Mario Vargas Llosa, Cayetana Álvarez de Toledo, Enrique Krauze, Yoani Sánchez y Álvaro Vargas Llosa, entre muchos otros, abordan en esta obra el desastre que acompaña la llegada del populismo y diseccionan sus diferentes formas y máscaras, desde el populismo nacionalista de Trump o Le Pen hasta el radicalismo de izquierdas de Podemos. España, pero también Europa y Estados Unidos, se enfrentan en los próximos años a una oleada política que pone en peligro las bases de la democracia liberal que ha llevado al mayor periodo de bonanza de la historia.Los autores de este libro conocen a fondo y han sido testigos de los riesgos que acarrea el populismo. Desde Cuba hasta Venezuela, pasando por el Reino Unido del Brexit, la extrema derecha escandinava o los Estados Unidos de Trump. Su mensaje es inequívoco; hay que volver a la razón.
El poder está cambiando de manos: de grandes ejércitos disciplinados a caóticas bandas de insurgentes; de gigantescas corporaciones a ágiles emprendedores; de los palacios presiden-ales a las plazas públicas. Pero también está cambiando en sí mismo: cada vez es más difícil de ejercer y más fácil de perder. El resultado, como afirma el prestigioso analista internacional Moisés Naím, es que los líderes actuales tienen menos poder que sus antecesores, y que el potencial para que ocurran cambios repentinos y radicales sea mayor que nunca. En El fin del poder, Naím describe la lucha entre los grandes actores antes dominantes y los nuevos micropoderes que ahora les desafían en todos los ámbitos de la actividad humana. La energía iconoclasta de los micropoderes puede derrocar dictadores, acabar con los monopolios y abrir nuevas e increíbles oportunidades, pero también puede conducir al caos y la parálisis. A partir de estudios nuevos y provocadores y de su experiencia en asuntos internacionales, Naím explica cómo el fin del poder está remo delando el mundo en que vivimos.
Tras la caída formal de la Unión Soviética en 1992, muchos sectores del mundo libre descansaron en ese triunfalismo que brindaba la sensación de que la utopía colectivista había perdido para siempre. Pero pocos años después, abrazando nuevas banderas y reinventando su discurso, el hoy llamado neocomunismo (o progresismo cultural) no sólo pasó a dominar la agenda política sino, en gran medida, la mentalidad occidental. Los viejos principios socialistas de lucha de clases, materialismo dialéctico, revolución proletaria o violencia guerrillera, ahora fueron reemplazados por una rara ingesta intelectual promotora del "indigenismo ecológico", el "derecho-humanismo" selectivo, el "garantismo jurídico" y por sobre todas las cosas, por aquello que se denomina como "ideología de género", suerte de pornomarxismo de tinte pansexual, impulsor del feminismo radical, el homosexualismo ideológico, la pedofilia como "alternativa", el aborto como "libre disposición del cuerpo" y todo tipo de hábitos auto destructivos como forma de rebelión ante "la tradición hetero-capitalista" de Occidente. El libro Negro de la Nueva izquierda. Ideología de género o subversión cultural, escrito por dos autores tan audaces como Nicolás Márquez y Agustín Laje, constituye el primer libro publicado en Argentina que ataca y cuestiona todos y cada uno de los "dogmas" de un progresismo revolucionario que arrasa buscando destruir la cultura vigente para, sobre sus escombros, reproducir aquel "paraíso" que por error o subestimación muchos dieron por muerto y hoy representa una grave amenaza.
En este libro, traducido a doce idiomas y convertido en un clásico, el profesor Moses I. Finley, reconocido mundialmente como uno de los grandes renovadores de la historia antigua, estudia las formas de gobierno de las ciudades-estado de Grecia y de la Roma republicana, sociedades ambas que, con diferentes instituciones y distinta historia, tenían sin embargo en común una base económica agraria, un sistema social jerarquizado y la admisión de las clases inferiores en el marco institucional. El profesor Finley hace aquí un análisis magistral de la lucha por el poder en el seno de esas sociedades, del papel desempeñado en esa lucha por guerras y conquistas, del sutil juego de las ideologías, de la frágil estabilidad de las alianzas: en una palabra, de la «invención» de la política.
La obra que nos disponemos a leer es un texto lleno de novedades para la época. No se trata solo de la elección de temas nuevos sino también de nuevas perspectivas. Como ya se ha dicho, Maquiavelo es el primero en hablar de cómo conseguir el poder, sin entrar en valoraciones morales sobre los métodos usados para hacerlo ni en juicios sobre lo que conviene o no conviene hacer con el mismo una vez obtiene.
Colombia, en los años noventa, era un país sumido en el caos con un gobierno débil que combatía a la guerrilla y a los narcotraficantes inmersos en una guerra liderada por Pablo Escobar y sus eternos rivales: los hermanos Rodríguez Orejuela, del cartel de Cali. Jorge Salcedo, ingeniero, oficial de la reserva del ejército, un hombre de negocios respetado, padre de familia, que despreciaba a Escobar, entró a formar parte del cartel de Cali para convertirse en el jefe de seguridad de uno de los capos. Salcedo pretendía ignorar la corrupción, la violencia y la brutalidad que lo rodeaba, y luchó por preservar su integridad con grandes dificultades, hasta que un día recibió una orden directa del padrino que no podía cumplir pero tampoco desobedecer. Salcedo comprendió entonces que su única salida era traicionar al sindicato del crimen más rico y poderoso de todos los tiempos, arriesgarlo todo e intentar derrotar a los de Cali en un juego a vida o muerte en el que eran muy pocas las posibilidades de ganar.