Apenas somos conscientes de cómo la reforma protestante ha influido en nuestras vidas. Tras el atormentado antihéroe de las películas americanas, la autoimposición de la felicidad como un deber absoluto, la necesidad imperiosa de un triunfo profesional o las angustias de la soledad y el individualismo que nos abaten, podemos descubrir los ecos de una nueva antropología que trajo la Reforma protestante. La eclosión espiritual que implicó, llevó a innumerables grupos y congregaciones a buscar la pureza espiritual pero reflejada una moral y control público que hoy nos asustaría. En ciudades como la Ginebra de Calvino se prohibieron los juegos, se cerraron las tascas e incluso se impidió celebrar la Navidad. No fue extraño que, en países como Inglaterra, y en determinadas sectas, se llegara a reglamentar el número de platos permitidos o prohibir postres y dulces. Buena parte del protestantismo vivió bajo el terror del inminente fin del mundo. Isaac Newton fue uno, entre muchos, de los que escudriñó el Apocalipsis para profetizar la fecha exacta del esperado acontecimiento. Por su parte, los Wasp (Whites, Anglosaxons and Protestantes), quisieron configurar una América racial donde otras razas y religiones no tendrían cabida. Y en los lands alemanes, donde dominaba el protestantismo, es donde el partido Nazi consiguió obtener su mayor apoyo. La mujer, en el mundo protestante, creyó que podía encontrar su liberación, pero a la postre se vio sumergida en un mundo donde la sospecha recayó sistemáticamente sobre ella, convirtiéndose en una potencial bruja o adúltera. En paralelo, en la Alemania luterana estallaron como nunca las persecuciones contra los judíos o en América se recluían los Amish huidos de Europa, deteniéndose para ellos el tiempo. Este libro invita al lector a un apasionante recorrido a través de estos acontecimientos que dejaron una marca perdurable en el mundo contemporáneo.
Escrito con claridad y sensibilidad, este fascinante libro ilustrado proporciona información detallada y amena, desde las grandes religiones hasta la mitología del mundo clásico.
-Un capítulo dedicado a cada una de las principales religiones del mundo: hinduismo, budismo, judaísmo, cristianismo, jainismo, sijismo e islam.
-Se incluyen las religiones y credos menos conocidos, lo que ofrece una visión completa de las creencias del mundo.
-Ilustraciones detalladas.
-Con reproducciones de más de 450 obras clásicas de arte religioso.
-Ofrece una cronología de la historia religiosa.
Una obra ideal para cualquier persona interesada en la historia, la filosofía y las creencias pasadas y presentes.
Scott Hahn busca definir la santidad, para ayudarnos a comprender mejor nuestra relación con ella.
A los católicos se les enseña a valorar la santidad, a admirarla en los demás y a luchar por ella en sus propias vidas. Pero apenas se habla de qué es la santidad.
En este libro, Scott Hahn busca definir el término, para ayudarnos a comprender mejor nuestra relación con la santidad. Al rastrear su significado, primero en el Antiguo Testamento y luego en el Nuevo, el autor revela magistralmente cómo Dios transmite gradualmente su santidad a su pueblo (a través de la creación, la adoración, etc.) y finalmente los transforma, al compartir su vida divina.
El pontífice nos propone en estas páginas quince pasos concretos para alcanzar la felicidad, pero no se trata de la que nos ofrece el mundo, sino de aquella permanente y eterna que viene de Dios. «El camino de Jesús siempre conduce a la felicidad. Siempre». Como él mismo explica: «Hemos sido creados para una felicidad más grande», y a través de sus palabras nos anima a salir de nuestra zona de confort, de miedo, de tristeza, para soñar en grande, para vivir plenamente nuestra vida aprendiendo a levantarnos tras los fracasos y a caminar de la mano de los demás: «En el arte de caminar lo que importa no es no caer, sino saber levantarse».
«Sonreír es acariciar con el corazón».
La alegría es un tema central de las enseñanzas del Papa Francisco, aún más necesario en estos tiempos que corren. En unas páginas que son un mensaje para todos los hombres y mujeres del mundo, el pontífice afirma que Dios es dicha y la misericordia es la manifestación más profunda de la felicidad de Dios y el núcleo del mensaje cristiano.
Las palabras del Papa Francisco son una invitación a abrazar la verdadera belleza; a abrirse, encontrarse y compartir; a cambiar actitudes personales y sociales que fomentan la exclusión; a desenmascarar el descontento que se produce cuando nos encerramos en nosotros mismos; y a afrontar la vida con valentía y confianza, sin dejarse vencer por la tristeza y el pesimismo.
Los ocho capítulos de este libro abarcan el tema de la felicidad de manera humana y profunda, conscientes de que la verdadera alegría no es un sentimiento efímero ni ilusorio ni un antídoto para quienes ignoran el sufrimiento: proviene de una esperanza concreta, que nada ni nadie nos podrá arrebatar. Es una alegría que tiene la última palabra, siempre. Y el deseo de compartir una sonrisa es el primer pequeño gran paso para vivirla, para renovarnos, para renacer.
La cultura popular es el escenario que moldea donde vivimos, nos movemos y somos. En las canciones, películas, novelas, memes y series, se evidencian convicciones y preguntas punzantes de nuestra generación. La cultura popular es una liturgia secular: el terreno donde se labra la identidad personal y la memoria colectiva, el plato donde se ensayan escenarios de posibles futuros.
La teología del siglo XXI se ve en la titánica tarea de establecer una mediación entre sus certezas fundacionales y las frenéticas experiencias que nos rodean. Como cada generación cristiana a lo largo de la historia, nos vemos ante el desafío de volver a representar —en un escenario nuevo y ante desafíos desconocidos— la antigua historia de la salvación.
Teología Pop es el fruto de las búsquedas y los hallazgos de una generación ecléctica, curiosa, hiperconectada. Recupera la polifonía de voces jóvenes que brotan desde los rincones de toda Iberoamérica: 21 ensayos que hablan desde y hacia el siglo XXI. Es un testimonio de la fe de una generación que se siente a gusto por igual entre textos milenarios y pantallas táctiles. La reflexión teológica —escrita por las nuevas generaciones, desde el Sur global y en nuestra propia lengua—está vivita y coleando.