Un loro bocazas, un robo millonario… ¡y Geronimo al rescate!
¡Chocolate caliente, sofá y manta! Ese era mi plan en la tarde más gélida del invierno… hasta que mi primo Trampita apareció con un papagayo herido y muy chillón. Lo bautizamos Eco y, entre picotazo y picotazo, no dejaba de repetir una frase rarísima:
«¡Cava, bobo! ¡El oro está debajo del río!»
¿Una simple locura de loro… o la pista secreta de un tesoro escondido?
Para descubrirlo tendrás que acompañarme en una investigación llena de túneles misteriosos, trampas caseras y carcajadas superratónicas. ¡Ayúdame a descifrar los graznidos del pajarraco y a desenmascarar a la banda cavadora antes de que me dejen sin orejas ni bigotes!
Con el hechizo de medianoche, ¡los cuadros cobran vida… y en el museo todo puede suceder!
¿Quién habría imaginado que pasaría una noche entera en el Museo de Ratonia?
Así fue como pude entrar en el interior las más grandes obras de arte de todos los tiempos… ¡Ah, qué aventura inolvidable!
¡Con una mini guía para conocer a los grandes artistas y sus obras maestras!
Acompaña a Geronimo Stilton en una serie de divertidas y conmovedoras situaciones donde los más pequeños aprenderán a reconocer y gestionar sus emociones. A través de historias llenas de humor y ternura, los niños descubrirán cómo afrontar sentimientos como la tristeza, la alegría y el miedo de manera saludable. Cada emoción se presenta de forma clara y accesible, ayudando a los lectores a entender mejor lo que sienten.
En Ratonia se preparaban las celebraciones por el Día Mundial de la Amistad y yo decidí lanzarme a un gran proyecto: ¡llevar a escena con mis amigos un musical inspirado en El principito, el famoso libro de Saint-Exupéry! A pesar del gran entusiasmo, el día del ensayo general todo empezó a torcerse y mis intentos por mantener controlada la situación no sirvieron de nada. Al final, agotado, me quedé dormido en el escenario. Y entonces tuve un extraño sueño...
El principito, acompañado por su amigo el zorro, me pedía ayuda para curar su rosa, que se estaba marchitando. Por mil quesos de bola, ¿qué podía hacer yo para devolverle la fuerza y el color? ¡Así comenzó una aventura inolvidable, que me tenía reservada una preciosa sorpresa final!
Mick fue el cantante de Los Basuras, un grupo flipante del que mi padre era superfán. Y ahora compone canciones famosísimas. Y va en moto. Y también toca el bajo y es muy guay. Es genial tener un abuelo postizo tan molón, pero mi otro abuelo, Alfonso, no opina lo mismo. Creo que incluso se ha inventado un instrumento para impresionarme. ¿Qué es una bandurria? ¿Y dice que tocaba en la tuna? ¿Qué es eso? Parece que se avecina una... ¡guerra de abuelos!