El amotinamiento corrió como un reguero de pólvora por los buques de guerra de madera durante la Era de las Revoluciones. Mientras por toda Europa los comuneros asediaban a la nobleza y los trabajadores esclavizados incendiaban las islas-plantación, en los océanos, decenas de miles de marinos de guerra apuntaban sus armas al alcázar y derrocaban el gobierno absoluto de los capitanes. A comienzos de la década de 1800, entre un tercio y la mitad de todos los marineros que prestaban servicio en el Atlántico Norte habían participado en al menos un motín, muchos de ellos en varios, y algunos incluso en navíos de diferentes armadas.En Bandera de sangre, el historiador Niklas Frykman relata con una vibrante prosa, cómo una década de conflictos violentos a bordo dio origen a una forma distinta de radicalidad política que aunaba la cultura igualitaria de las comunidades marítimas del Atlántico Norte con el republicanismo constitucional de la era revolucionaria. El intento de establecer una república marítima radical fracasó, pero la bandera roja que ondeaba en los mástiles de los buques amotinados sobrevivió hasta convertirse en el símbolo más duradero de la lucha de clases, la justicia económica y la libertad republicana hasta nuestros días.
1867, territorio de Dakota, los hermanos irlandeses O`Driscoll han sobrevivido a la masacre que los Sioux perpetraron en los territorios fronterizos, cerca de las Black Hills. Uno de ellos, Michael, está gravemente herido. Ambos son ahora considerados desertores y deciden huir hacia el norte junto a Sara, amante del segundo, Tom. En su camino encuentran por casualidad un refugio en una cueva en la orilla de un río y cerca, aunque oculta, de la ruta Bozeman, un lugar ideal para instalarse y sobrevivir al invierno. Una serie de acontecimientos llevará al trío protagonista a ser considerados forajidos y perseguidos por el Comité de Vigilantes de Montana. La cueva y el río serán su único refugio que parecerá incluso un paraíso. Pero el mundo no se ha olvidado de ellos y el paraíso se puede convertir en un infierno.
Aunque en España el género biográfico ha tenido una larga tradición, hasta hace poco obedecía a un impulso hagiográfico y épico-nacionalista. La aparición de la colección Españoles Eminentes, de la mano de la Fundación March y la editorial Taurus, fue una apuesta por la referencialidad y la excelencia, que se propone explicar los valores trascendentes aportados por cada personaje presuntamente ilustre en nuestro pasado. La idea era que el discurso ideológico y moralista diera paso al funcionalismo en la lectura de los grandes personajes y reivindicar la complejidad de los ejemplos que se evocan, lo cual no quiere decir forzosamente "reproducir".
Ningún hombre es una isla, dijo el poeta. Pero una isla puede convertirse en las personas que la han buscado, imaginado, padecido o conquistado. Envueltas por el mar, esa metáfora del infinito, en las islas la experiencia humana alcanza sus más altas cotas de utopía y barbarie. Como un explorador antiguo, Ernesto Franco propone en este libro anfibio —mitad verdadero y mitad fantástico— un fascinante islario donde confluyen la novela de aventuras, el tratado antropológico, la historia natural y la crónica bélica. Y lo hace a través de los relatos hipnóticos que va desgranando el Pilota, un lobo de mar aficionado al ron y al tabaco que posee la sabiduría de aquél que ha surcado todos los océanos y desembarcado en todos los puertos.
Como quien encuentra un mensaje en una botella confiado al capricho de las aguas, el lector hallará en estas páginas un compendio inagotable de fábulas isleñas: el mito del laberinto de Creta; el misterio de las estatuas de la Isla de Pascua; las correrías de los piratas en Tortuga; las fugas imposibles de Alcatraz; el asombro de Darwin en las Galá-pagos… Y descubrirá que las islas no son sólo puntos en un mapa sino un territorio de la mente, una invitación al viaje a través de las palabras y la fantasía.
Mezcla de novela de espías, aventuras y picaresca, Rudyard Kipling confesó que la había escrito para rendir su particular homenaje al "Quijote". El niño Kimball O’Hara, Kim, huérfano de soldado inglés y madre irlandesa, que malvive mendigando en torno al destacamento británico de Lahore, donde se hace pasar por hindú, entra a formar parte del Gran Juego, una misteriosa red de inteligencia tendida en la India por el Gobierno de su majestad la reina Victoria para controlar al imperio ruso. Reclutado por el traficante de caballos y espía Mahbub Alí, Kim se convierte en correo de mensajes secretos gracias a su su amistad con un lama que atraviesa el país en busca del río de la Flecha y al que él sirve de lazarillo, de chela. José María Gallego ilustra a color esta nueva traducción de Susana Carral, que aporta una enorme claridad y recupera toda la intensidad del original, auténtico clásico de la literatura universal.
En 1543, Nicolás Copérnico declaró que la Tierra giraba alrededor del Sol, revolucionando siglos de presunción escolástica. Se vislumbraba una nueva era, guiada por la observación, la tecnología y la lógica.
Pero los presagios y los elixires no desaparecieron de manera instantánea de los laboratorios. Durante mucho tiempo, aún se podían encontrar amuletos y pociones entre relucientes instrumentos de metal y tomos encuadernados en cuero. La línea entre lo natural y lo sobrenatural seguía siendo porosa e indefinida.
Desde el gélido observatorio danés de Tycho Brahe hasta el taller humeante y sulfuroso de John Dee, la historiadora Violet Moller nos traslada a los albores de la ciencia europea para revelarnos un deslumbrante mundo olvidado, donde todo conocimiento, por arcano que fuera, podía buscarse con buena fe.