Un fascinante viaje al esplendor y decadencia de la Argentina de los años 50 tras los pasos del desaparecido teatro ídish.
Aunque su sueño siempre fue convertirse en actriz, Sabrina terminó por estudiar Artes. Empujada por Gabriel, su director de tesis y amante, decide investigar las huellas del teatro judío en Argentina, que vivió su época dorada desde los años 30s a los 50s del siglo pasado y que convirtió al país en un foco cultural mundial. Su primer paso será hablar con Jaim, un viejo profesor que le sugiere revisar los restos de los archivos de la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina), la aseguradora que sufrió un atentado terrorista en 1994 en el que murieron 85 personas y 300 resultaron heridas. «Fue en ese momento que decidí que yo me iba a dedicar a ese pasado. No es que me llamara la atención ese mundo, no más que cualquier mundo: lo que me convocaba era que hubiera desaparecido».
La investigación resulta ser mucho más complicada de lo que parecía porque la mayoría de los documentos volaron con aquella bomba. Hasta que un coleccionista le ofrece una caja y allí descubre el diario de Jana, una actriz del teatro ídish en la Buenos Aires de mediados de siglo. Su figura es una suerte de espejo mágico para Sabrina. Seguir sus huellas se vuelve una obsesión y todo lo demás —su familia, su carrera académica, su relación con Gabriel— pasa a segundo plano.
En La última actriz, Tamara Tenenbaum demuestra una inteligencia narrativa excepcional. Con dos personajes femeninos perturbadores y una trama tan elusiva como hipnótica, esta novela trata acerca de ser mujer, del deseo y la realización, del mito judío del díbuk y la posesión del cuerpo, de la tradición y la modernidad, de la ciudad de Buenos Aires y de la búsqueda de una clave existencial entre un montón de papeles quemados.
Si estás leyendo esto ya sabes cómo va eso de la última carta. Lo conseguiste, yo no tuve la misma suerte. No te sientas culpable porque sé que si hubiera habido la mínima posibilidad de que me salvaras lo habrías hecho.
Necesito una última cosa de ti: deja el ejército y ve a Telluride. Mi hermana pequeña está criando a sus gemnelos sola. Es demasiado independiente y no aceptará ayuda fácilmente, pero ha perdido a nuestra abuela, a nuestros padres y ahora a mi. Es demasiado para una sola persona. No es justo. Y además hay algo más que no sabes que está rompiendo a la familia, así que necesitará más ayuda que nunca. Si yo no estoy significa que no puedo estar por Ella, no puedo ayudarles, pero tú si que puedes, así que te ruego, como mi mejor amigo, que cuides de mi hermana, de mi familia. Por favor no dejes que lo afronte sola.
Beckett,
Si estás leyendo esto ya sabes cómo va eso de la última carta. Lo conseguiste, yo no tuve la misma suerte. No te sientas culpable porque sé que si hubiera habido la mínima posibilidad de que me salvaras lo habrías hecho.
Necesito una última cosa de ti: deja el ejército y ve a Telluride. Mi hermana pequeña está criando a sus gemnelos sola. Es demasiado independiente y no aceptará ayuda fácilmente, pero ha perdido a nuestra abuela, a nuestros padres y ahora a mi. Es demasiado para una sola persona. No es justo. Y además hay algo más que no sabes que está rompiendo a la familia, así que necesitará más ayuda que nunca. Si yo no estoy significa que no puedo estar por Ella, no puedo ayudarles, pero tú si que puedes, así que te ruego, como mi mejor amigo, que cuides de mi hermana, de mi familia. Por favor no dejes que lo afronte sola.
Ryan
Cuando el soldado Beckett Gentry regresa de la guerra, carga consigo el peso de un secreto y la responsabilidad de una promesa: su mejor amigo, Ryan MacKenzie, se sacrificó y murió por él, dejando una última carta en la que le pedía que cuidara de su hermana.
Ella MacKenzie es madre soltera de dos gemelos y administradora de un resort en Colorado. Poco antes de que Ryan perdiera la vida, Ella intercambiaba cartas con Caos, un compañero de su hermano con quien tuvo una inesperada y profunda conexión a pesar de nunca haberlo visto.
Lo que Ella no sabe es que Beckett es Caos y que Ryan murió por salvarlo. Así, mientras Beckett trata de cumplir con su promesa y el amor entre ambos va creciendo, revelar la verdad se vuelve cada día más difícil.
¿Tendrá Beckett el valor de confesar y enfrentar las consecuencias o seguirá guardando el secreto para no arriesgarse a perder a Ella?
Las cifras no mienten: tres de cada cuatro niños criados en hogares con violencia acaban siendo, ellos mismos, víctimas o agresores. Para no enfrentarse a esas probabilidades, Abigaëlle ha decidido retirarse del mundo. Desde los jardines del convento donde vive en reclusión, prefiere observar la vida pasar en lugar de participar en ella.
A quien observa con más atención es a su hermano mayor, Gabriel. Sobre las ruinas de su infancia, él ha construido una brillante carrera como artista: un regalo para el mundo nacido de un alma torturada.
Pero cuando Gabriel se enamora de la luminosa y encantadora Zoé Boisjoli, Abigaïl no puede evitar temer lo peor. Desesperada, se aferra a cualquier señal, por mínima que sea, vigilando atentamente por si la historia está a punto de repetirse. ¿Conseguirá evitar que ocurra lo peor… otra vez?
La Ribera es un complejo vacacional de lujo recién abierto en Lago Espejado, situado en el límite entre Gales e Inglaterra, que indigna a los vecinos de Cwm Coed, la pequeña localidad galesa de la orilla oriental, pues no ven con buenos ojos una iniciativa pensada para turistas ingleses ricos. Cuando el cadáver de Rhys Lloyd, el promotor de la urbanización, aparece en el lago la mañana de Año Nuevo, la investigación, que recae en la agente Ffion Morgan, de la policía galesa, y en Leo Brady, detective inglés, promete ser una tarea complicada, no solo porque Ffion y Leo pertenecen a cuerpos policiales distintos, sino porque la autopsia revela que la víctima pudo haber sido envenenada. A medida que la investigación avanza se descubren más y más secretos y mentiras, y la lista de sospechosos crece. Por lo visto, Rhys Lloyd no era un buen hombre y muchas personas tenían un motivo para desear su muerte.