Ana está a un mes de cumplir los treinta cuando su novio de toda la vida la deja… por una veinteañera. En la actualidad, su presente no pinta bien: vive con una compañera de piso que habla con los espíritus, odia su trabajo y su madre se ha propuesto convertirla en la próxima en pasar por el altar.
Por si fuera poco, Charlotte, su mejor amiga, se casa este año y, cómo no, ha decidido que Ana sea su asistente personal de bridezilla. Pero, cuando la revista donde trabaja es absorbida por una multinacional, Ana descubre que su nuevo jefe es Viggo, el primer amor de Charlotte…, el hombre que le rompió el corazón hace quince años.
Entre bodas, madres casamenteras, jefes imposibles y amigas desquiciadas, Ana intentará recomponer los pedazos de su vida (y de su autoestima). Lo que no espera es que el capullo pelirrojo resulte ser… irritantemente encantador.
Porque los exnovios de las amigas están prohibidos, los finales felices no siempre llevan anillo y, a veces, el «sí, quiero» más importante es el que te das a ti misma.
Cubrir de literatura los acontecimientos históricos y los espacios donde éstos se desarrollan para resaltar su lado cómico, absurdo, demencial, humano. He aquí el propósito de esta nueva novela de Manuel Longares. La historia aquí es la de las monarquías españolas de Austrias y Borbones, con sus cortes y cortesanos. Desde los siglos dorados del Imperio hispano hasta la centuria de contiendas civiles y asonadas militares que fue el XIX, pasando por el ilustrado Siglo de las Luces. Monarcas, casi todos los que en estas páginas se nos presentan, a los que inquietan menos la paz, la guerra o las geografías inéditas que los poderes de Dios. El espacio es ese Madrid que monarcas y cortesanos moldean a su gusto o eso creen, mientras otro Madrid arrabalero y lenguaraz, donde reina el pueblo soberano, intenta zafarse del abrazo del poder. Y, omnipresente, el río de Madrid que tan a menudo baja desganado y trae de todo menos agua, pero «es el nuestro», metáfora de que se quiere tener todo aunque no haya nada. Con ello, Manuel Longares nos ofrece la que es sin duda una de sus mejores novelas, en la que muestra una comprensión profunda del ser humano, ocupe el lugar que ocupe en la escala social. Un festín literario elaborado con uno de los castellanos más ricos que hoy se escriben y con un depurado sentido del humor y del esperpento que dibujará en el rostro del lector una sonrisa permanente y más de una carcajada.
El pingüino Juanito vivía en el estanque de un parque natural, pero suspiraba por conocer la nieve y soñaba con el maravilloso Polo Sur. Un día, el valiente pingüino decide emprender la aventura más emocionante de su vida. ¿Conseguirá llegar a su destino?
¿Y si los jugadores de fútbol no fuesen como los demás deportistas? Al observar sus hazañas en el campo, sus fulgurantes pases para colocar el balón frente a la portería contraria o sus esfuerzos por aniquilar un ataque repentino, no podemos dejar de preguntarnos si no estarán dotados de superpoderes. Este libro ofrece una apasionante inmersión visual en las leyendas del deporte rey. Desde jóvenes prodigios hasta astutos estrategas, pasando por intrépidos delanteros o porteros con guantes de hierro, en sus páginas descubrirás a más de 80 mitos del fútbol en su faceta de superhéroes.
Antes de que su nombre se convirtiera en una referencia ineludible para pensar las grandes preguntas de la ciencia y sus relaciones con el vértigo, la destrucción y la locura, Benjamín Labatut escribió La Antártica empieza aquí, su primer libro, una colección de cuentos que contenía, en estado larvario, las obsesiones que iban a marcar su literatura posterior.
Publicados originalmente en 2010, y revisados por el autor para esta nueva edición, los cuentos presentan historias en las cuales la realidad se descompone y la experiencia humana se vuelve extraña. Seis narraciones atravesadas por una sensación de amenaza difusa y de violencia latente en las que una decisión mínima lo puede trastornar todo. Algo se quiebra sin estruendo: una certeza, una relación, una identidad. Aquí, la Antártica, más que un lugar o un destino físico, es una frontera: el límite tras el cual se encuentra la muerte o la revelación, el umbral donde el lenguaje comienza a fallar y el ser humano se expone a su enorme fragilidad.