Si creías que el mundo estaba llegando a su fin, esto te interesa: vivimos más años y la salud nos acompaña, somos más libres y, en definitiva, más felices; y aunque los problemas a los que nos enfrentamos son extraordinarios, las soluciones residen en el ideal de la Ilustración: el uso de la razón y la ciencia. En esta elegante evaluación de la condición humana en el tercer milenio, el científico cognitivo e intelectual Steven Pinker nos insta a ver con otra perspectiva los titulares alarmistas y las profecías de la perdición que juegan con nuestros prejuicios psicológicos.
El excitante retrato de una época en la que la erudición, la sensualidad y los excesos iban siempre de la mano.
París, 1933: Jean-Paul-Sartre, Simone de Beauvoir y Raymond Aron están reunidos tomando cócteles de albaricoque en el bar Bec-de-Gaz, en la calle Montparnasse. Aron les tienta con un nuevo marco conceptual aparecido en Berlín, la fenomenología. «Si eres fenomenólogo puedes hablar de este cóctel y hacer filosofía con él», les dice.
Esa sencilla frase puso en marcha un movimiento que inspiró a Sartre a integrar la fenomenología con su propia sensibilidad humanística y crear un enfoque filosófico completamente nuevo, inspirado en la libertad radical, el ser auténtico y el activismo político. Ese movimiento arrasaría en los clubes de jazz y cafés de la Rive Gauche, y luego llegaría a todo el mundo bajo el nombre de «existencialismo».
Presentamos en este volumen una selección de ensayos en los que, con su lucidez y coraje característicos, Hannah Arendt reflexiona sobre algunos de los acontecimientos políticos más relevantes que le tocó vivir desde su salida de Alemania en 1933 hasta su fallecimiento en los Estados Unidos en 1975. El drama de los refugiados, las secuelas del régimen nazi, los orígenes de la Unipon Europea, los cinflictos raciales de los años cincuenta, la desobediencia civil de la década siguiente, el caso Watergate y el usi de la mentira en política: estos y otros asuntos son abordados por la autora, quien al mismo tiempo arroja luz sobre nuestro presente.
En esta última entrega de sus Pequeños escritos políticos reúne Jürgen Habermas sus más recientes incursiones como intelectual en el terreno político. En sus páginas centrales se prosigue la discusión sobre el presente y el futuro de Europa, con un nuevo análisis sobre el poder de las élites tecnocráticas en la política europea y el esbozo de una teoría discursiva del Estado democrático de derecho.
La primera parte del libro, «Judíos alemanes, alemanes y judíos», recoge reflexiones y recuerdos personales sobre la generación de emigrantes judíos que regresaron a Alemania después de la Segunda Guerra Mundial para convertirse en «maestros irremplazables». Pero hubo también un «retorno de los que no volvieron». La relación entre lo judío y lo alemán es asimismo estudiada en dos lúcidos ensayos dedicados a Martin Buber y Heinrich Heine.
Barbara Bleisch, filósofa y divulgadora suiza, presenta un ensayo fascinante sobre la plenitud y las dudas de la mediana edad, ese momento en el que ya no somos quienes fuimos, pero aún estamos a tiempo de decidir quiénes queremos ser.
Hay un momento en la vida en el que todo parece estar decidido: a quién amamos, dónde trabajamos, cómo vivimos. Algunos sienten que por fin han encontrado su lugar; otros temen haberse quedado atrapados en una rutina que ya no les inspira y se preguntan si esto es todo lo que la vida tiene por ofrecer.
¿Cómo encontrar nuevos horizontes cuando ya se ha alcanzado tanto? ¿Cómo asumir que ha pasado el tiempo y que algunos trenes ya han pasado?
Con una mirada filosófica y al mismo tiempo profundamente humana, Barbara Bleisch reflexiona sobre las experiencias y cómo tomarse la vida con ligereza y serenidad. Frente al cliché de la «crisis de la mediana edad», propone una exploración lúcida y vital de las preguntas que nos acompañan en los años más intensos de nuestra existencia.
Francis Bacon (1561-1626) fatigó su vida y agotó su salud en el desempeño de la política (en un periodo histórico particularmente turbulento), hizo contribuciones decisivas a la ciencia (pulió el método científico hasta convertirlo en el instrumento más eficaz para conocer la naturaleza), pero su aspiración secreta fue la de vincular su nombre a la literatura. Bacon no estaba tanto interesado en la ficción o en el tratado teórico, como en una forma nueva, que había puesto en circulación Montaigne: el ensayo. Una forma libre de pensamiento sobre toda clase de asuntos, comunes a los hombres, donde la imaginación del abordaje se revela decisiva. Los Ensayos fueron durante años el orgullo secreto de Bacon y su contribución más importante a las letras inglesas. Estos textos breves y concentrados, fruto de una curiosidad disparada en múltiples direcciones (la verdad, la muerte, la venganza, la envidia y el amor; pero también el disimulo, la sospecha, la ira, la fama o la conversación; y saberes prácticos como la salud, la jardinería o las negociaciones), siguen apelándonos directamente, gracias a dos grandes virtudes que les permiten sortear el paso del tiempo: una lúcida comprensión de la naturaleza humana, y una precisión casi clínica con el lenguaje. El mundo cambia, pero las pasiones siguen aquí, y leídas con varios siglos de distancia, las palabras y las ideas de Francis Bacon (una inteligencia resuelta a pensarlo todo por sí misma) siguen interpelándonos.