Hace más de dos décadas, Arthur C. Danto anunció que la llegada del fin del arte se había dado en los años sesenta; y fue precisamente tras esa declaración cuando se situó a la vanguardia en la crítica radical de la naturaleza del arte en nuestro tiempo. Esta obra presenta la primera reformulación a gran escala de esta original percepción y muestra cómo, tras el eclipse del expresionismo abstracto, el arte se ha desviado irrevocablemente del curso narrativo que Vasari definió para él en el Renacimiento.
Asistimos al inicio de una nueva época en la historia de la recepción del pensamiento de Foucault. Desde que en 2013 la Bibliothèque nationale de France adquiriera la integralidad de los archivos privados de Michel Foucault que alberga textos de una riqueza inigualables, en su mayoría son escritos inéditos y cursos que Foucault impartió, a los cuales no se había tenido acceso, el pensamiento de Foucault, e incluso él mismo, están cambiando.
Los grandes especialistas en el pensamiento contemporáneo reunidos en este libro profundizan en el análisis de las principales líneas de trabajo y problemas que Foucault aborda en ellos, así como desgranan las implicaciones que entraña la publicación de este singular material. Leer al Foucault al que no se tenía alcance supone revisitar nuevamente su obra para contemplar su condición inacabada, como proceso interminable, pensamiento en constante devenir que ni integra totalmente lo que fue ni despliega absolutamente lo que será: es un perpetuo devenir Foucault.
En el mundo del espíritu no hay fronteras, la ausencia de fronteras es lo propiamente espiritual. Un místico de hoy puede sentir a un místico de cualquier pasado, sea de su tradición o de otra, como a un verdadero hermano. A esta conclusión tan sencilla como universal llega el autor de Devoción en su versión de El peregrino ruso, un clásico del cristianismo ortodoxo y de la literatura devocional, así como en las principales enseñanzas de cara al autoconocimiento que extrae de su estudio, donde llega a declarar: 'Este es el libro que yo querría haberme encontrado cuando tenía veinte años.' Tras la extraordinaria acogida de sus últimos títulos, esta nueva obra de Pablo d'Ors nace con la inequívoca vocación de transformar definitivamente a sus lectores.
Arthur Schopenhauer fue un espíritu libre, famoso por su talante polemista y su perspicacia discursiva para discernir en el terreno de la discusión no solo artimañas y argucias sino adversarios incompetentes. Buena prueba de ello es este escrito, inédito en vida del autor y perteneciente probablemente a los últimos años de su estancia en Berlín, hacia 1830-1831: Dialéctica erística o Arte de tener razón.
Además de sus implicaciones estrictamente filosóficas, este clásico, menor pero enormemente popular, puede ser leído como un divertimento, una guía de autoayuda para los dados a discutir que quieren salir a toda costa victoriosos o al menos indemnes de las disputas.
El opúsculo se entiende, así, como un ensayo didáctico, irónico y realista sobre el ejercicio de la dialéctica en el discurso común e incluso en filosofía. Esta nueva traducción va precedida de un estudio introductorio de Luis Vega Reñón que, además de situar el tratado en el contexto tanto de la vida y la obra de Schopenhauer como de la historia sistemática de las dialécticas y la erística, lo pone a la luz de la teoría contemporánea de la argumentación.
Los Diálogos filosóficos de Paul Valéry en estilo socrático, reunidos en esta edición, configuran su imagen estética del mundo. En ellos despliega su pensamiento, sus pasiones, las relaciones entre arte y naturaleza, entre creación y desarrollo natural, así como la articulación entre pensamiento y acción.
Este primer volumen dedicado a Platón (427-347 a.C.) incluye, junto con el segundo, los diálogos iniciales, los llamados de juventud o «socráticos», en los que la hondísima impresión que le produjo Sócrates (al que conoció teniendo dieciocho años, momento en que vivió su «conversión» a la filosofía) se manifiesta en una constante presencia del maestro, tratado con una admiración indisimulada y con afán vindicador tanto de su persona como de sus ideas y principios. En estos primeros diálogos ya quedan fijados los rasgos estructurales que definirán las obras platónicas posteriores: suceden siempre en Atenas o en sus alrededores; no se refieren a sucesos contemporáneos, sino que la acción se desarrolla en el siglo V, durante la vida de Sócrates; las conversaciones nunca se extienden más allá de un día, como en la tragedia. Lo específico de estos diálogos iniciales es el carácter breve, la estructura dramática sencilla, el carácter aporético (no conclusivo) y el contenido exclusivamente ético, al margen de la metafísica y de la teoría de las Ideas o Formas que surgirán en la obra de madurez.