Tres momentos en la vida de Malika, una mujer marroquí de campo. Desde 1954 hasta 1999. Desde la colonización francesa hasta la muerte del rey Hassan II.
Su primer marido es enviado por los franceses a combatir en Indochina.
En los años 60, en Rabat, hace todo lo posible para evitar que su hija Jadiya entre a trabajar como criada en el chalé de Monique.
La víspera de la muerte de Hassan II, un joven ladrón homosexual, Jafar, irrumpe en su casa y quiere matarla.
Es Malika quien habla todo el tiempo a lo largo de estas páginas, quien cuenta sus estrategias para escapar de las injusticias de la Historia. Para sobrevivir. Para encontrar su lugar.
El martes 22 de junio de 1999, Claude, la pareja de Brigitte Giraud, sufrió un accidente de circulación, de resultas del cual falleció en el hospital esa misma noche. Más de veinte años después, la autora, impelida a vender la casa que compró con Claude poco antes del accidente, decide 'hacer por última vez un balance' que le permita 'cerrar la investigación', para lo cual reconstruye todos los hechos, circunstancias y decisiones que llevaron a que su pareja chocara con la moto que conducía contra un coche. Si el abuelo de la autora no se hubiera suicidado, o si Stephen King hubiera fallecido en un accidente que sufrió en 1999, o si la canción que Claude escuchó antes de salir del trabajo para ir a buscar a su hijo a la salida del colegio hubiera sido más corta (por citar solo tres de los hechos que reconstruye Brigitte Giraud), Claude, que conducía una moto potentísima que no era suya, sino del hermano de la autora, no habría chocado, a las cuatro y veinticinco de la tarde del 22 de junio de 1999, contra el 2CV que conducía Denis R. De esta forma, en "Vivir deprisa", con la que obtuvo el Premio Goncourt en 2022, Giraud nos muestra que hasta la decisión en apariencia más intrascendente o el hecho más ajeno en principio a nosotros pueden tener consecuencias imprevisibles y funestas para nuestra vida.
Segundo volumen de la poderosa trilogía Anales de la Costa Occidental.
Ansul fue una vez una pacífica ciudad llena de bibliotecas, escuelas y templos. Pero eso fue hace mucho, antes de la llegada de los aldos. Los aldos creen que los demonios se esconden en las palabras, y por eso prohibieron la lectura y la escritura, actividades que ahora se castigan con la muerte. Los pocos libros que sobrevivieron permanecen escondidos y al cuidado del Maestre, maltrecho tras años de torturas, y de la joven Memer, a la que quiere como a una hija.
Pero la situación está a punto de cambiar. Orrec Caspro, el poeta de las Tierras Altas, y su esposa Gry han llegado, y su voz, fuerte y clara, será una llamada que despertará al pueblo conquistado. Una cautivadora y apasionante historia de iniciación en la que, de nuevo, la violencia y la intolerancia se combaten con la magia y la ternura.
«Cierra las ventanillas y acuéstate. Hay un incendio en la central. Vendré pronto.» Esto fue lo último que un joven bombero dijo a su esposa antes de acudir al lugar de la explosión. No regresó. Y en cierto modo, ya no volvió a verle, pues en el hospital su marido dejó de ser su marido. Todavía hoy ella se pregunta si su historia trata sobre el amor o la muerte.
Voces de Chernóbil está planteado como si fuera una tragedia griega, con coros y unos héroes marcados por un destino fatal, cuyas voces fueron silenciadas durante muchos años por una polis representada aquí por la antigua URSS. Pero, a diferencia de una tragedia griega, no hubo posibilidad de catarsis.
«[...] por su escritura polifónica, que es un monumento al valor y al sufrimiento en nuestro tiempo.», palabras del Jurado de la Academia Sueca al otorgar a la autora el Premio Nobel
Madrid, junio de 2020. Tras un encierro de tres meses, el narrador asiste al despertar de la llamada nueva normalidad mientras revive los recuerdos de su infancia en una cultura campesina cuyos últimos supervivientes se están muriendo. A la dolorosa constatación de que con él desaparecerá la memoria familiar, se le suma la certeza de que en este nuevo mundo nacido de una crisis global aún prevalecen unas prácticas dañinas.
Volver a dónde reflexiona sobre el paso del tiempo, sobre cómo construimos los recuerdos y cómo éstos, a su vez, nos mantienen en pie en momentos en que la realidad queda en suspenso; un testimonio imprescindible para entender un tiempo extraordinario y la responsabilidad que adquirimos con las nuevas generaciones.