José de Ribas demostró siendo muy niño que había heredado de su padre, el capitán y noble catalán Miguel de Ribas y Boyons, el don innato para el urbanismo y la ingeniería, además de ciertas dotes para la seducción y la diplomacia. Ya convertido José en mayor del ejército napolitano, se embarcó en un viaje que lo llevaría por las cortes europeas y del que no regresaría, pues el destino le tenía reservados grandes logros en la flamante corte de Catalina II de Rusia, la Grande.
Militar, ingeniero, estratega, amante de la emperatriz, fiel consejero y visionario sin par, José de Ribas Boyons y Plunkett, conocido como Osip Mijáilovich en la fastuosa corte petersburguesa, el primer español en hacer carrera en el Imperio ruso de la emperatriz de emperatrices, cumplió con creces y aumentó el legado de su padre, pues fundó para los rusos, sobre esa pequeña aldea a la que consideró su lugar en el mundo, su puerto soñado similar al de Nápoles: Odesa.
Novela histórica documentada con rigor y escrita con el entusiasmo de las grandes gestas, En la corte de la zarina alumbra la figura de este español tan extraordinario como olvidado por la historia.
Ella solo quería su beca. Él, dejar de ser «el hijo de». Lo que ninguno esperaba era convertirse en la presa del otro.
Sierra O’Brien lleva años luchando por su sueño: una beca para las prácticas universitarias en el santuario de animales más importante del país, el Imugi. Nada ni nadie va a desviarla de su objetivo. Ni siquiera Kang ni su sonrisa arrogante, sus botas Dr. Martens o su molesto historial compartido.
Kang es el hijo del dueño y fundador del Imugi, ese al que todos acusan de nepotismo. Está harto de que todos lo traten como «el hijo de», incluida la insolente pelirroja con la que ha compartido toda la carrera. Pero él tiene claros sus objetivos: demostrar su valía, conseguir un puesto… y superar su obsesión por las pecas de O’Brien.
Lo que ninguno de los dos esperaba es que, entre voluntariados, capibaras delincuentes y algún misterio, también haya espacio para una atracción imposible de ignorar.
Al cumplir setenta años, H. Leyvik, quizá el poeta yiddish más laureado, decidió echar la vista atrás para relatar sus experiencias como víctima de la represión tras participar en la Revolución rusa de 1905, cruelmente aplastada por las tropas imperiales, de cuyos rescoldos, doce años más tarde, brotaría la Revolución de Octubre. Primero en las kátorgas del zar―un sistema carcelario que prefiguró el gulag―entre 1906 y 1912, cuando el escritor apenas contaba dieciocho años, y durante su posterior deportación a Siberia, Leyvik rescata del olvido a sus compañeros de reclusión―ya fueran revolucionarios o presos comunes, judíos o gentiles―y evoca su infancia, la educación tradicional que recibió y el despertar de su compromiso político, así como el largo viaje a pie hasta Siberia. Un testimonio tan sobrecogedor como vital, y una profunda reflexión sobre la vida y la libertad.
En las montañas de la locura es la memoria en primera persona de un geólogo de la Universidad de Miskatonic sobre una reciente expedición dirigida por él al continente antártico y su trágico final. Narra el profesor superviviente cómo se inició la expedición, con aeroplanos y trineos tirados por perros, y cómo en uno de los vuelos de reconocimiento se toparon con una impresionante cordillera, tal vez más elevada que el Himalaya. Un primer grupo llega por tierra a sus estribaciones y acampa al pie de los montes. Las exploraciones de la zona llevan al grupo a descubrir una cueva en cuyo interior encuentran catorce fósiles de una estatura superior a la humana pertenecientes a unos seres totalmente desconocidos para la ciencia: el cuerpo principal del organismo tiene forma de barril, sostenido por una serie de patas, de su extremo superior surge un ramillete de tentáculos y dispone de unas alas membranosas replegadas a ambos costados. Un segundo grupo, con el que viaja el narrador, pierde, tras estas intrigantes informaciones, el contacto por radio con el primero, y se dirigen al lugar en aeroplano. El espectáculo que les espera al llegar es dantesco... Poco después, en una inspección aérea sobre la cordillera harán un descubrimiento histórico y fascinante... Muchos críticos han querido ver en este espeluznante relato una magistral continuación al misterioso final de Las aventuras de Arthur Gordon Pym, de E.A. Poe, precursor y maestro de Lovecraft.
A caballo entre el género de terror y la ciencia-ficción, EN LAS MONTAÑAS DE LA LOCURA es uno de los escasos relatos largos de ese extraño fundador de religiones, divinidades y cosmogonías que fue H. P. Lovecraft (1890-1937). Enmarcado en el ciclo de los mitos de Cthulhu, describe la historia de los Primordiales desde su llegada a la Tierra, en medio de las tinieblas primigenias, hasta su supuesta desaparición. Completan el volumen «La Casa Maldita», original reelaboración de un argumento de vampirismo, y «Los sueños de la Casa de la Bruja».
"Todos los incidentes de aquel vuelo de cuatro horas y media están grabados a fuego en mis recuerdos, por su crucial posición en mi vida. Marcaron la pérdida, a la edad de cincuenta y cuatro años, de toda la paz y el equilibrio que la mente normal posee gracias a su acostumbrada concepción de la naturaleza externa y de sus leyes. De allí en adelante, los diez enfrentamos —aunque el estudiante Danforth y yo en mayor medida— un mundo espantosamente amplificado de vagos horrores que nada puede borrar de nuestras emociones, y que nos abstendríamos de compartir con la humanidad si pudiéramos".