«¡No se dicen mentiras!». ¿Cuántas veces nos dijeron esto nuestros padres? ¿Cuántos de nosotros no hemos dicho alguna mentira a familiares y amigos, u ocultado algún secreto a nuestra pareja? En suma, la sinceridad absoluta es una ilusió. Mentimos continuamente, y sobre todo nos mentimos a nosotros mismos, convenciéndonos de que la realidad no es como es, sino como quisiéramos que fuese. En este libro, Giorgio Nardone propone una actitud realista y pragmática, según la cual una mentira no debe evaluarse de forma absoluta, sino siempre a la luz de las circunstancias, las intenciones, los objetivos y los resultados. Cada uno de nosotros debería aprender el «arte de la mentira» y explorar estratagemas para emplearla de una manera sana y responsable: en primer lugar, para no ser víctimas inconscientes de ella y, en segundo lugar, para mejorar nuestra vida y la de los demás. Entonces sí podremos admitir serenamente, y en el sentido más auténtico de la expresión, que hemos dicho una mentira bien intencionada.
El hombre en busca de sentido es el estremecedor relato en el que Viktor FrankI nos narra su experiencia en los campos de concentración.
Durante todos esos años de sufrimiento, sintió en su propio ser lo que significaba una existencia desnuda, absolutamente desprovista de todo, salvo de la existencia misma. Él, que todo lo había perdido, que padeció hambre, frío y brutalidades, que tantas veces estuvo a punto de ser ejecutado, pudo reconocer que, pese a todo, la vida es digna de ser vivida y que la libertad interior y la dignidad humana son indestructibles. En su condición de psiquiatra y prisionero, FrankI reflexiona con palabras de sorprendente esperanza sobre la capacidad humana de trascender las dificultades y descubrir una verdad profunda que nos orienta y da sentido a nuestras vidas.
La logoterapia, método psicoterapéutico creado por el propio FrankI, se centra precisamente en el sentido de la existencia y en la búsqueda de ese sentido por parte del hombre, que asume la responsabilidad ante sí mismo, ante los demás y ante la vida. ¿Qué espera la vida de nosotros?
El hombre en busca de sentido es mucho más que el testimonio de un psiquiatra sobre los hechos y los acontecimientos vividos en un campo de concentración, es una lección existencial. Traducido a medio centenar de idiomas, se han vendido millones de ejemplares en todo el mundo. Según la Library of Congress de Washington, es uno de los diez libros de mayor influencia en Estados Unidos.
El ensayo titulado El malestar en la cultura, en el que Sigmund Freud (1856-1939) sentó que nuestra especie ha pagado por el progreso el elevado precio de sacrificar la vida instintiva y reprimir la espontaneidad, es, como señala Carlos Gómez en la introducción al mismo que enriquece esta nueva edición, uno de los ensayos con más amplias repercusiones en el pensamiento del siglo XX. Completan el volumen otros trabajos fundamentales, como son «Sobre la conquista del fuego», «Consideraciones de actualidad sobre la guerra y la muerte» y los seis ensayos destinados a ser publicados bajo el rótulo genérico «Metapsicología», entre los que se halla el célebre «La aflicción y la melancolía».
Este libro tiene su origen en una serie de seminarios destinados a transmitir el conocimiento de la PNL-tal como la comprendían y usaban sus fundadores y los practicantes de la primera generación- a personas deseosas de desarrollar una práctica vital más comunicativa, creadora y productiva.
Pese a que muchos así lo consideremos, no es lo mismo emoción que sentimientos. Las emociones son vivencias con rostro (miedo, ira, alegría, tristeza, asco, y sorpresa) y las podemos distinguir físicamente. No se aprenden, forma parte de nuestra herencia biológica y son reconocibles por cualquier persona en cualquier parte del mundo. Un ciego de nacimiento nunca ha visto una expresión de miedo o alegría, pero la expresará de una forma común a todos nosotros. Cuando esas emociones básicas se mezclan, se tramitan en el cerebro, se convierten en sentimientos (amor, fe, orgullo, culpa?). Éstos son menos intensos que las emociones, pero mucho más duraderos.
En 1925, mientras trabajaba en transcribir e ilustrar lo que será su Libro Rojo, C. G. Jung imparte un seminario en lengua inglesa en el que por primera vez da a conocer en público las fantasías y los sueños que constituían el material de dicha obra. Jung habla de su propia «ecuación personal», de la formación de su punto de vista psicológico y de su inclinación subjetiva, esto es, de su propio tipo psicológico. A partir de la experiencia de lo que llama su «confrontación con lo inconsciente», narra la génesis de sus primeras concepciones sobre lo inconsciente y la libido y las vicisitudes de su relación con Freud. Aparte de estos elementos autobiográficos, las sesiones del seminario ofrecen una introducción a los fundamentos de la psicología analítica, como los tipos psicológicos o los arquetipos de lo inconsciente colectivo, que Jung presenta a través de la interpretación de casos clínicos y de obras de arte contemporáneo. Finalmente, las nociones de ánima y ánimus son tratadas con los participantes en el seminario mediante la discusión de distintas novelas, como Ella de Rider Haggard. Todo esto hace de estas notas un documento histórico imprescindible para el conocimiento de la psicología junguiana y la personalidad de su creador.