Desde lo irónico del título hasta el viraje hacia una estructura poética más narrativa que las colecciones anteriores, Colgado en la tournefortia es un libro atípico en el canon bukowskiano. Bukowski se aleja del contenido sexual y obsceno de los poemarios previos; las pinceladas líricas se desvanecen casi por completo y dan paso a unos versos más directos que nunca. Lo que se mantiene inmutable es un sentido del humor cáustico que a Bukowski le sirve para reírse de todo y de todos, en especial de sí mismo. En varios de los poemas, aparece como un bufón venido a menos atrapado en la tragicomedia de la vida. Colgado en la tournefortia fue el primer libro publicado fruto de la vida plácida de un Bukowski que estrenaba la década de los sesenta.
La acción de esta novela compleja y ambigua, se desarrolla entre dos mundos opuestos, la vida en estado salvaje y el mundo civilizado, que se caracterizan principalmente por la crueldad imperante en ambos. El protagonista, un joven lobezno mitad perro, llamado Colmillo Blanco, va a experimentar un profundo cambio en su vida al encontrarse en su camino con el hombre. Es una novela inolvidable, donde el universo humano es expuesto como un mundo hostil y cruel, en el que, sin embargo, hay cabida para el amor y la esperanza, cuya temática y estructura no delimita, ni exige una edad determinada en el lector.
Siete personajes se quedan atrapados en un hotel rural durante la tormenta de nieve Filomena. Sin cobertura ni conexiones, pero sí con víveres, deciden animar la espera contándose historias, y de ese diálogo, al que se suman los dos hosteleros, saldrán anécdotas que ocuparán ritualmente cada sobremesa, y que no solo les permitirán conocerse entre sí, sino también debatir y aprender de las vidas de los otros. Con el dominio magistral del relato oral de un autor como Landero, las historias que se cuentan estos desconocidos pronto se convierten en confesiones de sus peripecias vitales hechas al calor del momento, en narraciones de algunas experiencias que les han marcado de por vida y que se suceden y entrelazan con auténtica intriga y emoción. Homenaje a las novelas dialogadas clásicas, pequeño Decamerón de nuestros días y sucesión cervantina de relatos ejemplares, Coloquio de invierno es una delicia literaria de principio a fin, un nuevo regalo de un escritor que ha afianzado libro a libro su condición de clásico contemporáneo.
Una compilación de relatos del maestro Bradbury.
Esta antología recoge tres sorprendentes relatos de Ray Bradbury. El primero es Columna de fuego: Un hombre rebelde del futuro desafía a la luz a que se atreva enfrentar la oscuridad, a huir de las dagas y las armas de fuego y a tener otra vez miedo a la muerte.
Calidoscopio: Una explosión arroja a los hombres a las profundidades del espacio. Algunos caerán en el sol. Otros están condenados a arder a través del cielo como brillantes meteoros.
La Sirena: Un grito angustiado atraviesa un millón de kilómetros de agua y niebla. Una enceguecedora luz verde brota de los abismos..
Sobre la cubierta:
Se ha escogido el relato "Caleidoscopio" para ilustrar la cubierta, donde una serie de tripulantes de una nave espacial acabarán perdidos flotando en el espacio para siempre, chocando contra el sol, meteoritos o ardiendo al entrar en la atmósfera de la Tierra, como relata el monólogo final de uno de los protagonistas. Se ha aprovechado el meteorito ardiente o el sol para relacionarlo con el título, que es además el nombre de otra de las historias del libro.
El 28 de septiembre de 1940 el submarino Cappellini de la armada fascista italiana partió del puerto de La Spezia con rumbo al Atlántico, vía Gibraltar. Al mando estaba el veterano comandante Salvatore Todaro, un hombre que llevaba el pecho cubierto con una coraza de acero debido a viejas heridas de combate.
Durante su misión, avistaron un buque belga, el Kabalo. Se produjo un combate naval y el submarino hundió al barco enemigo. Pasado un rato, vieron aparecer a varios tripulantes sobrevivientes. Pese a que el almirante alemán Dönitz ordenó explícitamente que no se los rescatase, Todaro decidió contravenir a sus superiores y primar, por encima del reglamento militar, la ley del mar, que dice que hay que rescatar a los náufragos. Su gesto lo convierte en un héroe que conecta el pasado con nuestro presente de pateras rescatadas en alta mar por barcos que, con demasiada frecuencia, las autoridades no quieren dejar desembarcar en sus puertos.
Salvo Montalbano tiene cuarenta y cinco años, una novia en Génova y es comisario de policía de Vigàta, en Sicilia, un pequeño pueblo que, si bien no aparece en ningún mapa, es tan real como la vida misma.
Fiel amigo de sus amigos, amante de la buena mesa y sabedor de que la tierra ha girado y seguirá girando en torno al sol, Montalbano encarna la esencia de la cultura mediterránea. Su temperamento melancólico, su implacable sentido de la justicia, rayana en lo quijotesco, así como su infalible perspicacia, lo han convertido en un héroe verdaderamente popular, cuyas historias son devoradas con fruición por millones de incondicionales lectores en todo el mundo.