«Me mostró sus cicatrices. Un fino entramado en los antebrazos y la espalda. Parecía transportar un árbol. Luego él vio las mías. Nos sentimos livianos, un poco feos y muy bellos. Dos supervivientes.»
El señor Watanabe, superviviente de la bomba atómica, se siente un fugitivo de su propia memoria y está a punto de tomar una de las decisiones más cruciales de su vida. El terremoto previo al accidente de Fukushima provoca un movimiento de placas que remueve el pasado colectivo.
Cuatro mujeres narran sus vidas y sus recuerdos de Watanabe a un enigmático periodista argentino, en un recorrido sentimental y político por ciudades como Tokio, París, Nueva York, Buenos Aires o Madrid. Este cruce de idiomas, países y parejas va revelando cómo nada ocurre en un solo lugar, cómo cada acontecimiento se expande hasta hacer temblar las antípodas. El modo en que las sociedades recuerdan y, sobre todo, olvidan.
En Fractura se entretejen amor y humor, historia y energía, la belleza que emerge de las cosas rotas. Con esta novela Andrés Neuman regresa con fuerza a la narrativa de largo aliento, que lo consagró internacionalmente con El viajero del siglo, y firma su obra mayor.
Imaginemos una mezcla de componentes olfativos que nos permitiera revivir, de manera literal, nuestro más preciado recuerdo. Esta experiencia de inmersión en el pasado es un servicio que la empresa Fragrancia presta en exclusividad a una reducida élite a un precio astronómico, gracias a una sustancia, la SVM, que posee intensos poderes psicotrópicos. Las leyes que rigen su uso resultan ambivalentes: tolerada hasta ahora, también podría ser considerada una droga tremendamente adictiva.
El joven Hélias Révol se dedica de manera oficial a la aromaterapia, aunque lleva cuatro años trabajando en la sucursal de Fragrancia en Le Mans como ayudante de Alain Fisson, uno de los olfatos más veteranos de la compañía. Decidido a convertirse en un experto en traducir recuerdos en fórmulas químicas, se traslada a la sede central de Fontainebleau para continuar su aprendizaje, pero en su camino se cruza Nora Olsson, la fría directora de marketing dispuesta a defender a ultranza los secretos de la empresa y los suyos.
Barcelona, 1382. Francesca es una chica cristiana de quince años que ayuda a su abuela a hacer de comadrona. Ésta le enseña los secretos del oficio y la introduce en los saberes de las plantas medicinales, pero la joven no se conforma con esto, y a pesar de su humilde condición tiene la determinación de convertirse en médica y cirujana. Solo hay un problema: esta profesión está reservada a los hombres.
Gracias al oficio de comadrona, a menudo visita la judería. Allí conoce a Astruc, un chico judío descendiente de un linaje de médicos que quiere estudiar medicina. Comparten conocimientos: Francesca le enseña lo que sabe sobre plantas y él le permite acceder a sus libros. Pero la medicina no es la única pasión de la joven: está enamorada de Martí, y este amor supone la iniciación en la vida adulta, una vida llena de obstáculos, amor, traiciones y pasión.
UNA NUEVA AVENTURA EN UNA TIERRA TRANSFORMADA TRAS LOS ACONTECIMIENTOS DEL FINAL DE AIDP Desde la seguridad de la Tierra Hueca en la que la humanidad sobrevivió tras el Ragna Rok, la precoz Lilja recibe visiones de una nueva oscuridad que aflora en la superficie. Lilja desafía a los ancianos y despierta al eterno oráculo, antaño conocido como Frankenstein, para investigar las advertencias y quizás explorar el nuevo mundo de arriba. Frankenstein: Nuevo Mundo nos permite conocer un nuevo capítulo del universo de Hellboy de la mano de Mike Mignola, Thomas Sniegoski, Christopher Golden, el dibujante Peter Bergting y la colorista Michelle Madsen.
Este libro nació de la firme intención de escribir esos poemas que el poeta Antonio Muñoz Quintana, amigo íntimo de la autora, se había dejado en el tintero antes de su prematura muerte, el 24 de octubre de 2014. Al principio, Isabel Bono solo consiguió escribir uno, el que da título al libro, y necesitó algún tiempo más para dar forma a los demás, que llegaron a través del hallazgo y la intuición.
No estamos ante un libro triste ―tampoco celebratorio―: Bono nos entrega unos versos escritos desde la serenidad, desde esa humildad que nos permite admitir con sosiego que somos mortales, desde ese devenir de los días vacíos. Nacer es una oportunidad, morir un deber. Hay que dejar espacio a otros por mucho que nos duela. A veces el dolor acompaña, dice Bono. Y se diría que en esta vida apresurada nadie nos ha enseñado a poner el freno a tiempo. No hay prisa para vivir, no hay prisa para morir, no hay prisa para publicar. Desde 2014, estos poemas han estado reposando, esperando su momento. Y ahora parece que diez años ya son suficientes.
«El periodismo puede, y debe, echar mano de todos los recursos de la narrativa para crear un destilado, en lo posible, perfecto: la esencia de la esencia de la realidad».
Veinticinco años han pasado desde la crónica más temprana de todas las que contiene esta antología del mejor periodismo de Leila Guerriero: un cuarto de siglo con los textos imprescindibles de la gran cronista en lengua española, quien ha revisado y ampliado este libro para la ocasión.
Frutos extraños es una lección magistral de escritura en la que la autora nos descubre la cara más sensible, vigorosa y palpitante de su oficio. Aquí encontramos muchas de sus crónicas célebres: la historia de una mujer capaz de asesinar a tres amigas con cianuro, la de otra que mató a su hija minutos después de parirla o la de un mago manco. El volumen incluye también algunas de sus brillantes reflexiones sobre el acto de escribir e incorpora perfiles de figuras como Ricardo Darín o María Kodama, además de relatos de episodios históricos recientes que sin duda marcarán una época, como las últimas elecciones presidenciales en Argentina. Este compendio confirma a Leila Guerriero como la gran defensora de que no hay nada «más sexy, feroz, desopilante, ambiguo, tétrico o hermoso que la realidad».