as cartas de Agustín de Hipona (354-430) poseen un inestimable valor biográfico que prolonga el relato de su vida contenido en las Confesiones. Entre el amplio corpus de su correspondencia, que alcanza a todo el Mediterráneo, destacan las cartas filosóficas, que permiten trazar la evolución intelectual de Agustín. Algunas pueden ser leídas como tratados independientes y tocan asuntos poco tratados en sus escritos o bien arrojan luz sobre obras determinadas, como La ciudad de Dios.
En sus cartas, Agustín argumenta y polemiza como filósofo, permitiendo un acceso distinto a su pensamiento.
«La Carta 118 a Dioscoro, un texto de Agustín que ha sido muy poco estudiado, es reconocido sin embargo como 'un monumento para la historia de las letras y la historia de la filosofía'».
El dolor del cuerpo desafía toda normalidad de la existencia. Dispara las preguntas por el sentido y sinsentido de la vida, al tiempo que alienta los empeños de muy distintos saberes. Sin embargo, solo la filosofía fenomenológica se propone una comprensión radical del sufrimiento en la carne a partir de una atención renovada a la experiencia en primera persona. Se trata de dejar hablar al fenómeno vivido también cuando la experiencia humana se torna tantas veces un clamor insoportable. La obra que el lector tiene entre sus manos dialoga con las aportaciones más destacadas de este siglo XXI para enriquecer las descripciones teóricas de las situaciones de dolor; asimismo, se esfuerza por ahondar en las estructuras generales que están implicadas en esta experiencia turbadora y primordial: intimidad espaciosa de la carne; pasividad de la afección, que sobreviene y sobrepuja al yo; noticia de mal, o más bien «maleamiento» de la propia sensibilidad del viviente. Agustín Serrano de Haro (Madrid 1960) es investigador en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Ha dedicado su vida a la docencia y la traducción, siendo la fenomenología su campo de interés.
Barbara Bleisch, filósofa y divulgadora suiza, presenta un ensayo fascinante sobre la plenitud y las dudas de la mediana edad, ese momento en el que ya no somos quienes fuimos, pero aún estamos a tiempo de decidir quiénes queremos ser.
Hay un momento en la vida en el que todo parece estar decidido: a quién amamos, dónde trabajamos, cómo vivimos. Algunos sienten que por fin han encontrado su lugar; otros temen haberse quedado atrapados en una rutina que ya no les inspira y se preguntan si esto es todo lo que la vida tiene por ofrecer.
¿Cómo encontrar nuevos horizontes cuando ya se ha alcanzado tanto? ¿Cómo asumir que ha pasado el tiempo y que algunos trenes ya han pasado?
Con una mirada filosófica y al mismo tiempo profundamente humana, Barbara Bleisch reflexiona sobre las experiencias y cómo tomarse la vida con ligereza y serenidad. Frente al cliché de la «crisis de la mediana edad», propone una exploración lúcida y vital de las preguntas que nos acompañan en los años más intensos de nuestra existencia.
Ni mera sala de exposiciones ni torre de marfil alejada de la realidad: el museo está conformado por variedad de cruces de caminos, donde a veces convergen o se distancian ritmos y obligaciones. No hay un único recorrido determinado por catenarias y cordones, sino que la conservación de contenidos y su acceso, investigación y mediación, estabilidad y cambio, crítica y público, memoria y urgencias del presente suponen un genuino laberinto. El museo, en cuanto institución pública, refleja la actualidad y la presión política que vivimos; muestra conflictos culturales y señala la disputa por el sentido. Para poder ser «todavía», debe trascender su función tradicional, superar la fatiga organizativa y, finalmente, asumir que es campo de disputa, aprendizaje e inestable contradicción
¿Por qué, en una época hiperconectada y tecnológicamente avanzada, resurgen con fuerza los ritos ancestrales, los imanes curativos, los médiums, el horóscopo o incluso la creencia de que hay extraterrestres entre nosotros? ¿Qué nos ha llevado a confiar más en la magia que en la evidencia empírica?
Todo esto se pregunta la periodista Marta Sader cuando, a través de un nuevo grupo de amigas, se adentra en el misterioso mundo de prácticas New Age 2.0, cada vez más presentes en el discurso público. Lo hace con escepticismo y clara vocación científica, llevada por la intención última de comprender cómo personas con las que comparte tanto pueden ver la realidad de una manera tan aparentemente anacrónica.
Desplegando un periodismo narrativo íntimo, voraz y riguroso, Sader indaga las motivaciones emocionales, sociales y económicas que hacen que las nuevas formas de espiritualidad se hayan convertido en un fenómeno mainstream del turbocapitalismo: la precariedad vital, la obsesión por el desarrollo personal, la promesa de soluciones inmediatas al malestar y la búsqueda de sentido, consuelo y pertenencia en un mundo incierto.
Espiritualidad líquida es un ensayo lúcido y provocador sobre el esoterismo pop y las nuevas manifestaciones de la fe en el siglo XXI, una herramienta imprescindible para comprender por qué, en la era del yo, la espiritualidad vuelve a ocupar el centro de nuestra vida.