Todos podemos ser escultores de nuestro propio cerebro (si nos lo proponemos)
El cerebro es un órgano plástico, puede ser esculpido con la intención y la voluntad como herramientas. Conocer su capacidad para aprender y adaptarse al entorno es descubrir aquello que nos construye desde fuera. Pero, paradójicamente, esa misma plasticidad neuronal nos da la oportunidad de transformarnos desde dentro.
Nazareth Castellanos se asoma a la filosofía de Martin Heidegger y propone tres pilares fundamentales en los que se sustenta la experiencia humana: construir, habitar y pensar. El relato comienza exponiendo la huella que los ancestros y las relaciones personales han dejado en la formación de nuestro cerebro, para luego explorar la posibilidad de reconstruir la arquitectura neuronal mediante la voluntad, algo para lo que la respiración es una herramienta esencial, pues establece un puente entre el mundo exterior y el interior, entre lo que somos y lo que creemos ser. Al seguir el trazo anatómico que dejan cada inspiración y cada espiración en el cerebro, pueden definirse las bases neuronales del encuentro con uno mismo. Aunando humanismo, ciencia y experiencias propias, la autora recoge diversas técnicas de respiración para reforzar aquellas zonas del cerebro que nos ayudarán a preservar la salud mental y a conseguir un acercamiento a la propia identidad a través de una experiencia amable.
El reconocido catedrático William Egginton nos ofrece un ensayo fascinante que explora la conexión entre la física cuántica, la filosofía y la literatura a través del análisis de tres grandes figuras: el escritor Jorge Luis Borges, el físico Werner Heisenberg y el filósofo Immanuel Kant.
Un poeta, un físico y un filósofo exploraron los mayores enigmas del universo: la naturaleza del libre albedrío, el extraño tejido del cosmos y los verdaderos límites de la mente, y descubrieron, cada uno a su manera, una reveladora verdad sobre nuestro lugar en el mundo.
En disciplinas tan dispares como la literatura, la ciencia y la filosofía, autores como el poeta Jorge Luis Borges, el físico Werner Heisenberg y el filósofo Immanuel Kant convergen sobre el inquietante hecho de la irreconciliable diferencia entre la realidad de «ahí fuera» y la realidad según la experimentamos. De dicha profunda verdad emana un caudal de estimulantes ideas: la noción del «yo»; el libre albedrío; el propósito de la vida humana; las raíces de la moral, de la estética y de la razón; y el origen y la naturaleza del propio cosmos.
Porque como estos pensadores ponen de manifiesto, todos creamos una imagen sustancialmente incompleta del mundo. Estamos varados en un abismo de extremos inmensos, entre lo astronómico y lo cuántico, una sima entre la libertad y el determinismo más absoluto, y debemos establecer nuestro hogar en medio de todo ello. Pero, por otra parte, gracias a nuestra condición de seres mortales y finitos, podemos experimentar el mundo en todo su esplendor.
El autor bestseller número uno del New York Times,Tony Robbins, pone fin con este libro a su trilogía sobre la libertad financiera, y lo hace con una guía práctica para desvelar el poder de las inversiones alternativas.
Junto al renombrado inversor Christopher Zook, Robbins ha entrevistado a más de una docena de los mayores líderes inversores globales. Sus cuatro décadas de actividad como estratega personal y empresarial le han granjeado la confianza de muchas de las mentes financieras más brillantes y exitosas del mundo, que gestionan colectivamente más de medio billón de dólares. Nombres como Robert F. Smith, Vinod Khosla o Michael B. Kim.
Descubre cómo piensan las mejores inversores del mundo El autor bestseller número uno del New York Times,Tony Robbins, pone fin con este libro a su trilogía sobre la libertad financiera, y lo hace con una guía práctica para desvelar el poder de las inversiones alternativas. Junto al renombrado inversor Christopher Zook, Robbins ha entrevistado a más de una docena de los mayores líderes inversores globales. Sus cuatro décadas de actividad como estratega personal y empresarial le han granjeado la confianza de muchas de las mentes financieras más brillantes y exitosas del mundo, que gestionan colectivamente más de medio billón de dólares. Nombres como Robert F. Smith, Vinod Khosla o Michael B. Kim.
El Secreto, es un éxito editorial que comparte lo que hacen y saben los grandes líderes para alcanzar sus objetivos, de una manera fácil de comprender e implementar. De los conocidos autores Ken Blanchard, autor destacado, conferencista y consultor empresarial también autor del best seller “El Ejecutivo al Minuto” (en coautoría con Spencer Johnson), y Mark Miller empresario, conferencista autor de múltiples libros conocidos. Los autores desglosan el secreto para ser un buen líder de manera ejemplificada, a través de la trama de la protagonista Debbie, una empleada recientemente ascendida a su primer puesto “importante” con un equipo de trabajo a su cargo.
Una historia de genialidad y perseverancia, de misoginia y antisemitismo
Hasta la década de 1950, ni siquiera las mentes más brillantes de la ciencia sabían cómo los genes transmitían la información esencial para la vida desde un organismo a su descendencia. Cuando el 28 de febrero de 1953 los científicos James Watson y Francis Crick irrumpieron en un pub de Cambridge para proclamar el descubrimiento de la estructura de doble hélice del ácido desoxirribonucleico —el ADN—, nada volvió a ser igual en la historia de la ciencia y de la humanidad.
Watson, Crick y Maurice Wilkins ganaron el Premio Nobel de Medicina en 1962, mientras que el bestseller La doble hélice, las memorias de Watson sobre el descubrimiento, asentó un relato oficial plagado de medias verdades, injurias y prejuicios. La perfecta villana de aquel libro era la química Rosalind Franklin, quien había sido fundamental en los trabajos que condujeron al hallazgo y que sin embargo quedó relegada.
El secreto de la vida es la historia de la pugna entre personalidades complejas y ambiciosas llamadas a revolucionar la biología, en un tiempo —a mediados del siglo XX— en el que los científicos eran considerados algo así como dioses, en un sistema académico consagrado al progreso, pero también elitista, misógino y antisemita.