Naceré este mismo día, en Marabunta, mi nuevo pesebre, en medio de un funeral. Justo antes de mi nacimiento, el reloj de la torre se detendrá un minuto, el que tardaré en nacer después que mi madre, Julia, rompa aguas. En este pequeño y yerto espacio de tiempo, desde mi habitáculo, me asomaré al mundo que me espera y repasaré el pasado de mi futura y deslumbrante familia. Te contaré siete historias rodeadas de luz y de tinieblas, de odio y de amor, de cordura y locura, de sabiduría e ignorancia, para demostrarte una sola cosa: que todos ellos, mis personajes conforman uno último, grandioso y soberano: yo, el tirano.
Llámame escorpión, bestia humana o Leónidas. Soy algo insólito, una rara avis en estos tiempos. Trátame de Dios. No me amarás, pero tampoco me odiarás hasta que sepas quién soy. Una vez me reconozcas, te dejaré un tufo opresivo y angustioso en la garganta. Sé tú, lector, quien me adivine.
La Dama de Vermut es un poemario en el que se intuye la necesidad y la espontaneidad de expresar un sentimiento de amor, un amor fuerte y apasionado, romántico aunque a veces casi melancólico. La autora nos hace sumergir en la realidad interior de la protagonista, entre referencias mitológicas y descripciones de paisajes, todo ello aderezado con la presencia en casi todos los poemas de un cóctel cuyos ingredientes se aportan en detalle de la propia autora.
La décima es parte valiosa del patrimonio cul tural intangible del pueblo dominicano, y para que sea así considerada ha de haber un colectivo O una persona que pueda transmitirla a otros y de una generación a otra. Y es lo que ha acontecido con la décima oral. Para el decimero, basta la saliva, es decir, la palabra que exprese el pensamiento, y no tiene que estar escrita, no se necesita papel, basta que alguien escuche, entienda y memorice el mensaje.
Resulta evidente la importancia de la décima oral como expresión de la idiosincrasia del pueblo, del folklor lírico dominicano y de la región del Caribe, pero es un hecho que, en nuestro caso, está en vías de extinción y la
producción de los ancestrales cantadores de la región Cibao y del país se ha silenciado en el tiempo.
Este libro nace de una incomodidad persistente, De esa sensación que acompaña a millones de dominicanos cuando, aun trabajando duro. cumpliendo con Sus obligaciones y pagando impuestos, el dinero no alcanza y la calidad de vida no mejora. No es una incomodidad ideológica ni partidaria; es una incomodidad cotidiana, silenciosa y acumulada
La economía que nos duele no se mide únicamente en cifras macroeconómicas. en tasas de crecimiento o en comunicados oficiales. Se mide en el supermercado, en la factura eléctrica, en el salario que sube sin rendir más, en el impuesto que se queda, en la pensión que no alcanza, en el joven que no ve futuro y en el envejeciente que se siente abandonado. Esa es la economía real, la que se vive, no la que se anuncia.
El material que se presenta en este libro tiene un objetivo educativo y de orientación para las personas que tienen interés en las encuestas por muestreo, en especial: estadísticos, políticos, funcionarios públicos, empresarios, sociólogos, mercadólogos, economistas, comunicadores sociales, psicólogos, investigadores en general, maestros, estudiantes, etc.
Cabe destacar, desde este libro se promueve una cultura de buenas prácticas en el diseño, realización, tratamiento estadístico y publicación de encuestas.
La erosión aprendida no habla del golpe, sino del roce.
No del quiebre visible, sino de aquello que se va afinando hasta
parecer normal.
En estos textos, Elsa Báez escribe desde un territorio donde el
daño no irrumpe: se enseña. Los vínculos, el amor, la costum
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bre, incluso el cuidado, aparecen como espacios donde el cuerpo
y la conciencia aprenden a ceder, a callar, a sostener lo insos
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tenible con una obediencia casi amorosa. No hay estridencia ni
denuncia directa; hay una voz que observa cómo la desapa
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rición puede convertirse en método.
Este libro no ofrece consuelo ni respuestas cerradas. Propone, en
cambio, una lectura incómoda: la de reconocernos en los gestos
mínimos de la renuncia cotidiana, en esa pedagogía silenciosa
que nos forma para resistir incluso cuando resistir significa
perderse.
Con una escritura contenida, precisa y profundamente corporal,
La erosión aprendida es un mapa del desgaste íntimo y una
invitación a nombrar aquello que, por haber sido aprendido,
parecía inevitable.
Desde que publicara su primer libro en 1984, Miguel Ángel Fornerín ha venido edificando, libro a libro, una obra que sobrepasa ya los veinte títulos, a la que hay que añadir una copiosa producción periodística, que ha difundido la literatura y la cultura caribeñas tanto en el ámbito académico como en la prensa diaria. Se persigue, de este modo, un lector especializado, inclinado a la especulación, pero sin desdeñar la curiosidad de aquellos que frecuentan los periódicos.
Era hora, pues, de someter a escrutinio la labor intelectual de Fornerín, y ofrecer, en conjunto, las principales conclusiones de esta evaluación, realizada —conviene subrayarlo— por un diverso número de estudiosos y desde variadas perspectivas. De los trabajos recopilados se desprende una evidencia: Fornerín ha superado con excelente calificación el examen de la crítica.
Crees tanto en los estereotipos negativos que se le asigna a la soledad, no obstante, te encuentras perdido dentro de una multitud que piensa tener la respuesta sin mirar su dentro, y en medio de una crisis propia me sumergí en lo que la mayoría teme, y no es tan malo como se redacta porque conseguí un modo más claro de lo que estaba sintiendo, puesto que me encontré a mí misma.
El libro trata sobre pensamientos, acontecimientos y sentimientos que todos como persona poseemos en algún instante de este trayecto llamado vida, el libro tiene una manera profunda de describir cada página con el único objetivo de que las personas entiendan que, si anhelan reconocer y liberar aquellas cosas que afligen su momento de paz, la soledad siempre será esencial, sin embargo, continuamente los entes y los caminos hacia el autoconocimiento no son lineales, he estado en ambientes con individuos oscuros y carentes de fuerza de voluntad para cambiar porque no encuentran algo que los identifique o que pueda describir lo que sienten sin necesidad de contarlo al exterior. No quiero que la gente se centre en las maravillas que crean que contengan los textos, quiero que miren a través de ellos y noten el por qué están allí, entiendan que, si deciden creer en que encontrarán una señal dentro de la soledad, al igual que en sus poderes interiores, aprenderán a utilizar sus dificultades para crecer.
Una historia de cómo el amor puede convertirse en una ilusión.
Durante años, Elena creyó que su espera tenía sentido. Que el amor era paciencia. Que el tiempo, de algún modo, devolvería lo que le fue arrebatado. Pero el regreso no siempre es lo que soñamos, y hay verdades que llegan demasiado tarde... ¿Hasta dónde puede llegar alguien para sostener una historia que nunca fue suya? - ¿Es posible escapar de un amor que se aferra incluso cuando la realidad lo contradice?