En abril de 1944, Rudolf Vrba se convirtió en uno de los primeros judíos en escapar de Auschwitz. Contra todo pronóstico, tras esquivar por poco las balas alemanas, él y su compañero de fuga escalaron montañas y cruzaron ríos para alcanzar la libertad. Vrba quería advertir a los últimos judíos de Europa del destino que les esperaba al final de la vía férrea. Brillante estudiante de ciencias y matemáticas, memorizó cada uno de los detalles de la maquinaria nazi y lo arriesgó todo para recopilar los primeros datos de la Solución Final. Tras su huida, sacó de contrabando el primer relato completo de cuanto acontecía en los campos de exterminio, un informe detallado que finalmente llegaría a manos de Franklin Roosevelt, Winston Churchill y el papa, y que acabaría salvando miles de vidas. El maestro de la fuga es la historia de un hombre que merece ocupar su lugar en la historia junto a Ana Frank, Oskar Schindler y Primo Levi, protagonistas todos ellos del capítulo más oscuro de nuestro pasado reciente.
Un busto de Adriano, con atuendo militar, expoliado en Santaella (Córdoba), y la intervención arqueológica en el lugar del expolio, son los motores de El militar y la hiedra. La obra explora la relación del mundo militar romano, y del emperador de origen bético en particular, con Dioniso y su emblema, la hiedra, planta sacra en la mitología de este dios luminoso y sombrío. El inédito Adriano de Santaella lleva una hoja de hiedra colgada en el peto de su coraza: detalle novedoso en la retratística imperial romana. ¿Elemento decorativo o testimonio de la relación de Adriano, emperador filoheleno y curioso de todo hermetismo, con el culto mistérico de Dioniso? La autora trata de responder a este interrogante, y para ello examina la presencia simbólica de la hiedra en diversos contextos, especialmente el militar. Ilustra la cuestión con una abundante y bella iconografía, apoyada por testimonios arqueológicos, epigráficos, textos de autores clásicos y literatura mitográfica.
Este libro analiza las interconexiones cronológicas y enfatiza acerca de la continuidad entre los años veinte, los treinta, los años de la propia guerra y el período de posguerra, extendiéndose hasta sucesos como la reunificación de Alemania. Busca respuestas a preguntas tales como: ¿Por qué muchos influyentes norteamericanos estuvieron a favor del fascismo antes de la guerra? ¿Por qué transcurrió tanto tiempo hasta que Estados Unidos decidió apoyar a las democracias europeas contra la Alemania nazi? ¿Y por qué un ataque japonés contra un territorio estadounidense, Hawái, provocó que EEUU se viera 'arrastrada' accidentalmente a la guerra contra la Alemania nazi, en lugar de entrar en ella a propósito? De hecho, fue la Alemania nazi la que declaró la guerra a Estados Unidos y no a la inversa. En cuanto a la posguerra, ¿por qué los dirigentes de EEUU no erradicaron todas las formas de fascismo en Alemania y en otros lugares, España incluida, después de 1945? ¿Por qué en vez de eso eligieron oponerse a los antifascistas?.
El estudio que sigue no es un análisis, es una síntesis. Se trata de una tentativa de ofrecer un esbozo general relativamente breve, así como una interpretación congruente del papel jugado por Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Este tema fascinante ha sido ya objeto en EEUU de numerosas síntesis. Sin embargo, el presente estudio difiere de forma evidente de los puntos de vista ortodoxos sobre la historia de la guerra y sobre el papel jugado por Estados Unidos en el conflicto. Para empezar, aquí se sostiene que el papel de EEUU, o más exactamente, el papel del liderazgo político y económico estadounidense durante la guerra no estuvo guiado primordialmente por motivos idealistas, como por lo general se supone.
Impulsado por la energía que abunda en la escritura de Vaneigem, este libro se propone «rastrear la huella de lo vivo bajo el oscurantismo religioso e ideológico», en este caso de una Edad Media que tantas veces se nos ha transmitido «sumergida en la fe cristiana como la sardina en el aceite». En dirección contraria a este postulado, este trabajo recupera la historia del «Libre Espíritu»: el movimiento herético que llevó la religión hasta su disolución en la afirmación inmediata del goce y de la vida sin más mediación que la libre voluntad. Para ello el autor procede a realizar un vasto recorrido que arranca del siglo y llega hasta el , y en el cual se recupera la estela de una corriente insospechada: el milenarismo joaquinista, la herejía valdense, los llamados amaurianos, la multitud de comunidades de beguinas y begardos que abrazaron el «Libre Espíritu», los Homines Intelligentiae, algunos sectores de los taboritas, los llamados eloístas (proletarios despreciados por Lutero) e incluso los alumbrados de Sevilla.
El mundo al revés, de Yang Jisheng, es la historia definitiva de la Revolución Cultural, con un detalle demoledor y desgarrador.La Gran Revolución Cultural Proletaria (1966-1976), un acontecimiento político de primer orden y un punto de inflexión crucial en la historia de la República Popular China, marcó el cenit y el nadir de la política ultraizquierdista de Mao Zedong. Reaccionando en parte al "revisionismo" de la Unión Soviética, que consideraba una amenaza para el futuro del socialismo, Mao movilizó a las masas en una batalla contra lo que él llamaba fuerzas "burguesas" dentro del Partido Comunista Chino (PCCh). Esta lucha de clases a gran escala, que duró diez años, devastó la cultura tradicional china y la economía de la nación.Tras su innovadora y premiada historia de la Gran Hambruna, Tombstone. The Great Chinese Famine, 1958-1962, Yang Jisheng presenta aquí la única historia de la Revolución Cultural realizada por un académico independiente con sede en la China continental, y hace una contribución crucial para comprender la influencia de esos años en la actualidad.
Novelas, películas, teatro, moda, turismo dan fe del innegable atractivo que sigue ejerciendo, pasados más de dos mil años, el mundo clásico en nuestros días. A cargo de los prestigiosos especialistas Mary Beard (Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2016) y John Henderson, esta breve introducción nos lleva, con un original planteamiento, a captar y distinguir las variadísimas imbricaciones de la antigüedad grecolatina y los numerosos frutos que ha alumbrado a lo largo de la historia, desde Virgilio a Poussin y Evelyn Waugh, de Demócrito a Karl Marx, de las ruinas de un templo en la recóndita Arcadia a James Frazer.