Una generación de niñas en riesgo por la moda transgénero
Hasta hace apenas unos años, el trastorno de identidad de género —la sensación de grave incomodidad en el sexo biológico propio— era muy infrecuente. Se daba en menos del 0,01 por ciento de la población, aparecía durante los primeros años de infancia y afectaba de manera casi exclusiva a los hombres.
Pero hoy en día, en las universidades, los institutos e incluso las escuelas primarias grupos enteros de amigas afirman ser «transgénero». Son niñas que nunca han experimentado incomodidad alguna con su sexo biológico hasta que alguien da una conferencia en su escuela sobre su experiencia trans, descubren la comunidad de influencers trans en internet o alguien les dice que serán más populares entre sus amigos y en sus redes sociales si se declaran transexuales.
Padres que hasta entonces no habían sospechado nada descubren que sus hijas están enganchadas a estrellas trans de YouTube. Y educadores y terapeutas «afirmadores de género» empujan a chicas que aún no han llegado a la edad adulta a adoptar cambios irreversibles que les afectarán de por vida, como dobles mastectomías y bloqueadores de la pubertad que pueden causar infertilidad permanente.
Abigai Shrier, periodista del Wall Street Journal, ha investigado la moda trans, hablado con las chicas, con sus angustiados padres y los consejeros y médicos que llevan a cabo las transiciones de género, así como con las jóvenes que, al acercarse a la edad adulta, se arrepienten amargamente de haberse sometido a ese proceso en su adolescencia.
Y con ello ha generado una enorme polémica, recibiendo acusaciones de transfobia y peticiones públicas de que se censure el libro. Algo que, afortunadamente, no han conseguido
Pocas obras pueden presumir con tanta autoridad de haber determinado el curso de la historia como el Manifiesto comunista de Karl Marx y Friedrich Engels. Desde que sacudió por primera vez el orden imperante en 1848, este incendiario panfleto nunca ha dejado de calentar los corazones de quienes sueñan con un mundo mejor. Tampoco ha dejado de alimentar las pesadillas de quienes coronan un sistema social enormemente injusto.
En esta introducción sorprendentemente imaginativa, China Miéville construye una guía para entender el Manifiesto y los muchos espectros que ha conjurado. A través de su lectura única y poco ortodoxa, Miéville ofrece una encendida defensa de la perdurable relevancia de las ideas de Marx y Engels. Presentada junto con el texto completo del Manifiesto comunista, la guía de Miéville tiene algo que ofrecer a los lectores noveles, a los partidarios de la revolución e incluso a los escépticos más duros de mollera.
Los medios de comunicación nos bombardean día sí y día también con predicciones apocalípticas y tremendistas sobre la irreversible «emergencia climática». Sin embargo, y pese a las consignas de los supuestos expertos en transición ecológica y los activistas medioambientales, la realidad ha acabado dándole la razón al filósofo y experto en energía Alex Epstein.
Durante más de una década, ha defendido que cualquier impacto negativo de los combustibles fósiles en el medio ambiente se ve superado con creces por los beneficios que reporta su uso para el desarrollo humano, incluida su capacidad para proporcionar energía fiable y barata a miles de millones de personas en todo el mundo, especialmente a las más vulnerables.
Los combustibles fósiles no sólo han llevado la pobreza a un mínimo histórico:siguen siendo la fuente de energía dominante y su uso se incrementa, mientras que las energías renovables defraudan todas las expectativas y se muestran como una tecnología cara e ineficiente. Epstein argumenta que, si bien la energía fósil ha contribuido al calentamiento de 1 grado en los últimos 170 años, las muertes relacionadas con el clima están en mínimos históricos gracias, precisamente, a su desarrollo.
En Un futuro fósil, Epstein aplica su distintivo «marco de desarrollo humano» para afirmar que también las generaciones venideras disfrutarán de los beneficios de los combustibles fósiles. El camino hacia el progreso humano global, sostiene, pasa por una combinación de más combustibles fósiles con una mejor comprensión del clima, y por establecer políticas de «libertad energética» que permitan que la energía nuclear y otras alternativas verdaderamente prometedoras alcancen todo su potencial a largo plazo.
Un lugar, pero ¿qué lugar? ¿Un lugar donde han pasado cosas, cosas horribles? ¿Un sitio concreto en el que han borrado y aún borran las huellas, pero que sigue cargado de memoria, una memoria enterrada como enterraron los cuerpos, replegado bajo un suelo allanado? Hace tiempo que Ucrania está llena de esos 'lugares inconvenientes' que molestan a todo el mundo: crímenes del estalinismo, crímenes nazis, crímenes de los nacionalistas, crímenes rusos; en este territorio herido que sólo aspira a algún tipo de paz y normalidad, las masacres no se detienen. Antes de que Rusia invadiese Ucrania, Antoine d'Agata y yo habíamos empezado a recorrer Babyn Yar, el lugar en que en 1941 masacraron a los judíos de Kyiv, y luego a decenas de miles de otras víctimas. La guerra interrumpió nuestro trabajo. No tardamos en retomarlo, de otra manera, en otro lugar, la pequeña ciudad de Bucha, a las afueras de Kyiv, tristemente famosa tras el descubrimiento de las atrocidades allí perpetradas por las fuerzas de ocupación rusas. Otra vez un lugar en el que pasaron cosas, otra vez un lugar donde borran las huellas, cuanto antes mejor. Circulen, circulen.
Hasta la proliferación de los populismos de derechas, los regímenes que corrompían las reglas democráticas para anular a la oposición y perpetuarse en el poder tenían fundamentalmente signo marxista. Pero el nuevo antiliberalismo nacionalista y ultraconservador, bajo la bandera de la «batalla cultural», le ha arrebatado al chavismo y al socialismo el monopolio del despotismo.
El conocido ensayista José Benegas, curtido en la lucha contra los populismos latinoamericanos, desarrolla en este libro la tesis de que el tradicional eje izquierda/derecha ya no permite comprender el actual momento político. Ambos bandos comparten el gusto por los caudillos que destruyen las instituciones, y que tras haber ganado el favor popular en las urnas acaban con los métodos de control a su corrupción, convierten a los poderes legislativos en amanuenses, colocan adeptos en la justicia para blindarse ante cualquier investigación y amordazan a la prensa.
Agotado el tiempo de la nueva política y del populismo, se abre una ventana de oportunidad para nuestro país
Propuestas y reformas para que España lidere la nueva economía
España tiene en 2023 la misma renta real per cápita que en 2005, mientras que otros países de nuestro entorno son mucho más ricos que entonces. Esto significa que en los últimos dieciocho años no hemos mejorado, de media, nuestro nivel de vida.
Nos encontramos, por tanto, en el camino hacia dos décadas perdidas. Hay muchas razones que explican cómo hemos llegado hasta aquí, pero destaca un reto estructural de fondo, el más importante: España va rezagada en la carrera del conocimiento.
En Un país posible, un plantel de prestigiosos politólogos, economistas y sociólogos ofrece un camino de reformas concretas, acotadas, realistas, basadas en la evidencia y políticamente viables, para cambiar esta trayectoria y contribuir a que España se convierta en un país líder en la nueva economía con un modelo justo y equilibrado.