Una carta sorprende a Lucrecia. Entre frases iracundas contra el trabajo y el mito del progreso Vita, su tía recién fallecida, encriptó el mapa de un tesoro enterrado en medio de La Pampa. Poco a poco, esa voz y la sucesión de acontecimientos descabellados que desencadena trastocan sus costumbres mundanas y su férrea disciplina laboral.
Irónica y corrosiva, sin perder el sentido del humor ni por un instante, Cristoff revela el extractivismo vital que subyace en tantas prácticas contemporáneas. Del mail a la autobiografía, de la crónica de viajes al retrato y el telegrama, del teatro al cancionero anarquista, la novela se va armando en una superposición de personajes, formatos y géneros al modo de los números de las ferias o los circos ambulantes. Preciosamente escrita, Derroche es una brillante sátira social que homenajea a la picaresca y convoca a una fiesta de los insurrectos.
El recuerdo de un viaje al sur de Chile se convierte para Marco en un fragmento clave en la construcción de su pasado y su identidad: fue la única vez que se sintió cercano a su padre. En el presente, cumplidos los cincuenta, reflexiona acerca del papel que tuvieron en su vida ese hombre poderoso e inaccesible, su familia de raíces conservadoras y machistas, y el rigor de la época en que le tocó crecer.
La erupción del volcán Villarrica a fines de 1971 y otros desastres naturales que vuelven a su mente con insistencia sirven de augurio y metáfora de los cataclismos personales que le tocaría vivir. Asistimos al paso que da Marco desde la cima de su infancia hacia los territorios de la sexualidad, con su carga de miedo e incertidumbre, y luego a la ruptura con el orden familiar. Mientras el país se encorva bajo la dictadura, Marco vive el rechazo de su mundo como una catástrofe y su mundo vive su diferencia como una fatalidad.
Una isla canaria. Un triángulo amoroso. Un juego perverso. El silencio de las profundidades del mar.
Una trama de suspense magistral.
«Hace apenas una hora, Theo ha vuelto a intentar matarme.
Suena a principio de novela policíaca. Pero no lo es.»
Es noviembre en Lanzarote. Sven, profesor de submarinismo, espera a Jola y Theo, una pareja de alemanes que viajan a la isla para recibir clases de submarinismo. La pareja parece tenerlo todo: Theo es un escritor reconocido, Jola es una joven y atractiva actriz, hija de un rico productor. Sin embargo, Jola escribe en su diario que no es feliz, especialmente con su novio. Tal vez por esta razón se lanza a un peligroso flirteo con Sven, que pronto se obsesionará sexualmente con ella. Así, lo que comienza como un coqueteo avanza sin frenos hacia un juego peligroso del que el propio Theo es partícipe.
Descompresión es la nueva novela de una de las voces más sofisticadas del panorama contemporáneo de la literatura europea. Ganadora de múltiples premios, Juli Zeh no solo ha conseguido el aplauso de la crítica, sino que también cuenta con el apoyo de los libreros y lectores y sus novelas se han posicionado en las listas de más vendidos.
La pericia deDescompresión, además de desplegar magistralmente una trama de suspense, es hacerlo a través de dos voces contrastadas, dos narradores que nos cuentan la misma historia desde dos puntos de vista diferentes. ¿Cuál es el verdadero? La única certeza es que todos los personajes se encuentran en un cruce de caminos; los tres buscan reinventarse, dejar atrás un pasado doloroso e iniciar una nueva vida.
Hubo una edad en que «hicimos todo lo que ha - bía que hacer», pero, de pronto, los años se agolparon —no sabemos exactamente cuándo— y una retahíla de vocablos —«ausencia», «desamor», «lejanía»— nos dejó solos con las preguntas: «¿adónde van los días que pasan?» «¿Cuál será el porvenir de mi pasado?».
Desde hace dos mil años, publicada en 1934, es una de las grandes novelas-testimonio del siglo XX europeo. En ella, Mihail Sebastian, figura clave de la vida intelectual rumana de entreguerras, despliega una meditación narrativa de asombrosa modernidad sobre la identidad, la exclusión y la fractura interior de un tiempo a punto de estallar. En un tono que combina el diario íntimo, la crónica existencial y la observación política, seguimos el recorrido de un joven estudiante judío en la Universidad de Bucarest que se enfrenta al antisemitismo de sus compañeros y profesores. Ajeno al sionismo, crítico con toda forma de fervor ideológico, Sebastian escribe desde una posición tan incómoda como iluminadora: la del que observa desde dentro y desde fuera al mismo tiempo. Entre cafés, libros y debates universitarios, y bajo la sombra creciente del fascismo, el narrador asiste a la transformación de su país y de sí mismo, a la intemperie en una Europa que va cerrando puertas.
Javier Marías rinde homenaje en este libro a uno de los novelistas contemporáneos que más admiraba: Vladimir Nabokov. Su intención era conmemorar a un escritor con el que se sentía en deuda literaria y animar a los lectores a que lo busquen con más frecuencia.
Marías nos cuenta, por ejemplo, que un día de 1950 la mujer de Nabokov, Véra, logró detenerlo cuando se disponía a quemar los primeros capítulos de Lolita, agobiado por las dudas y las dificultades. También que le molestaba mucho que le atribuyeran influencias, fueran de Joyce, Kafka, Proust o de Dostoyevski. Y que los mayores éxtasis los experimentó a solas: cazando mariposas, creando problemas de ajedrez, traduciendo a Pushkin y escribiendo.