Alicia deja su ciudad natal para estudiar Filosofía en Madrid, convencida de que allí encontrará compañeros con los que hablar de libros y profesores capaces de cambiarle la vida. Seducida por un grupo de estudiantes tan inteligentes como crueles, pronto descubrirá que el saber no siempre es sinónimo de virtud, pues en las aulas reina la arrogancia, y la brillantez intelectual convive con la precariedad, el cinismo y las miserias cotidianas. En medio de su Bildungsroman particular, entre los movimientos estudiantiles y el estudio sobre qué significa el amor para autores como Platón o Sartre, se obsesionará con Juan, uno de sus profesores, pese a que él es más de diez años mayor.
La chica más lista que conozco es una novela sobre la vergüenza, las complejidades del consentimiento en las relaciones atravesadas por la desigualdad y los límites del Me Too. Escrita como un tratado filosófico, indaga también en la amistad femenina en entornos masculinizados, la belleza del conocimiento, la ansiedad por forjarse una identidad y los claroscuros del compromiso político en la vida íntima.
Llegué a Mezquite buscando a Visitación Salazar, la mujer que sepultó a mis hijos y me enseñó a enterrar a los de otros. Caminé hasta el fin del mundo, o donde yo creí que el mío había acabado.
Todo ocurre en una frontera, la que separa la sierra oriental de la occidental. Angustias Romero huye de la peste con su marido y sus dos hijos atados a la espalda. Los gemelos, sietemesinos, mueren en el trayecto, y, tras guardarlos en sendas cajas de zapatos, el matrimonio se dirige a enterrarlos en El Tercer País, el cementerio ilegal regentado por la mítica Visitación Salazar. Abandonada por su marido, Angustias luchará junto a la sepulturera contra un entorno hostil donde la única ley la dictan quienes van armados, donde el tiempo lo marcan los peces, las fiestas y los misteriosos juguetes que alguien deja sobre las tumbas de los dos niños, mientras el peligro y la violencia crecen hasta el último minuto borrando los límites entre la vida y la muerte.
Sherlock Holmes, reconocido universalmente como el mejor de los detectives, se enfrenta, con la inestimable ayuda de su amigo el Doctor Watson, a su primer caso. En una explosiva mezcla de crimen, suspense, pistas falsas y venganza, nuestros héroes deberán seguir el rastro de un misterioso asesino en las calles de Londres. La primera de muchas aventuras por venir, Estudio en escarlata nos introduce en el universo de Arthur Conan Doyle, uno de los padres de la novela policiaca. Un libro imprescindible para todo amante de la literatura que nos lleva a los orígenes de un personaje que se ha convertido en leyenda y que nunca pasa de moda.
«Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo.»
En una de las más populares calles de París, Madamme y Mademoiselle L'Espanaye son halladas brutalmente mutiladas. Sin ninguna pista que seguir, la policía se encuentra en un callejón sin salida. Solo la ayuda del detective Auguste Dupin conseguirá esclarecer uno de los más originales e inteligentes misterios planteados por el gran Edgar Allan Poe.
Próspero viento es un ensayo autobiográfico que relata una vida, la de su autor, y la peripecia vital y política de varias generaciones, desde las postrimerías de la dictadura franquista hasta hoy mismo.
Pionero en rescatar las figuras de Chaves Nogales, Clara Campoamor o Elena Fortún, integrantes de esa tercera España que denunció y combatió el fanatismo de las otras dos, de las que ellos tres y otros fueron víctimas durante cincuenta años, Trapiello rastrea en este libro el origen de la hegemonía cultural de la izquierda y de los nacionalistas, conforme a la cual estos se han creído legitimados para reescribir la historia y levantar un muro entre españoles. Los mismos que elogian únicamente a quienes transigen con sus propósitos sectarios y cancelan a cuantos los cuestionan, sin acatar su pregonada superioridad.
