Parte de la fascinación que ha despertado esta obra se debe a su triple naturaleza, en tanto que libro de emblemas visual, obra musical –con sus cincuenta partituras que acompañan a las imágenes– y volumen puramente textual, con sus epigramas y comentarios alquímicos. Por todo ello, Atalanta Fugiens puede considerarse como el primer libro «multimedia» de la historia cultural europea. La presente edición ha querido rendir tributo a estos tres aspectos: no sólo reproduce los grabados a partir de una edición original e incluye por primera vez en castellano el texto íntegro de Maier, sino que ofrece también una magnífica versión musical para poder escuchar sus fugas mientras se contemplan sus grabados y se leen sus epigramas. Un código QR en el interior del libro permite acceder a esta grabación, realizada en enero de 1986 en la iglesia de St. Margaret, en Putney, Londres.
La guerra de los mundos es la cuarta novela escrita por H. G. Wells, narra la invasión de la Tierra por extraterrestres, y que, con los años, marcará enormemente el mundo de la ciencia ficción y la fantasía del siglo XX. «Nadie habría creído en los últimos años del siglo XIX que este mundo estuviera observado en profundidad y con mucha atención por inteligencias superiores a las del hombre…». De este modo da comienzo La guerra de los mundos, esta novela de ciencia ficción es una de las primeras en explorar el posible conflicto entre la humanidad y una raza extraterrestre siendo un precedente para futuras historias de invasión alienígena.
La guerra de los mundos narra por primera vez en la historia de la literatura un tema que será recurrente desde entonces y originará todo un subgénero dentro de la ciencia ficción: la invasión de la Tierra por extraterrestres procedentes de Marte. A través de esta fábula en la que ocupan un lugar central las descripciones científicas, las premoniciones sobre el futuro de la tecnología y los entresijos de la política, H. G. Wells nos habla sobre la vanidad y la seguridad ficticia de una humanidad autosatisfecha, y los peligros que acechan su supervivencia.
De la fórmula «poema épico-cómico en prosa» que Fielding eligió para encuadrar Joseph Andrews dentro de la tradición clásica, el elemento más significativo es, sin duda, el adjetivo «cómico». Inspirándose en don Quijote el autor crea un personaje, el vicario Adams, que ha conseguido, gracias a las virtudes que lo adornan, ganarse el afecto de los lectores de todos los tiempos pese a sus excentricidades y a su absurdo comportamiento.
Aunque La historia de las aventuras de Joseph Andrews es una de las mejores introducciones a la Inglaterra del siglo XVIII, su interés no es exclusivamente histórico, pues con el paso del tiempo sigue demostrando cómo Fielding creó en esta novela, iluminándola con su espíritu, un mundo propio que sigue hoy tan vivo como hace más de dos siglos.
Esta comedia frívola para gente seria, o, como tambien la describe Oscar Wilde, "una farsa admirable para el estilo, pero fatal para la escritura", es quizá la obra más conocida y representada del genial autor irlandes. En ella, Wilde se consagra al ingenio del lenguaje y hace del estilo, la cháchara y el sinsentido el núcleo de la pieza. Comedia de enredos que lanza sus dardos al matrimonio, la religión o aquello que nos hace respetables, narra la historia de dos hombres, Jack y Algernon, que emplearán toda clase de engaños para añadir emoción a sus vidas.
La misteriosa Helen Graham se instala con su hijo en la mansión de Wildfell Hall y desencadena todo tipo de rumores entre sus vecinos. Tras liberarse de un esposo alcohólico y pendenciero, Helen se enfrenta ahora a una sociedad opresora, pero sale adelante gracias a su buen juicio y su sentido del deber. La búsqueda de la felicidad y de la justicia por parte de su protagonista convierte La inquilina de Wildfell Hall, la segunda (y última) novela de Anne, la menor de las hermanas Brontë, en un lúcido retrato de las miserias humanas, una hermosa novela de amor, un canto a la redención y un ilustre precedente de la literatura feminista.