Un erudito y entretenido viaje por la historia antigua que revela cómo Grecia, Roma y los judíos se entrelazan en el surgimiento del cristianismo.
Con una claridad extraordinaria y una erudición deslumbrante, Juan Esteban Constaín reconstruye el escenario donde surgió la religión que cambió para siempre el rumbo de la humanidad. Grecia, Roma y el judaísmo del Segundo Templo se encuentran aquí como pocas veces en un ensayo contemporáneo y dialogan con rigor, con gracia, con un humor que ilumina y con la rara capacidad de convertir siglos de historia en una lectura vertiginosa y fascinante.
De la leyenda de Rómulo y Remo al imperio de Augusto, de la expansión helenística tras Alejandro al conflicto entre los macabeos y los seléucidas, del choque entre paganos y judíos a la figura irrepetible de Jesús, este libro excepcional guía al lector por los reinos, las guerras, los mitos, los manuscritos y los hallazgos arqueológicos que explican por qué el cristianismo primitivo no fue un accidente sino la consecuencia natural -y asombrosa- del encuentro entre pueblos, lenguas y creencias.
En los albores del siglo XX Occidente contempló con asombro cómo Japón se convertía en potencia mundial de primer orden tras siglos de aislamiento, dejando atrás una larga etapa feudal y lanzándose de lleno a la Modernización. La fascinación ejercida entonces por el País del Sol Naciente sobre el mundo occidental sigue hoy vigente. Bushido, el alma de Japón guarda entre sus hojas la esencia más íntima del alma de Japón. Los preceptos contenidos en este antiguo código del guerrero continúan firmemente arraigados en la mentalidad del pueblo japonés y todo aquel que se adentre en sus páginas penetrará sin duda en el alma de Japón.
A los ojos de un extranjero, un gaijin, Japón sigue siendo aún hoy el lugar más exótico e insondable del planeta.
El respeto de sus gentes por la naturaleza, su concepción del arte, su sentido estético, su percepción de la belleza, la influencia de la religión y la filosofía en su vida diaria, la búsqueda de la armonía y la importancia de la espiritualidad y de la contemplación, conforman una cultura y unos valores muy alejados del sentir occidental.
La ceremonia del té (cha-no-yu), un ritual en el que cada detalle es esencial en la búsqueda de la perfección estética y espiritual, refleja mejor que ninguna otra celebración, la verdadera esencia de Japón.
Preparar un té exige una atención exquisita por cada detalle: armonía, elegancia y destreza en los movimientos de quienes lo preparan, generalmente mujeres, y una atmósfera perfecta en la que nada se deja al azar. Todo aquel que disfrute de esta milenaria bebida debe alcanzar un estado espiritual de profunda serenidad.
Desde una perspectiva intelectual, la Edad Media latina representa el esfuerzo colectivo de toda una cultura por inteligir la fe que la unía. En ese sentido, la única disciplina que despertó su interés especulativo fue la teología, y la filosofía nunca fue más que una herramienta que podía emplearse en la empresa teológica. Quien desee aproximarse a la filosofía medieval debe rastrearla en el interior de las obras teológicas, donde se encuentra dispersa al servicio de la intelección racional de los artículos de la fe.
Una obra que recoge las ideas de Locke acerca de la educación y que se convertiría en un referente para escritos pedagógicos posteriores y sobre cuyos principios se fundamentaría la formación específica del gentleman, y que servirían de base en un futuro para la educación de toda la sociedad.
Antígona, la famosa insurgente del Edipo de Sófocles, ha sido durante mucho tiempo un icono feminista de rebeldía, pero la cuestión es si escapa de las formas de poder a las que se opone. Resulta ser una figura más ambivalente para el feminismo de lo que se ha reconocido, ya que la forma de rebeldía que ejemplifica la conduce a la muerte. Butler sostiene que Antígona encarna una forma de representación feminista y sexual que está plagada de conflictos y muestra cómo las normas del parentesco normativo deciden injustamente lo que es o no una existencia aceptable. Butler analiza las interpretaciones de filósofos como Hegel, Lacan e Irigaray, se pregunta cómo habría sido el psicoanálisis en su origen si en lugar de a Edipo hubiera recurrido a Antígona y relaciona las hazañas de esta con las reivindicaciones de aquellos cuyas relaciones de parentesco no son consideradas apropiadas, humanas.