«Querida Matilda», escribí.
Dejé que mis palabras, todo aquello que quería decirle, fluyesen sobre el papel.
Y, cuando la tinta se secó, le entregué mi corazón al fuego.
Matilda, una diosa nacida entre las llamas del inframundo, ha sido bendecida con la noble magia de los mensajeros, por lo que es capaz de llevar cartas y secretos a través de los reinos; incluido su propio secreto: un chico mortal que aparece tan solo en sus sueños.
Hace diez años, Vincent de Beckett le escribió una carta a Matilda la noche más aciaga de su vida, suplicándole a la diosa con la que había entablado amistad en sueños que le brindase su ayuda. Pero sus plegarias no obtuvieron respuesta alguna, lo que endureció para siempre su corazón y acabó con su devoción por los dioses. Hasta que esa misma diosa apareció un día con una carta que contenía la promesa de un futuro más allá de los sueños, uno que podría reescribir los oscuros y sangrientos designios de los dioses. o acabar con ellos.
«En primer lugar, quiero dejar una cosa bien clara: esto no es un diario. Ya sé lo que pone en la portada. Mira que cuando Mamá lo fue a comprar le pedí DE MANERA ESPECÍFICA que si compraba una libreta no tuviera el rotulito de diario».
Greg Heffley tiene 12 años y su madre le compra un diario que abarcará un curso escolar: de septiembre a junio. Conoceremos a Greg a través de las hilarantes y enternecedoras desventuras que narra e ilustra en su libreta. Estamos ante un retratocómico de la vida, la voz y las costumbres de los niños preadolescentes. Este debut hará a todo el mundo troncharse de risa.
La vida era mejor en los viejos tiempos. ¿O no? Eso se pregunta Greg Hefley mientras la ciudad se desconecta voluntariamente y se declara libre de aparatos elecrtrónicos. Pero la v ida moderna tiene sus ventajas,
y Greg no está hecho para los viejos tiempos. La tensión sube dentro y fuera del hogar de los Heffley... ¿Podrá soportarlo Greg? ¿O la vieja escuela es demasiado dura para un pringao como él?