Mona es una joven con un pasado turbio y un futuro incierto cuya vida da un vuelco cuando su proxeneta la vende a un cirujano plástico de Nueva York y, de la noche a la mañana, se convierte en otra persona.
Angie Mitchell es una estrella famosa de Senso/Red de Hollywood con un talento muy particular, y ha empezado a recordar cosas a pesar de que los jefes de su estudio se esfuerzan para que no se dé cuenta. No tardará en descubrir quién es en realidad… y por qué no necesita una consola para enchufarse en el ciberespacio.
Todo se pone en marcha en el interior de la matriz, y los seres humanos empiezan a usarse como piezas en un tablero. Y detrás de todas las intrigas se encuentra la sombría Yakuza, la poderosa mafia japonesa cuyos líderes manipulan implacablemente a las personas y los acontecimientos para conseguir sus objetivos.
En medio de la bulliciosa y, al mismo tiempo, mediocre cotidianidad, tal vez sólo los niños sean capaces de apreciar la belleza del universo. Desde esa mirada inocente e infantil, Le Clézio relata ocho historias llenas de sensibilidad y melancolía sobre la búsqueda de la verdadera libertad, en las que los protagonistas, enfrentándose a la alienación agresiva de la civilización contemporánea y del mundo adulto, parten a la aventura para alcanzar sus sueños. Así, Mondo, un niño-poeta, bohemio y huérfano, pasea por la orilla del mar o por las calles atestadas, rodeado de amigos y seres marginales capaces de comprenderle, de enseñarle cosas nuevas: sus ojos asombrados embellecen la percepción que los demás tienen de la realidad. Y como él, Lullaby, la niña que una mañana decide no volver al colegio para disfrutar del mar; Jon, que escala el Reydarbarmur, la montaña del dios viviente desde la que pueden tocarse las nubes; o Pequeña Cruz, que mira el cielo mientras se pregunta qué es el azul.
Después del éxito de Eddy Bellegueule, Édouard Louis nos ofrece un conmovedor relato autobiográfico sobre la relación con su madre.
En una noche oscura, Édouard Louis recibe una llamada angustiada de su madre, Monique, desde Atenas. A sus veintiocho años, Édouard se enfrenta a la dolorosa realidad de que el hombre con quien su madre vive ahora refleja el mismo comportamiento abusivo de su padre, del que ella huyó hace años. Monique, quien pensó haber alcanzado la libertad, se encuentra atrapada en un ciclo del pasado. Decidido a ayudarla, el hijo la acoge en su apartamento vacío de París, la llama diariamente y la guía en su camino hacia la recuperación. Junto a su hermana, con quien ha estado distanciado desde su primera novela, le encuentra un nuevo hogar en el pueblo donde ella reside con sus hijos.
Diez años después del éxito de Para acabar con Eddy Bellegueule, Édouard Louis nos ofrece un relato conmovedor y apasionante sobre la transformación de una mujer oprimida y la relación entre una madre y su hijo. A través de su historia compartida, ambos descubren el verdadero precio de la libertad y el profundo impacto de la reconciliación.
En pleno periodo de transformación personal y literaria, el narrador de esta novela comienza a observar señales en puertas y en cuartos contiguos, símbolos que comunican París con Cascais, Montevideo, Reikiavik, San Gallen y Bogotá, y que le van devolviendo sigilosamente a la escritura, al deseo de transformar en láminas de vida ciertas experiencias que piden a gritos ser narradas.
Montevideo es una ficción verdadera, un gran tratado sobre la ambigüedad del mundo como rasgo característico de nuestro tiempo, una novela en la que el mejor Vila-Matas encuentra la forma de nombrar nuevamente las cosas cuando todo parece ya dicho; hazaña tanto más admirable porque el núcleo central de su obra no es otro que la modernidad de la novela.
La vida de Rodolfo siempre ha estado marcada por el trauma de la guerra de Angola, pero sobre todo por el asesinato de su padre a manos de su hermano Geni, apodado Caballo Loco. Ahora, recién jubilado, Rodolfo se encuentra con que recobra la intimidad inesperada de su cuñada Nora, viejo amor de juventud, pero también con una noticia inquietante: van a excarcelar a su hermano parricida, aquejado de una enfermedad incurable, y no tiene otro destino que la casa familiar. En esa tensa espera, y durante poco más de una semana, se reavivarán viejos rencores, secretos familiares que creían enterrados, y en especial los detalles del sangriento asesinato que cambió la vida de todos en la familia. Solo la llegada de la hija de Rodolfo, y la intervención de un joven triunfador en una Habana desahuciada, darán el último y desesperado apoyo a Rodolfo. Un relato dramático, una novela magistral, que cuenta cincuenta años de historia de un país.
En Mortal y rosa, sobrecogedora y tierna elegía de la infancia, Francisco Umbral evoca la muerte de su hijo. Desde la inhóspita revelación de la pérdida, el escritor construye un largo monólogo en que la muerte actúa como coartada maravillosa que convierte su pesadilla humana en una fuerza catártica y liberadora. Francisco Umbral procura el reencuentro en la evocación, y cada sensación es un continuo superar la existencia inerte, cada objeto, una excusa para la reflexión: «sillas de paja infantil, graves mecedoras, caballos de crin celeste me preguntan por ti, se preguntan por ti». Con «esta corporeidad mortal y rosa / donde el amor inventa su infinito» —verso de Pedro Salinas que preludia el texto—, el escritor aborda una cantata de belleza y originalidad máximas, que desborda todos los rencores, porque, como señala en una frase que bien pudiera glosar la obra, «el hijo es un relámpago de futuro que nos deslumbra. Por él, por mi hijo, he visto más allá, más adentro, y más lejos, y quizás, ay, eso basta».