"Volví para sentir que era capaz de soltarme en el vacío, de caer para ser -al fin- libre. Aunque se trate de una libertad inútil, aunque sea para ser libre sólo en el instante que dure la caída."Después de veinte años una mujer vuelve a la Argentina, de donde partió escapando de una desgracia. Pero la que regresa es otra: no luce igual, su voz es diferente. Ni siquiera lleva el mismo nombre.
¿La reconocerán quienes la conocieron entonces? ¿La reconocerá él?Mary Lohan, Marilé Lauría o María Elena Pujol --la que es, la que fue, la que había sido alguna vez-- vuelve al suburbio de Buenos Aires donde formó una familia y vivió hasta que decidió huir. Aún no termina de entender por qué aceptó regresar al pasado que se había propuesto olvidar para siempre. Pero a medida que lo comprenda, entre encuentros esperados y revelaciones inesperadas, entenderá también que a veces la vida no es ni destino ni casualidad: tal vez su regreso no sea otra cosa que una suerte pequeña.Claudia Piñeiro sorprende y cautiva con esta novela aguda y conmovedora donde la realidad y la intimidad tejen la cerrada urdimbre en que el lector queda atrapado una vez más."Hitchcock es una mujer que vive en Buenos Aires".Antonio D'Orrico, Corriere della Sera
En 1972, cuando unos obreros de la ciudad de Pottstown (Pensilvania) excavan los cimientos de una nueva urbanización, lo último que esperan encontrar es un esqueleto en el fondo de un pozo. De quién es ese esqueleto y cómo ha llegado hasta allí son dos de los secretos que esconde Chicken Hill, el humildísimo barrio donde judíos inmigrantes y afroamericanos comparten ambiciones y penas. Y allí, en Chicken Hill, cuarenta años antes de ese descubrimiento, vivían Moshe y Chona Ludlow: Moshe organizaba conciertos en el teatro que había fundado y Chona regentaba la tienda de comestibles El Cielo y la Tierra. En los años en que el Ku Klux Klan se enseñoreaba y los puestos importantes los ocupaban los blancos, esta novela narra la odisea de varias comunidades que osan enfrentarse a las injusticias. Lo demostrarán el día en que el Estado vino a buscar a un niño sordo para internarlo en un terrible centro, y Nate Timblin, el conserje del teatro de Moshe y líder oficioso de la comunidad negra de Chicken Hill, tomó cartas en el asunto.
¿Cuánto sabe una madre? ¿Cuánto calla, cuánto dice, cuánto miente? Mientras las madres viven, los hijos somos hijos por encima de todo: más hijos que hermanos, más que maridos, más que padres. Colgamos de nuestras madres como el escalador de su mosquetón, no importa la edad, no importa la distancia. Si hasta su muerte mandan sus genes, después de su muerte manda la ausencia. «Si mamá me viera…», «Mamá se estará riendo, seguro», «¿Qué pensaría mamá de esto?». Hablamos con ellas cuando nadie nos mira, porque sabemos que están, aunque no las veamos. Sabemos que son eternas.
La tarde en que Fer, Emma y Silvia llevan a urgencias a su madre, aquejada de lo que parece una leve infección, no imaginan que la vida ha dispuesto para ellos un escenario totalmente inesperado. Al salir del hospital después del breve ingreso, el paisaje familiar es otro: los tres hermanos se convierten a la fuerza en hijos y cuidadores mientras se preparan para la posible orfandad que quizá vaya a dejar tras de sí un ser tan excéntrico e insustituible como Amalia.
Como algo que el mar devuelve a la orilla, Rothko Taylor ha regresado a su ciudad natal. Han pasado quince años desde que la dejó atrás y quizás, piensa, debería haber comenzado de nuevo en algún lugar donde nadie supiera su nombre.
Aquí el pasado avanza hacia elle a toda velocidad: los chicos que patinan por la calle principal y le devuelven a su adolescencia; los bancos astillados frente al mar donde su madre, Meg, apuraba las latas; la zona acomodada donde su padre, Ezra, intentó y no logró construir un hogar feliz. Y el bloque de Dionne. Dionne, hermosa y extraordinaria, la única persona que alguna vez le miró y vio lo que había en su interior.
Entonces, abrumade y con miedo, se hundió bajo la superficie, en el caos. Pero logró salir con vida. Y esta vez, Rothko está decidide a que las cosas sean distintas.
Diez años después de su última novela, Kae Tempest regresa con una conmovedora historia sobre la familia y el perdón; la redención y la expiación; el deseo y el abandono; la identidad y la comunidad. Sobre aquello que buscamos cuando nos escondemos y lo que puede encontrarnos, si nos atrevemos a dejarnos ver.
Australia Occidental, 1958. Durante generaciones, los MacBride han vivido en Meredith Downs, una inmensa y remota granja de ovejas: cientos de miles de hectáreas de tierra árida donde el paisaje, infinito y atemporal, impone sus propias leyes y hace visible la fragilidad de la existencia humana. Un día cualquiera, en una carretera solitaria bajo un cielo interminable, el patriarca Phil MacBride da un volantazo para esquivar a un canguro. En cuestión de segundos, la vida de toda la familia se hace añicos. Pero la tragedia no termina ahí: una cadena de consecuencias se cobrará la vida de uno de los hermanos y llevará a otro a renunciar a todo por el bien de un niño inocente. Matt, el más joven de los MacBride, se verá empujado a un viaje moral y emocional sin mapas ni certezas, obligado a elegir entre el amor y el deber, el sacrificio y la felicidad.
Ambientada a lo largo de varias décadas del siglo XX, Una vida lejana es una historia sobre la familia y el destino, sobre secretos que marcan para siempre y personas que intentan hacer lo correcto mientras buscan refugio frente a las adversidades.
Rosalía de Castro es, sin duda, una de las voces poéticas más importantes de la lírica española del Romanticismo del siglo XIX. Gran precursora de la modernidad poética, la autora sigue siendo, incluso hoy en día, la viva imagen del espíritu y el alma máter literaria de su Galicia natal. Trabajó por defender las letras gallegas, devolviéndoles la dignidad y el carácter culto de una lengua literaria, y denunció la pobreza rural y la precariedad de su pueblo.