Desde que se publicó en 1928, Orlando ha sido una de las novelas más populares de Virginia Woolf, tanto por su originalidad como por su espíritu transgresor. Narra la vida de un joven caballero inglés de la corte isabelina, apuesto, rico, seductor e interesado por las artes y las letras —figura que se inspiraba vagamente en la escritora Vita Sackville-West, amiga y amante de la autora—, que atraviesa la historia desde el siglo XVI hasta el XX y que un buen día, de forma totalmente fortuita e impensada, se despierta convertido en mujer.
Las peripecias del (o de la) protagonista a través del tiempo permiten a Virginia Woolf elaborar una peculiarísima reflexión sobre la historia, el género y las emociones, a la vez que ofrece al lector un ejemplo más que sugerente sobre la ausencia de límites en la creación artística.
Es 2008, y un colapso inesperado sacude las calles de Harlem: un edificio de cinco plantas se derrumba, dejando una nube blanca de escombros que lo cubre todo. Mientras los servicios de emergencia y los periodistas irrumpen en escena, el vecindario se sumerge en el caos. Aparecen seis cuerpos sin vida, y hay desaparecidos. Mary Roe, veterana agente del cuerpo de policía desgastada por su trabajo, se obsesiona por hallar a uno de ellos. Felix Pearl, joven fotógrafo recién llegado a la ciudad, capta el horror del derrumbe y la vida del barrio. Royal Davis, propietario de una funeraria al borde de la quiebra, husmea entre los restos de la tragedia en busca de «clientes» que le ayuden a sacar su negocio adelante. Y Anthony Carter, tras un par de días sepultado bajo toneladas de ladrillo, emerge milagrosamente de entre las ruinas para convertirse en un hombre nuevo con una misión y un poderoso mensaje.
«En la tierra dorada el futuro siempre es atractivo, porque nadie recuerda el pasado.»
Joan Didion es una de las cronistas fundamentales de la segunda mitad del siglo XX. En una edición a cargo de Claudio López de Lamadrid, Los que sueñan el sueño dorado reúne por primera vez en castellano una selección de artículos y ensayos de sus libros
Arrastrarse hacia Belén, un clásico moderno sobre la vida en la Norteamérica de los años sesenta y especialmente sobre el centro de la contracultura, California; El álbum blanco, un mosaico de los años sesenta y setenta que incluye episodios vagamente autobiográficos; Después de Henry, donde Joan Didion nos advierte sobre las fantasías que los medios de comunicación construyen en torno a las víctimas de crímenes violentos; Salvador, que dibuja un retrato de los horrores cometidos en ese país y su estrecha relación con la política exterior de Estados Unidos, y Miami, donde reflexiona acerca de la inmigración y el exilio, y la pasión, la hipocresía y la violencia políticas.
Todos ellos conforman una visión crítica y literaria fundamental para entender la sociedad norteamericana actual.
Perteneciente a la segunda generación de alemanes nacidos tras el final de la Segunda Guerra Mundial, Nora Krug creció luchando contra la profunda ambivalencia que le provocaba el pasado reciente de su país. Durante sus viajes de joven, su acento sólo suscitaba reacciones desagradables, una rabia que entendía y compartía.
Tras casi veinte años en Estados Unidos, Nora Krug decidió que nunca sabría quién era si no se enfrentaba a su lugar de procedencia. En Heimat, la autora documenta este viaje a través de las vidas de los miembros de su familia durante el régimen nazi y la representación visual de su regreso a un país aún marcado por la guerra. Bellamente ilustrada y muy emotiva, Heimat es una poderosa meditación sobre la búsqueda de la identidad cultural y el significado de la historia y la patria.
François Villon nació en París, en 1431. De su turbulenta vida nos han llegado pocos datos, la mayor parte relacionados con hechos criminales. Hombre de letras al fin y al cabo, Villon utilizó formas establecidas para sus poemas desenfadados, vitalistas y ofensivos. La frescura de su obra (comparable a la del Arcipreste de Hita o a la de Rabelais) ha perdurado intacta hasta nuestros días.
Coronado de sueños, escrito entre 1894 y 1896 y traducido ahora por primera vez al español, es la culminación de la etapa juvenil de Rainer Maria Rilke (Praga, 1875 - Montreux, Suiza, 1926) en su ciudad natal. Consciente desde los primeros versos de su misión como transformador de lo visible en lo invisible a través de la celebración del mundo, escuchamos ya la voz inconfundible del poeta, que a través de los 51 poemas que componen la obra nos abre su corazón de forma conmovedora. Temas como la rosa, el silencio, las fuentes, la muerte prematura o la búsqueda de una religiosidad propia aparecen ya aquí, esbozados con trazos tímidos pero genuinos, y acompañarán al autor a lo largo de su evolución estilística, como una siembra de juventud que cuidará con mimo y a la que consagrará toda una vida para desentrañar sus misterios y recoger más tarde sus frutos en forma de las Elegías de Duino y los Sonetos a Orfeo. Llevará así «por primera vez a la perfección el poema alemán», en palabras de Robert Musil, que concluía que «Rilke no fue solo una cumbre de su época, fue una de esas alturas en las que el destino del espíritu hace pie para pasar sobre las épocas».
