Antes de fallar el Estado falla el carácter público de la nación.
La degradación de una República no empieza solo en el presupuesto ni en el palacio. Empieza cuando la verdad pierde valor, cuando la ley se vuelve negociable, cuando la urbanidad desaparece y cuando el deber deja de sentirse obligatorio.
En La cultura del deber, Isaias Ramos Guzmán sostiene una tesis incómoda pero decisiva: sin formación ciudadana, sin respeto por lo importante y sin cultura del deber, ni la libertad se sostiene. ni la democracia madura, ni el desarrollo se vuelve duradero. El libro recorre familia, escuela, calle, medios, liderazgo e instituciones para mostrar cómo se forma -o se deforma- el ciudadano que luego sostiene o vacía la República.
Este no es un libro de nostalgia ni de moralismo. Es una propuesta de reconstrucción nacional. Está escrito para dominicanos y latinoamericanos que entienden que una nación no se salva solo con reformas técnicas: también necesita carácter público, verdad compartida y una educación cívica capaz de volver a tomar en serio la libertad, la ley y el bien común.
Naceré este mismo día, en Marabunta, mi nuevo pesebre, en medio de un funeral. Justo antes de mi nacimiento, el reloj de la torre se detendrá un minuto, el que tardaré en nacer después que mi madre, Julia, rompa aguas. En este pequeño y yerto espacio de tiempo, desde mi habitáculo, me asomaré al mundo que me espera y repasaré el pasado de mi futura y deslumbrante familia. Te contaré siete historias rodeadas de luz y de tinieblas, de odio y de amor, de cordura y locura, de sabiduría e ignorancia, para demostrarte una sola cosa: que todos ellos, mis personajes conforman uno último, grandioso y soberano: yo, el tirano.
Llámame escorpión, bestia humana o Leónidas. Soy algo insólito, una rara avis en estos tiempos. Trátame de Dios. No me amarás, pero tampoco me odiarás hasta que sepas quién soy. Una vez me reconozcas, te dejaré un tufo opresivo y angustioso en la garganta. Sé tú, lector, quien me adivine.
La Dama de Vermut es un poemario en el que se intuye la necesidad y la espontaneidad de expresar un sentimiento de amor, un amor fuerte y apasionado, romántico aunque a veces casi melancólico. La autora nos hace sumergir en la realidad interior de la protagonista, entre referencias mitológicas y descripciones de paisajes, todo ello aderezado con la presencia en casi todos los poemas de un cóctel cuyos ingredientes se aportan en detalle de la propia autora.
La décima es parte valiosa del patrimonio cul tural intangible del pueblo dominicano, y para que sea así considerada ha de haber un colectivo O una persona que pueda transmitirla a otros y de una generación a otra. Y es lo que ha acontecido con la décima oral. Para el decimero, basta la saliva, es decir, la palabra que exprese el pensamiento, y no tiene que estar escrita, no se necesita papel, basta que alguien escuche, entienda y memorice el mensaje.
Resulta evidente la importancia de la décima oral como expresión de la idiosincrasia del pueblo, del folklor lírico dominicano y de la región del Caribe, pero es un hecho que, en nuestro caso, está en vías de extinción y la
producción de los ancestrales cantadores de la región Cibao y del país se ha silenciado en el tiempo.
La democracia del favor es un libro que golpea la mirada convencional de la política dominicana. No se conforma con describir campañas, partidos o elecciones; entra en el lugar donde la democracia se vuelve carne, hambre, espera, promesa y deuda. Antonio Taveras Guzmán parte de su experiencia política y territorial para revelar una verdad incómoda: en un país donde demasiados ciudadanos no reciben derechos, el favor se convierte en sistema, el político sustituye al Estado y la necesidad termina condicionando la libertad. A través de testimonios, radiografías sociales y una reflexión crítica sobre la pobreza, el clientelismo, la corrupción y la fragilidad institucional, esta obra plantea una pregunta urgente: ¿puede existir una democracia plena cuando millones de personas votan desde la necesidad y no desde la ciudadania? Este libro no ofrece excusas ni consuelos fáciles. Propone mirar de frente las contradicciones de la política nacional y convoca, especialmente a las nuevas generaciones, a construir un país donde la dignidad no dependa de un favor, sino de derechos garantizados para todos.
Este libro nace de una incomodidad persistente, De esa sensación que acompaña a millones de dominicanos cuando, aun trabajando duro. cumpliendo con Sus obligaciones y pagando impuestos, el dinero no alcanza y la calidad de vida no mejora. No es una incomodidad ideológica ni partidaria; es una incomodidad cotidiana, silenciosa y acumulada
La economía que nos duele no se mide únicamente en cifras macroeconómicas. en tasas de crecimiento o en comunicados oficiales. Se mide en el supermercado, en la factura eléctrica, en el salario que sube sin rendir más, en el impuesto que se queda, en la pensión que no alcanza, en el joven que no ve futuro y en el envejeciente que se siente abandonado. Esa es la economía real, la que se vive, no la que se anuncia.
El material que se presenta en este libro tiene un objetivo educativo y de orientación para las personas que tienen interés en las encuestas por muestreo, en especial: estadísticos, políticos, funcionarios públicos, empresarios, sociólogos, mercadólogos, economistas, comunicadores sociales, psicólogos, investigadores en general, maestros, estudiantes, etc.
Cabe destacar, desde este libro se promueve una cultura de buenas prácticas en el diseño, realización, tratamiento estadístico y publicación de encuestas.
La erosión aprendida no habla del golpe, sino del roce.
No del quiebre visible, sino de aquello que se va afinando hasta
parecer normal.
En estos textos, Elsa Báez escribe desde un territorio donde el
daño no irrumpe: se enseña. Los vínculos, el amor, la costum
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bre, incluso el cuidado, aparecen como espacios donde el cuerpo
y la conciencia aprenden a ceder, a callar, a sostener lo insos
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tenible con una obediencia casi amorosa. No hay estridencia ni
denuncia directa; hay una voz que observa cómo la desapa
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rición puede convertirse en método.
Este libro no ofrece consuelo ni respuestas cerradas. Propone, en
cambio, una lectura incómoda: la de reconocernos en los gestos
mínimos de la renuncia cotidiana, en esa pedagogía silenciosa
que nos forma para resistir incluso cuando resistir significa
perderse.
Con una escritura contenida, precisa y profundamente corporal,
La erosión aprendida es un mapa del desgaste íntimo y una
invitación a nombrar aquello que, por haber sido aprendido,
parecía inevitable.
Desde que publicara su primer libro en 1984, Miguel Ángel Fornerín ha venido edificando, libro a libro, una obra que sobrepasa ya los veinte títulos, a la que hay que añadir una copiosa producción periodística, que ha difundido la literatura y la cultura caribeñas tanto en el ámbito académico como en la prensa diaria. Se persigue, de este modo, un lector especializado, inclinado a la especulación, pero sin desdeñar la curiosidad de aquellos que frecuentan los periódicos.
Era hora, pues, de someter a escrutinio la labor intelectual de Fornerín, y ofrecer, en conjunto, las principales conclusiones de esta evaluación, realizada —conviene subrayarlo— por un diverso número de estudiosos y desde variadas perspectivas. De los trabajos recopilados se desprende una evidencia: Fornerín ha superado con excelente calificación el examen de la crítica.