Nueva Orleans, 1897. Es la popular noche de Mardi Gras, y Alexander Le Bois, heredero de una de las familias más importantes de la ciudad, empieza a manifestar unos extraños síntomas durante el gran baile celebrado en Ópera Francesa. Isabella, su joven esposa nacida en Cuba y criada en Oviedo, busca desesperadamente ayuda y solo encuentra a Markus, un médico negro sin mucho crédito ni acceso a la medicina reservada a los blancos.
Cuando la misteriosa dolencia de Alexandre empieza a difundirse sin piedad por Nueva Orleans, el inspector Morgan De Sanctis y el doctor Schmidt, responsable del control de epidemias, sospechan que el mal no afecta a todos por igual. Pero nadie imagina que tras su avance se oculta una verdad más oscura y aterradora que cualquier enfermedad.
El nuevo recetario de Arguiñano, que nunca defrauda. Con los mejores platos del programa. El libro que ya está presente en miles de cocinas.
El cocinero más querido y popular vuelve a sorprendernos con un libro que anima a todos los públicos a cocinar. Karlos Arguiñano celebra su universo culinario con esta Cocina para todos, que nos ayudará a encontrar recetas fáciles, ricas y saludables. Como siempre, son platos para elaborar menús variados. Incluye aperitivos, entrantes, primeros, segundos y postres con todo tipo de ingredientes: carnes, pescados, pastas, arroces, legumbres… Un libro muy visual, a todo color, con 560 posibilidades en las que inspirarse, además de consejos y trucos para que el éxito esté asegurado. Como ya ocurre en su programa de televisión, también aquí hay elaboraciones de su hijo Joseba, para inspirar a los más jóvenes con propuestas culinarias infalibles, así como algunos deliciosos postres de su hermana Eva.
Este libro oficial de pósters está repleto de ilustraciones espectaculares protagonizadas por el famoso grupo HUNTR/X, los Saja Boys, el tigre Derpy, Sussie y... ¡muchos más!
Fans de todas las edades podrán decorar sus paredes con estas imágenes coleccionables a todo color.
Cocinar los mejores arroces en casa.
De fiesta y en el día a día. En el campo y en la ciudad. El arroz tiene una enorme capacidad de absorber sabores y aromas, y posee una textura maravillosa. Es patrimonio gastronómico, de cocina de toda la vida y tiene el gran poder de quitar el hambre en el mundo. Llamémosle arroz, arròs, rice, riz, riso, es el ingrediente principal para más de la mitad de la población mundial.
Y es que somos capaces de confeccionar un menú solo de arroz: una ensalada, una sopa, un arròs a la cassola o una paella dominical. Hasta los postres, bebiendo saque y terminando con un licor de arroz, los arroces están siempre presentes en el recetario clásico de nuestra cocina casera, tanto diaria como festiva.
Pertenecemos a una gran cultura arrocera, en el almuerzo del jueves y la paella de los domingos. Es la comida en familia en mayúsculas, el gran plato para compartir. Para tomar entre semana, los findes de semana y en ocasiones especiales. Siempre es buen momento para comer un buen plato de arroz.
La cocina tradicional tiene un montón de recetas de arroz, el recetario puede ser infinito. Y para demostrarlo, aquí tienes en tus manos el gran libro de arroces de Paco Pérez, uno de los mejores maestros arroceros de nuestro país. Algunas recetas son su versión personal de la tradición y otras son de nueva creación, como sus arroces contemporáneos, ya legendarios.
Gengis Kan construyó un imperio terrestre formidable, pero jamás cruzó el mar. Sin embargo, cuando su nieto Kublai Kan conquistó la totalidad de China y fundó la dinastía Yuan, hizo lo que nadie esperaba: lanzó su imperio al océano, creó la armada más poderosa del mundo y transformó China en una potencia marítima global.
Kublai Kan es uno de los personajes más fascinantes de la historia. Llevó a matemáticos islámicos a su corte, donde inventaron la cartografía moderna y aprendieron a medir los astros. Transformó la mayor masa continental del mundo en un imperio unificado y económicamente próspero gracias a la invención del papel moneda. Lanzó una invasión contra Japón, fundó la ciudad de Xanadú e hizo de China el centro político de Asia al convertirla en un imperio marítimo. Sus barcos, de un tamaño y una tecnología que Europa tardaría siglos en igualar, prefiguraron las grandes expediciones de Zheng He en el siglo XV.