prácticos -fruto de la experiencia del autor como consultor- de cómo mejorar el rendimiento sin por ello añadir estrés a nuestra vida.
"Llorar es la prueba de la imperfección del lenguaje humano, del lenguaje de la palabra. Sabemos que con las palabras no podemos decirlo todo. Por eso existe el silencio..., y por eso existen las lágrimas. En la mayoría de las ocasiones, lo que no se puede decir queda envuelto en silencio. Pero hay otras veces en que es el llanto el que dice lo indecible, o mejor dicho señala que hay en el individuo que llora algo que no puede expresar con palabras, aunque quisiera." ¿Por qué lloramos? La ciencia aún no lo ha esclarecido. Las lágrimas -ese fluido escurridizo entre lo fisiológico y lo inexplicable- siguen siendo un misterio. Muchos han intentado desvelarlo, pero hasta ahora la conexión entre el llanto y las emociones que lo provocan permanece inexplicada. Lo sabe bien el protagonista de esta novela, que se lanza a una investigación tan absurda como conmovedora: entender el llanto, entenderse a sí mismo. Ambientada en los albores de la era digital, entre los primeros SMS y el Facebook primitivo, esta historia comienza como una crisis matrimonial, sigue como una venganza anunciada y acaba convirtiéndose en un desconcertante camino de perfección emocional. Un viaje lleno de dudas serias y contratiempos cómicos hacia un final trágico e inesperado. Un ejercicio de deshidratación sentimental, lúcido y profundamente humano.