EL MÁS TRÁGICO Y MODERNO DE LOS AUTORES TEATRALES DE LA ANTIGÜEDAD.
Este primer volumen de las tragedias de Eurípides, el más inquieto y apasionado de los tres grandes autores trágicos griegos, incluye, además de una nueva introducción general a cargo de Lucía Romero Mariscal (Universidad de Almería), incluye las obras: El Cíclope, Alcestis, Medea, Los Heraclidas, Hipólito, Andrómaca y Hécuba.
Eurípides es el más inquieto y apasionado de los tres grandes autores trágicos griegos. Seguramente también es el más influyente, gracias a su sensibilidad poética, más cercana a la actual. A diferencia de Esquilo y Sófocles, que le precedieron, Eurípides humaniza y dota de carácter realista al mito, da rienda suelta a los arrebatos poéticos, a la vez que también se muestra muy racionalista. En este contraste contradictorio radica parte de su encanto y de su modernidad.
El segundo tomo de las tragedias completas de Eurípides en la Biblioteca Clásica reúne las obras: Las suplicantes, Heracles, Ion, Las troyanas, Electra e Ifigenia entre los tauros.
Tránsito es una de las grandes novelas europeas del siglo xx; una obra central sobre los refugiados que huían de la Alemania naz.
Después de escapar de un campo de concentración nazi en Alemania en 1937, y de otro campo en Ruan después, el joven narrador alemán sin nombre de la obra maestra de Anna Seghers llega al puerto marítimo de Marsella. En el camino, se le pide que entregue una carta en París a un hombre llamado Weidel y descubre que este se suicidó, dejando una maleta que contiene cartas y el manuscrito de una novela. Mientras busca a su viuda, el narrador asume la identidad de un refugiado, aunque las autoridades creen que en realidad es el propio escritor. Poco a poco irá reconstruyendo su historia.
Tránsito es un thriller literario, político y existencial sobre la difícil situación de los refugiados y del exilio escrita por una mujer admirable, una notable humanista. Décadas después de su publicación, esta novela continúa siendo una obra plenamente actual.
«Tránsitos nos confronta con la experiencia de una obra poética revisitada donde los libros que la conforman constituyen ahora un solo volumen de transiciones temáticas y formales donde el sentido se construye a partir de resonancias y ecos entre poemas que inauguran aquí otra forma de estar juntos y de significar. Castillo Zapata desarma su obra y la recompone propiciando una conversación entre tiempos, ritmos y experiencias que nos hablan de la materialidad vibrante de una vida en la poesía».
Gina Saraceni
Sobre un fondo de boleros, el protagonista de esta novela atraviesa la adolescencia con la frente cuajada de acné. Cada uno de aquellos granos era un pecado mortal, según le decía el confesor. El sentido de la culpa no podía desligarlo del pacer y éste era la hierba quemada del verano, el sonido de la resaca en la playa bajo el cañizo ofuscado por la luz del arenal.
Sobre un fondo de crímenes famosos en aquella Valencia todavía huérfana de los años cincuenta se desarrolla la conciencia del protagonista. El crimen de la envenenadora, el garrote vil a aquel esquizofrénico que asesinó y cubrió de flores a la niña antes de depositarla en una acequia, la aparición de las piernas depiladas de un hombre con las uñas pintadas dentro de un saco: a través de esta geografía de la memoria un tranvía con jardinera cruzaba la ciudad y se dirigía a la playa de la Malvarrosa. En ese espacio olvidó el protagonista la neurosis del padre, la tortura de una educación religiosa, la sordidez de aquel tiempo. Desde el fondo de la adolescencia llegó a Valencia un día en que todos los escaparates de las pastelerías exhibían la imagen del general Franco confeccionada a base de frutas confitadas.
EL AUTOR DE LA NOVELA TRES DÍAS DE FELICIDAD VUELVE PARA EMOCIONARNOS Kumorizora tiene un trabajo algo peculiar. Ha desarrollado la capacidad de poseer a las personas. Su trabajo consiste en poseer a su objetivo y llevarlo a suicidarse de manera que parezca natural. Todo se tuerce cuando su siguiente encargo implica provocar el suicidio a Aozora, una chica frágil y misteriosa que no parezca que vaya a oponer resistencia a su posesion. En ese instante, Kumorizora decide que observará un poco más el día a día de Aozora para determinar porqué ha tomado de buen grado su destino.