Jean Louise Finch vuelve a Maycomb, Alabama, para visitar a su anciano padre, Atticus. Ya no es la pequeña Scout, sino una joven de veintiséis años que vive en Nueva York, ajena a las tensiones provocadas por el movimiento por los derechos civiles de la población afroamericana y la agitación política que están transformando los estados del sur. Pero su regreso al hogar se torna agridulce cuando descubre la inquietante verdad sobre su familia, su pueblo y sus seres más queridos. A medida que los recuerdos de su infancia se agolpan en su memoria, sus valores y creencias empiezan a tambalearse.
Escrita unos años antes que Matar a un ruiseñor, Ve y pon un centinela reúne a muchos de los emblemáticos personajes de aquella obra maestra y retrata con brillantez a una mujer y un mundo en dolorosa pero necesaria transición para tratar de escapar de las ilusiones del pasado. Con su característica humanidad, pasión, humor y precisión, esta novela arroja una nueva y valiosa luz sobre una de las escritoras más brillantes y complejas de nuestro tiempo.
Nacidas en los años ochenta, Mia e Inès pertenecen a la tercera generación de los Belhach. Como su abuela Mathilde, su madre Aicha o su tía Selma, buscan ser libres, cada una a su manera, en el exilio o en la soledad. Deberán hallar su propio lugar, aprender nuevos códigos, afrontar los prejuicios e incluso el racismo. Con «Me llevaré el fuego», Leila Slimani culmina de manera espléndida el tríptico narrativo «El país de los otros», una monumental saga que, a través de las vivencias de sus protagonistas, refleja los cambios, a menudo traumáticos, de la sociedad marroquí. «Vete y no vuelvas. No les hagas caso. Ponte cera en los oídos, átate al mástil y recuerda mis palabras. Esas historias de raíces no son más que una forma de clavarte en el suelo, así que poco importan el pasado, el hogar, los objetos, los recuerdos. Provoca un gran incendio y llévate el fuego.»
En Mujeres que corren con los lobos, Pinkola Estés revela ricos mitos interculturales, cuentos de hadas e historias (muchas de ellas relativas a su propia familia) para contribuir a que las mujeres recuperen su fuerza y su salud, atributos visionarios de esta esencia instintiva. Mediante los relatos y los comentarios de la autora, examinamos el amor y comprendemos a la Mujer Salvaje. Estés ha creado una psicología femenina en un sentido más verdadero, el que lleva al conocimiento del alma.
En El baile de las mujeres sabias, como si se tratara de una de esas historias contadas por las madres a sus hijas, nos invita a reflexionar sobre los encantos del arquetipo misterioso e irresistible de la mujer sabia, representada simbólicamente por la figura de la abuela. Desde las matriarcas de los cuentos de hadas, pasando por las mujeres anónimas que la autora ha conocido durante su brillante trayectoria como psicoanalista, Pinkola Estés retrata magistralmente a esas almas maduras tan comunes en todas las tradiciones familiares, ofreciendo unas páginas llenas de luz, melodía y encanto .
En esta obra maestra, publicada en 1923, Jean Cocteau nos muestra, a través de Thomas, su propia experiencia en el París de la Primera Guerra Mundial. Cuando se publicó fue calificada de escandalosa por una sociedad para la que la guerra era un asunto sagrado que debía quedar al margen de cualquier mirada irónica o crítica. Cocteau se disfraza y, por medio de la impostura de su personaje, crea una realidad distinta de la que le tocó vivir. El relato nos va ofreciendo una serie de acontecimientos tan irreales como sorprendentes en los que Thomas, un muchacho de dieciséis años dotado de una especial personalidad, no tiene más remedio que jugar, provocando en los personajes que lo rodean una irresistible confianza y atracción. «Hay gentes que lo poseen todo y no consiguen mostrarlo, ricos tan pobres y nobles tan vulgares que la incredulidad que inspiran acaba por volverlos tímidos y les confiere una actitud sospechosa. En ciertas mujeres las perlas más bellas se tornan falsas. En cambio, en otras, las perlas falsas parecen verdaderas. De igual modo, existen hombres que inspiran una confianza ciega y disfrutan de privilegios a los que no podrían aspirar. Guillaume Thomas pertenecía a esa raza de bienaventurados.»