¿Qué sucede cuando recuperamos la mirada tradicional y permitimos que el islam vuelva a hablarnos desde sus propios mundos?
Durante siglos, el pensamiento islámico ha sido reducido a filología, política o arqueología, despojándolo de la vitalidad espiritual y ontológica que lo ha sostenido desde sus orígenes. Este libro propone un giro radical: reencontrarnos con un islam vivo, poblado de presencias invisibles, objetos portadores de baraka, cosmologías dinámicas y entidades que cohabitan con los seres humanos en un entramado de relaciones que desborda los límites de la mirada moderna.
A medio camino entre la antropología, la filosofía contemporánea y los estudios islámicos, Antonio de Diego González tras años de investigación y trabajo de campo ofrece una lectura renovadora del esoterismo islámico: no como superstición ni como un conjunto de reliquias simbólicas, sino como un sistema coherente y vivo de conocimiento, una ontología relacional en la que lo visible y lo invisible se entrelazan y se transforman mutuamente. Más que un ensayo sobre la historia de lo esotérico, esta obra es una invitación a pensar el islam como una cosmopolítica viva, donde lo simbólico, lo espiritual y lo material se articulan de forma inseparable.
Una reflexión necesaria en tiempos de crisis global, en los que el ser humano es llamado a recuperar su papel de guardián del mundo. Una obra que invita a cuestionar los límites de nuestra modernidad y a redescubrir el islam tradicional como un universo palpitante, donde conocer implica siempre participar en la transformación del mundo.
Ibn Arabi, reconocido como «maestro máximo», fue el responsable de la sistematización de la mística especulativa islámica. Además de centrarse en la purificación del alma y los estados y etapas de la vía mística como modo de acercamiento a Dios, quiso comprender la relación de Dios con su creación y el orden al que esta obedece. Su obra puede considerarse también exponente de la penetración en al-Ándalus de la tradición ismailí que reunió filosofía neoplatónica, cosmología, esoterismo y ciencia de las letras.
El tratado que aquí se presenta por primera vez en castellano traducido directamente del árabe, 'Uqlat al-mustawfiz, refleja en su título una imagen mística: la disposición del siervo expectante ante su señor y la traba que el intelecto le impone. Esta atadura tiene también un significado cosmológico: es el Intelecto Primero que liga al ser humano universal con Dios y le asegura que volverá a su creador al final de los tiempos. En el ser humano se concentran todos los elementos del universo.
¿Sabías que las crónicas del Renacimiento atribuían la fundación de España a Tubal, el nieto de Noé?, ¿que el mismo Osiris, divino rey de Egipto, habría librado aquí una guerra colosal contra el gigante Gerión?, ¿o que Hércules no combatió a un monstruo ibérico tricéfalo, sino a tres poderosos monarcas hermanos llamados Geriones Lominios? ¿Has imaginado Tarteso como escenario de gloriosas batallas entre dioses y titanes? ¿Fueron los sicanos de Sicilia un pueblo íbero expulsado del río Segre?
Nos fascina el legendario infinito de Grecia y Roma, mundialmente célebre, pero la compleja y singularísima mitología en la que hunde sus raíces Hispania ha sido infelizmente desterrada al olvido. ¿Qué fue de los pioneros cronistas que, fundiendo realidad y ficción, quisieron revelarnos el origen de la genuina identidad española? ¿Hasta qué punto los últimos hallazgos arqueológicos nos obligan a rescatar textos que se creían superados? Un cautivador universo de inmortales deidades, vetustas lenguas, misteriosas civilizaciones y portentosas criaturas cobra vida ante nosotros, con la Península como escenario, al mirar más allá del simplista paradigma vigente.
Entre las palabras y las cosas, ¿hay una correspondencia esencial, o puede haber cosas que tengan lugar en un espacio distinto del de las palabras? ¿Bajo qué orden las ciencias humanas pensaron las cosas desde el Renacimiento? ¿Era la representación el fundamento de ese orden? ¿Qué papel desempeñaron los nombres, el discurso, el lenguaje, en esa arquitectura? La publicación de esta obra en 1966 consagra a su autor como uno de los intelectuales más originales de su época. Aquí Foucault aborda estos interrogantes y concluye que entre esas dos regiones tan distantes –las palabras y las cosas– existe un quiebre, un vacío, un confuso dominio, y que es por la naturaleza de ese desencuentro que las certezas y verdades supuestamente permanentes van cambiando a lo largo de la historia. Las palabras y las cosas es una arqueología de lo contemporáneo, ya que las ciencias humanas son caracterizadas aquí fundamentalmente como prácticas e instituciones, y el conocimiento, como el resultado de un sistema de reglas que son propias de cada época y no del progreso de la razón.
En un ejercicio de síntesis brillante y de encomiable calidad literaria, Lucien Febvre descompone el modelo historiográfico imperante de finales del siglo XVIII. De esta erudición estéril, textual y basada únicamente en aspectos políticos, Combates por la historia se convirtió en una de las referencias fundamentales de la renovación de la historia.
Este esfuerzo de reforma no solo consiguió mejorar la calidad científica de la investigación histórica, sinó que aspiró a «organizar el pasado en función del presente» para convertir la historia en un saber relevante para los lectores de su tiempo. Combates por la historia presenta una nueva historiografía, escrita des del presente e inseparable de las demás disciplinas de las ciencias sociales. En ella, Febvre propone relacionar todos los diversos aspectos de la vida humana sin ningún tipo de jerarquización y comprendiendo la armonía entre las condiciones morales, las técnicas y las espiritualidades del pasado.
mediados de 2022, Tamara Tenenbaum recibió el encargo de traducir Un cuarto propio, de Virginia Woolf. Tomando como punto de partida las cuestiones que le suscitó dicho encargo, Tenenbaum nos propone una relectura del libro de Woolf para reflexionar sobre la situación actual de las mujeres (aunque no solo de ellas) abordando los temas que le interesan: la precariedad laboral, el amor desaparecido en la era de Tinder, la comida, el dinero, el resentimiento como respuesta política o la nostalgia y el poder de la tradición.
Con una prosa lúcida y fluida, a lo largo de este texto, rico en referencias literarias y filosóficas, pero también de la cultura pop, Tenenbaum dialoga con el clásico de Virginia Woolf y nos propone un ensayo que busca ir más allá de un manifiesto y que quiere ser «una propuesta de contramundo plebeya y feminista basada en la importancia de la belleza y el trabajo como […] productores de igualdad y libertad».
A Tenenbaum, a quien le interesa escribir sobre su tiempo, Un cuarto propio le funciona como inspiración y oráculo, y le ofrece la oportunidad de pensar en otras formas posibles de vivir en el siglo XXI que se opongan al discurso neoconservador circundante y que sean modernas y posmodernas a la vez, pero, sobre todo, que nos ayuden a transitar la incertidumbre sin caer en un optimismo ingenuo ni en un pesimismo reaccionario.