«El gozo que van a pregonar estas páginas no es el que se experimenta porque las cosas vayan bien, sino el que no cesa de brotar ‘a pesar de que’ las cosas vayan cuesta arriba (no quiero decir mal). Este es, me parece, el sentido de la bienaventuranza cristiana: no se promete en ella la felicidad a los pobres porque vayan a dejar de serlo, ni a los que tienen hambre porque ya está llegando alguien con el bocadillo. El gozo que allí se promete es aquel en el que las razones para la alegría son más fuertes que las razones para la tristeza, no el gozo que proporcionan la morfina o la siesta.
A esa alegría –os lo juro– no estoy dispuesto a renunciar. Este libro prolonga mi testimonio de fe en la vida con minúsculas y en la gran Vida con mayúscula».
Del mismo modo en que, en el viaje del satélite ruso Sputnik, la perra Laika giraba alrededor de la Tierra y dirigía su atónita mirada hacia el espacio infinito, en la inmensa metrópolis de Tokio tres personajes se buscan desesperadamente mientras tratan de romper el eterno viaje circular de la soledad. El narrador, un joven profesor de primaria, está enamorado de Sumire, a quien conoció en la universidad; pero ella, quien se considera la última rebelde, tiene una única obsesión: convertirse en novelista. De pronto, en una boda, Sumire conocerá a Myû, una mujer casada de mediana edad tan hermosa como enigmática, y juntas emprenderán un viaje por Europa tras el que nada volverá a ser igual.
Carmine, arquitecto, e Ivana, traductora, fueron amantes hace tiempo, y tuvieron una hija que murió siendo un bebé, tras lo cual su relación terminó. Décadas después, Carmine está casado con Ninetta y tienen un niño pequeño, Dodó, pero se pasa el día con Ilaria y la hija adolescente de esta, Angelica. Melancólica y deslumbrante, Familia examina con elegancia y humor la condición humana, el paso del tiempo, la felicidad y las oportunidades perdidas.
Por su parte, en Burguesía, la viuda Ilaria adquiere uno detrás de otros tres gatos siameses para que alivien su soledad, pero todos mueren o desaparecen.
El presente volumen colectivo, Paz y Guerra: El Derecho y sus Instituciones en Contextos de Conflicto, reúne una serie de estudios que abordan la compleja relación entre el fenómeno bélico y las estructuras jurídicas e institucionales que lo acompañan, lo justifican o lo resisten. A través de un recorrido que va desde la Edad Media hasta el análisis contemporáneo de los derechos humanos y el caos social, los autores exploran cómo el Derecho se transforma en escenarios de guerra, y cómo las instituciones jurídicas responden, se adaptan o colapsan ante la presión del conflicto. El libro se organiza en torno a un eje temático-cronológico que permite al lector comprender la evolución de las justificaciones jurídicas de la guerra, la legitimación del poder en tiempos de crisis, y el impacto estructural que los conflictos armados generan en los sistemas sociales. Desde la caballería medieval hasta la guerra de Bosnia, pasando por la Inquisición, el Consejo de Castilla y las guerras dinásticas, cada capítulo ofrece una mirada singular que enriquece el debate sobre la paz, la guerra y el Derecho. Este libro no solo ofrece una mirada interdisciplinar y transversal sobre la relación entre derecho y conflicto, sino que también invita a pensar el papel de las instituciones jurídicas como espacios de disputa, resistencia y transformación en contextos de violencia. En tiempos donde la paz parece frágil y la guerra se redefine, esta obra se presenta como una herramienta crítica para comprender el pasado y pensar el presente.
En el último siglo la esperanza de vida del ser humano se ha doblado: ninguna generación anterior ha alcanzado la tercera edad en un número tan grande y en un estado tan activo, y esto, sostiene Erri De Luca, la convierte hoy en una edad experimental. Con el contrapunto de su amiga Inès de la Fressange, célebre icono de la moda, nos invita a descubrir las posibilidades que encierra esa nueva vejez —cada uno debe encontrar la suya, y De Luca menciona muchas— y todas las ventajas de haber ganado «el impulso del tiempo acumulado».
Además de los Entremeses, Cervantes escribió ocho comedias —El gallardo español, La casa de los celos y selvas de Ardenia, Los baños de Argel, El rufián dichoso, La gran sultana doña Catalina de Oviedo, El laberinto de amor, La entretenida, Pedro de Urdemalas— y las piezas manuscritas El trato de Argel, Tragedia de Numancia y La conquista de Jerusalén por Godofre de Bullón.
Con sus obras teatrales, Cervantes quiso indagar en un arte propio de hacer comedias, rompiendo para ello con no pocas de las convenciones del teatro clásico. Su teatro es hoy valorado por su originalidad, ironía y profundidad moral.