Los conocedores reúne tres relatos extraordinarios —uno por cada volumen de la trilogía Cegador— que funcionan como ventanas privilegiadas al universo más íntimo, onírico y desbordante de Mircea Cărtărescu. Una obra capaz de contener —como una miniatura barroca— el vértigo y la belleza inabarcables de la trilogía que cambió la literatura europea contemporánea. En «Los Badislav» asistimos a la huida de un clan arcaico a través de un paisaje que parece surgido del Apocalipsis, habitado por ángeles, demonios y criaturas cuya existencia trasciende toda lógica. «El circo» nos devuelve a la Bucarest de los sesenta, convertida aquí en un organismo vivo. Un niño —el propio Mircea— asiste a un espectáculo donde escarabajos gigantes, alfombras que esconden secretos de Estado y niñas con alas de mariposa se funden en un relato de memoria y revelación. Finalmente, «La boda» arrastra al lector hasta el lago de Como, durante la boda del conde Witold Csartarowsky: un aquelarre de figuras mitológicas, delirios y recuerdos donde los límites entre el tiempo, el sueño y la materia se disuelven para siempre.
Nunca es tarde para conocer las realidades pasadas, las situaciones que le dieron origen a un determinado territorio, una villa, un pueblo, una ciudad, un país o hasta un solo individuo, porque todo el mundo tiene una historia desde que nace. Es por eso que en estos escritos presentamos una serie de hechos poco conocidos o sin conocer, para que el lector adquiera una mayor comprensión de su realidad, para que se eleve más su acervo cultural que tanta falta le hace a todos. La historia hay que removerla y escudriñarla para sacar lecciones y enseñanzas que nos hagan crecer como individuos.
Este trabajo quiere ser un auxiliar para el conocimiento general de una de las comunidades más viejas de nuestro país, quiere proporcionar un cuadro general y básico de acontecimientos y formas sociales que le faciliten la comprensión del desarrollo evolutivo de la comunidad seibana. En este trabajo no se trata de memorizar nombres, batallas, hechos acontecidos ni fechas, sino de proporcionar al lector un grupo de conocimientos y de conceptos que le permitan orientarse en las diversas etapas que le ha tocado vivir en la comunidad en que está protagonizado este trabajo.
Los conocedores reúne tres relatos extraordinarios —uno por cada volumen de la trilogía Cegador— que funcionan como ventanas privilegiadas al universo más íntimo, onírico y desbordante de Mircea Cărtărescu. Una obra capaz de contener —como una miniatura barroca— el vértigo y la belleza inabarcables de la trilogía que cambió la literatura europea contemporánea. En «Los Badislav» asistimos a la huida de un clan arcaico a través de un paisaje que parece surgido del Apocalipsis, habitado por ángeles, demonios y criaturas cuya existencia trasciende toda lógica. «El circo» nos devuelve a la Bucarest de los sesenta, convertida aquí en un organismo vivo. Un niño —el propio Mircea— asiste a un espectáculo donde escarabajos gigantes, alfombras que esconden secretos de Estado y niñas con alas de mariposa se funden en un relato de memoria y revelación. Finalmente, «La boda» arrastra al lector hasta el lago de Como, durante la boda del conde Witold Csartarowsky: un aquelarre de figuras mitológicas, delirios y recuerdos donde los límites entre el tiempo, el sueño y la materia se disuelven para siempre.
Una tarde después del colegio, Mariola llegó a casa un poco triste. Su madre quiso saber qué le pasaba y, después de dudar un poco, Mariola le preguntó: «Mamá, ¿crees que estoy gorda?»
En un mundo que presiona a niños, adolescentes y adultos con cánones irreales o difíciles de alcanzar, es más importante que nunca sembrar semillas de libertad, de amor propio y de respeto hacia el cuerpo y la vida.
La madre de Mariola no responde con un «sí» o un «no» rotundo, sino que entabla una conversación con preguntas que pretenden abrir una mirada diferente y demostrar total confianza en que su hija encontrará las respuestas adecuadas. Educar no es dar todas las respuestas, sino descubrir caminos de reflexión. Esto es clave en la educación positiva: cuando los niños llegan a sus propias conclusiones, el aprendizaje se vuelve más auténtico y profundo y se siembran las bases de una autoestima sana, un autoconcepto positivo y un sentimiento de comunidad, así como el respeto hacia el propio cuerpo y el de los demás.
Kurt Vonnegut quería escribir una novela sobre la guerra. Pero tenía dos problemas. El primero, que le hacía volver a lo que él había sufrido: sobrevivió al bombardeo de Dresde, el más cruento de la Segunda Guerra Mundial, y fue hecho prisionero de guerra. El segundo, que le daba pavor que llevasen la historia al cine (como le advirtió que pasaría una buena amiga suya) y la interpretase una gran estrella, un actor muy machote, y los niños quisiesen ir también a la guerra y las guerras no se acabaran nunca.
Pero escribió esa novela, y se prometió que sería distinta a todas las demás. Que hablaría de «la cruzada de los niños». Y que en ella habría miedo y risa y viajes en el tiempo y ternura y estupor y sorpresa y fragilidad.