Pocos conflictos han generado tal cantidad de libros como la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, prácticamente ninguno se detiene a analizar el papel que jugó el radar en ese conflicto.
Este dispositivo permitió a los contendientes detectar de manera anticipada los movimientos de los adversarios tanto por mar como, sobre todo, por aire.
La obra, abundantemente ilustrada con imágenes y fotografías de la época, recorre la historia del radar, desde sus orígenes en el siglo XIX hasta la Segunda Guerra Mundial y los años inmediatamente posteriores.
Es cuestionable afirmar que el radar ganó la guerra, pero sí contribuyó decisivamente a que los aliados obtuviesen la victoria en ciertos escenarios. Y no solo eso, sino que, como explica bien este libro, el radar cambió decisivamente el mundo.
Una exploración por el Reino Medio egipcio como una era dorada de arte, historia y literatura, destacando la fortaleza de la XII Dinastía y la admiración que despertó en autores griegos clásicos. Las investigaciones arqueológicas recientes revelan su esplendor y riqueza cultural.
El relato de cómo las potencias coloniales europeas negociaron y se repartieron África trazando fronteras ajenas a las etnias preexistentes.
Las fronteras africanas establecidas a finales del siglo XIX destacan no solo por ser “artificiales”, sino sobre todo porque su creación es anterior a la de los estados que delimitan. Las potencias coloniales europeas invadieron el continente y acordaron repartírselo en la Conferencia de Berlín (1884-1885), pero lo que no deja de sorprender es que aquellas fronteras que nada tenían que ver con las etnias africanas anteriores se mantuvieran tras la descolonización. La explotación de los recursos naturales (diamantes, oro, petróleo, coltán…) y los conflictos que alimenta también se han mantenido; son conocidas sus consecuencias en países como Angola, Liberia, Sierra Leona, Sudán del Sur, Nigeria o la República Democrática del Congo. Ante el pesado lastre de la herencia colonial, junto con otros factores, cobra relevancia la idea que Mbuyi Kabunda recuerda en el prólogo: “África debe abandonar la lógica de economías rentistas o extractivas que ayer justificaron la colonización y hoy el acaparamiento de sus tierras para empezar a producir para África y para los africanos”.
Maquiavelo alabó su genialidad militar, su biografía inspiró la primera ópera de Mozart y durante siglos se buscó su elixir contra el veneno. Pero pocas han sido las narraciones completas acerca de la vida de Mitrídates, el rey despiadado y visionario que desafió el poder de Roma en el siglo I a. C. De ahí la relevancia de esta obra, en la que Adrienne Mayor combina sus dotes narrativas con los más recientes descubrimientos arqueológicos y científicos para contar la historia de Mitrídates como nunca antes se había hecho.
Queriéndose descendiente de Alejandro Magno y de Darío III de Persia, Mitrídates heredó un próspero reino en el mar Negro a los 14 años, después de que su madre envenenara a su padre. A partir de este núcleo, concibió un gran imperio oriental que rivalizara con Roma y, tras orquestar la matanza de ochenta mil romanos en un solo día, se anexionó Grecia y Anatolia. Protagonista de algunas de las batallas más espectaculares de la historia antigua, pugnó durante décadas con una Roma que se tomó muy en serio el peligro de este nuevo Aníbal, que amenazaba incluso con atacar la propia Italia.
¿Qué nos hace humanos? ¿Y por qué no hay nadie como nosotros en la Tierra?
Durante millones de años, los seres humanos evolucionaron no solo enfrentándose a un entorno hostil, sino compitiendo entre sí. Esa doble presión —natural y social— es la que nos ha modelado hasta hacernos únicos. Desde la forma en que caminamos hasta cómo amamos, engañamos, enseñamos o imaginamos el futuro: todo en nosotros lleva el sello de una historia evolutiva tan extraordinaria como desconocida.
Juan Luis Arsuaga y Manuel Martín-Loeches, los mayores referentes en paleoantropología y neurociencia, se embarcan en una fascinante investigación sobre lo que nos distingue de los chimpancés y del resto de las especies. El resultado es un relato apasionante y riguroso que combina biología, psicología y cultura para responder preguntas esenciales:
¿Somos una especie inevitable o un accidente cósmico?
¿El ser humano ha terminado de evolucionar?
¿Y qué nos espera como especie?
Una relectura de la intimidad en la Edad Media a través del arte románico.
Vulvas, partos, penes erectos y parejas en pleno coito pueblan las iglesias románicas de nuestra geografía repartidos por portadas, capiteles y canecillos. Estas imágenes sexuales, algunas de ellas muy explícitas, han generado estupor, sorpresa e incluso rechazo en nuestra contemporaneidad, dando lugar a todo tipo de explicaciones sobre sus intenciones y significado. Sin embargo, su proliferación y espontaneidad indican que, lejos de tratarse de una representación del pecado, como a menudo se han interpretado, mostraban una sexualidad mucho más abierta y acorde con la mentalidad de quienes promovieron la construcción de estos templos.
El libro demuestra cómo, entre los siglos XI y XIII, tuvo lugar una intensa lucha por el poder político en la que el sexo (o su ausencia) se convirtió en uno de los principales argumentos legitimadores de las élites sociales. Una batalla ideológica que dejó su huella en las imágenes sexuales románicas que desafían nuestra lógica actual.