Parte de la fascinación que ha despertado esta obra se debe a su triple naturaleza, en tanto que libro de emblemas visual, obra musical –con sus cincuenta partituras que acompañan a las imágenes– y volumen puramente textual, con sus epigramas y comentarios alquímicos. Por todo ello, Atalanta Fugiens puede considerarse como el primer libro «multimedia» de la historia cultural europea. La presente edición ha querido rendir tributo a estos tres aspectos: no sólo reproduce los grabados a partir de una edición original e incluye por primera vez en castellano el texto íntegro de Maier, sino que ofrece también una magnífica versión musical para poder escuchar sus fugas mientras se contemplan sus grabados y se leen sus epigramas. Un código QR en el interior del libro permite acceder a esta grabación, realizada en enero de 1986 en la iglesia de St. Margaret, en Putney, Londres.
La obra de Francisco Umbral, ese vasto dominio cercano a lo infinito, está ahí pero no está, la tenemos delante pero está más en peligro de extinción que nunca. Mientras aparentemente decrece, va creciendo por el otro extremo. En El corazón y la luna, Francisco Umbral responde con contundencia a la intentona del tiempo de sepultarlo en el olvido (o peor, de entenderlo mal), lleva a cabo un contraataque con artículos inéditos que lo renuevan y lo devuelven a la primera línea. Moderno, sensible, actual, tierno, más cercano que nunca, con toda la carga emocional y emocionante de su prosa lírica afinada en su exacta medida, Umbral juega en esta ocasión con contenidos médicos, sanitarios, humanísticos, en artículos que fue publicando a lo largo de más de tres décadas en Jano, medicina y humanidades, una revista de suscriptores para médicos y otros profesionales sanitarios. «Los sabios han viajado hasta las lejanías del corazón y han auscultado el latido blanco de la luna, explicándonos luego que estos dos artefactos sentimentales no son sino un inmenso mineral que vuela y una víscera que va mejor o peor según el colesterol». Cuando creíamos que teníamos claro dónde ubicar a Umbral, viene él y se nos presenta vestido de novedad. Es lo que tienen los clásicos. Que jamás nos abandonan.
«Tengo un conejo entre las piernas. Es negro. Yo le digo Roberto, pero se podría llamar Ignacio o incluso Carla, pero le digo Roberto porque tiene forma de Roberto. Es lindo porque es peludo y duerme mucho. Le conté a mi amiga Isabel. Le dije: "Isa, hace poco me creció un conejo entre las piernas. ¿Vos también tenés uno?"».
Con la publicación de Cadáver exquisito (Premio Clarín Novela 2017), Agustina Bazterrica logró dos cosas al mismo tiempo: consagrarse como una de las escritoras argentinas más leídas y respetadas en todo el mundo, y transformar el libro en un clásico instantáneo.
Esa distopía acerca de un mundo casi inhumano, que no cesa de cuestionar nuestro modo de vida actual y que dispara toda clase de preguntas acerca de lo contemporáneo, tiene historia. La autora lleva muchos años escribiendo relatos y cuentos breves, que hoy Alfaguara reedita en este volumen.
Diecinueve cuentos que nos llevan al corazón de nuestros miedos, de las fantasías más delirantes y oscuras y también del humor más negro. Textos que cuestionan el amor, la amistad, las relaciones familiares y los deseos inconfesables. Una lectura absorbente que confirma un estilo y una profundidad únicos en el panorama de la literatura en castellano.
El río es un libro delicioso de Ana María Matute en el que la autora, Premio Cervantes, nos lleva a los paisajes de La Rioja de su infancia. Tras once años de ausencia, la protagonista de El río vuelve a los escenarios de su niñez. El pueblo por el que correteaba los veranos ya no existe, ha sido cubierto por las aguas del pantano, y solo emerge, como inquietante aparición, con el calor de agosto. Desde esa presencia irreal y envolvente, Ana María Matute nos ofrece la visión de una infancia tan mágica como irrecuperable. Los lobos, los mendigos, los disfraces, la muerte de un niño, la niebla, las nubes o el eco son algunos de los elementos de esa evocación, que integra realidad y misterio. «Yo creo que la infancia, y no solo para mí, sino para la mayoría de la gente, es algo que marca para siempre. Aunque la quieras olvidar no puedes… Y todo lo que se ha vivido de niño, por lo menos las cosas más llamativas, las que más te han impresionado, eso perdura a lo largo de los años». Ana María Matute