Kidan Adane ha roto la norma más sagrada de la Universidad al invitar a los vampiros rebeldes, los Nefrasi, a Uxlay.
Mientras la oscuridad la consume, Kidan sabe que nadie en Uxlay es de fiar, y mucho menos Susenyos. Pero, aunque entre ellos la línea que separa el odio de la lujuria está empezando a desaparecer, la ambición por el poder les domina a ambos. Y ninguno está dispuesto a rendirse.
Cuando devastadores secretos empiezan a salir a la luz, Kidan y su hermana June, deberán enfrentarse la una a la otra y tomar el lugar que les corresponde en la guerra que se avecina.
Decían que los dioses eran un mito. Que los gigantes solo eran historias contadas alrededor de fogatas moribundas. Mentían.
Los dioses no están muertos; tan solo están dormidos, encerrados en cuerpos mortales, desperdigados por el mundo y esperando a que la chispa adecuada los despierte. Y mi padre es el más despiadado de todos.
Me crio para obedecer. Para sangrar. Para ser su espada cuando llegue el momento. Y ahora me ha enviado a la Universidad de Endir, un lugar lleno de linajes antiguos y secretos letales, para recuperar el Mjölnir, el martillo de las leyendas. Si fracaso, todas las personas que quiero morirán.
Pero Aric Erikson no formaba parte del plan. Él es el heredero del enemigo. Distante. Peligroso. Y… la única persona de quien no puedo permitirme enamorarme. Se ha aislado por completo detrás de un muro de hielo, pero cuanto más me ordenan que lo descifre, más difícil me resulta recordar dónde terminan las mentiras y dónde comienzo yo.
Ahora, lo único que me separa de una guerra que decidirá el destino del mundo son una misión que yo no escogí… y un hombre a quien nunca debí amar.
Pero, si yo soy la chispa, tal vez él sea la mecha.
¿Y los dioses? Están a punto de despertar furiosos.
Desde el momento en que Julianus Dakkia, sobrino del emperador, vio a Malina Bihari por primera vez, quedó prendido de ella. Años después, la bella bailarina dacia reaparece en un campo de batalla a punto de perder su vida, y él instintivamente se transforma en dragón para salvarla. La acción podría costarle su cargo de general, y su vida, pero tiene una cosa muy clara: Malina es suya.
Impresionada por el general en el campo de batalla, Malina no puede creer que este sea el mismo hombre que hace años le dio un talismán secreto y que ahora la protege. Pero no puede negar que su alma siempre ha anhelado la de Julianus.
En un mundo en que los dragones conquistan, saquean y queman todo a su paso, el amor de Malina y Julianus prenderá una llama que solo podrá acabar con la muerte o el desamor. O ambas.