Peggy y Molly son las hijas, y modelos, de Thomas Gainsborough, uno de los retratistas ingleses más famosos del siglo XVIII. Ellas, además de hermanas, son muy buenas amigas. Sus juegos favoritos son espiar a su padre en su estudio y sacar de quicio a su madre, preocupada desde muy pronto por cómo presentar a sus hijas en sociedad. Pero su universo infantil se quiebra cuando Molly empieza a sufrir unos extraños ataques en los que pierde conciencia de la realidad. Peggy asume en secreto el cuidado de su hermana, pues sabe que, si se descubre su enfermedad, será internada en un manicomio. Así crecen las dos, hasta el día en que Peggy se enamora de un amigo de su padre, el encantador compositor Johann Fischer. Su romance con Johann desencadena una amarga traición y obliga a Peggy a cuestionarse el vínculo tan estrecho que tenía con su hermana.
Las hijas del pintor es una novela tierna y oscura sobre dos jóvenes que se desviven por asemejarse a la imagen idealizada de ellas que su padre enseña al mundo en sus retratos. Es la lucha de dos hermanas por entender la historia de un pasado familiar que les ha sido escamoteado.
El parisino Robert Challe (1659-1721) fue un autor rodeado de misterio. En vida, publicó únicamente Las ilustres francesas (1713) -que apareció sin firmar- y una Continuación de la historia del admirable Don Quijote de La Mancha (1713), dos libros que gozaron de un éxito rotundo. Fue viajero, marino y comerciante. Tras su muerte, verían la luz diarios de viajes y memorias en los que su experiencia autobiográfica se entretejía con numerosos elementos de ficción. Las ilustres francesas es una de las mejores novelas de los últimos tiempos de Luis XIV, y también una de las que mayor fama alcanzara en su época. Solo durante el siglo XVIII, la obra se editó en quince ocasiones y se distribuyó en naciones extranjeras como Alemania, Inglaterra y Países Bajos. Sin embargo, a partir de finales del Siglo de las Luces, y a pesar de su manifiesta influencia en la narrativa posterior, la obra quedó en el olvido y no ha sido convenientemente rescatada y atendida hasta las últimas décadas. Esta edición presenta la primera traducción al castellano de un indiscutible clásico francés, cuyas historias liberales y amorosas contribuyeron al desarrollo de la llamada novela libertina y, con este, al de la narrativa de ficción moderna en general.
Esta obra magistral recopila la trilogía completa de La Orestíada, compuesta por Agamenón, Las Coéforas y Las Euménides, un testimonio imperecedero de la genialidad de Esquilo y de su habilidad para explorar los recovecos más profundos de la psique humana, a través de una narrativa intensa y cargada de simbolismo, donde la justicia, la venganza y el destino se entrelazan en una danza trágica y eterna. Sus personajes complejos y sus temas profundos, tratados con una frescura que aún resuena hoy, hacen de esta lectura una experiencia inolvidable. Cada página está llena de emoción y tensión, pero también de momentos de reflexión sobre el valor, la justicia y el propósito vital. Las palabras de este genio, repletas de sabiduría, nos desafían a mirar más allá de la superficie de nuestra propia realidad, lo cual es algo casi mágico.
Cinco años antes de morir, cuando la vejez le obligó a hacerse sedentario, Sir Richard Burton publicó en 1895 su traducción de una obra que le había apasionado desde niño, "Las mil noches y una noche". Le salieron diecisiete volúmenes fieles al original árabe, repletos de fuerza y erotismo que se negó a censurar. No resultó una tarea difícil para alguien que había recorrido medio mundo, descubierto el lago Tanganica, escrito un detallado tratado sobre pederastia y acumulado apuntes sobre el tamaño de los genitales masculinos de distintos pueblos. Jorge Luis Borges, a quien entusiasmaba la versión de Burton, escribió que "los árabes afirman que la empresa de leer este libro entero llevaría a la muerte". Para evitar ese riesgo, Diego Garrido ha seleccionado y traducido algunas de sus mejores páginas, que su hermano Arturo se ha encargado de ilustrar. Son relatos que rebosan crueldad y sensualidad con la inocencia de las formas inconclusas de un espejo.
Las mil y unas noches no sólo es un mosaico que contiene cuentos de los distintos pueblos que en un momento u otro los acogieron, sino que también es un mosaico de las diversas morales de los mismos. Y así, al lado de cuentos piadosos y de fábulas didácticas, se encuentran historias de tono subido, incluso de bestialismo y homosexualidad. Son, por tanto, un verdadero cajón de sastre, tanto en su temática como en su actitud moral.
En este libro se recogen y comentan refranes y expresiones populares que utilizaban los hablantes de griego de hace dos mil años. Muchos de ellos («poner el colofón», «ser un sibarita», «del árbol caído todos hacen leña», «una golondrina no hace verano», «vista de lince», «lágrimas de cocodrilo» y tantos otros) permanecen vivos todavía hoy en las lenguas modernas, sobreviviendo al paso del tiempo y a los continuos y profundos cambios sociopolíticos, culturales, religiosos y económicos; y su supervivencia en muchas lenguas europeas demuestra que nuestra cultura, por encima de diferencias locales, regionales o nacionales, es fundamentalmente una unidad que hunde sus raíces en la antigüedad grecolatina (e incluso en algún caso podemos remontarnos dos mil años más, hasta los antiguos sumerios y asirios que ya empleaban refranes todavía vivos en nuestras lenguas de hoy).