Enero de 1946. Tras diez años de ausencia, Hilde Spiel regresa a su Viena natal como corresponsal de guerra de la revista británica New Statement. Vuelve a un Estado devastado por la guerra, ocupado igual que Berlín por las cuatro potencias vencedoras en la II Guerra Mundial. Extranjera en su tierra, y a la vez profundamente vienesa en su mirada, Spiel asiste a los esfuerzos de reconstruir un país nuevo y de olvidar la complicidad de muchos austriacos con el nazismo. Austria año cero, este podría ser el título de estas memorias personales, en las que Hilde Spiel, con su uniforme del Ejército británico, recorre las calles de su ciudad natal en busca de las huellas del pasado en un presente cambiante e incierto. Su estilo elegante y ágil convierte esta visita a las ruinas del viejo Imperio austrohúngaro en un viaje apasionante y evocador.
Sostiene en sus manos un artefacto altamente inflamable, cuyo contenido puede provocarle imaginar otro mundo posible, suponerle dificultades para el abatimiento o la apatía, así como incluir altas dosis de ánimo emancipador, audacia y de molesta conciencia. Abstenerse alérgicos al pensamiento crítico y a las ideas más bellas;
una vez en su mente, pueden suponer un viaje sin retorno. Porque el odio no se cura leyendo, pero sí es condición sine qua non para empezar a concebir caminos alternativos, disruptivos, radicales en sus propuestas, y así evitar un inminente Regreso al pasado.
Las casaron siendo apenas adolescentes con príncipes homosexuales, crueles, locos o débiles. Bajo el terciopelo y las sedas de suntuosos vestidos se ha escondido mucho dolor, ultraje y humillación; aun así, cumplieron con el «deber»: dar un heredero a la Corona. Pero no con el de guardar fidelidad eterna. Y pagaron por ello.
A lo largo de los siglos, amor y sexo no siempre han ido de la mano en las casas reales. Mientras que los reyes paseaban junto a sus favoritas por la corte, las reinas eran moneda de cambio para facilitar los intereses regios. Algunas se resignaron a convivir con las infidelidades del rey; otras, se resistieron. Reinas infieles se centra en estas últimas y nos presenta, con solvencia, el retrato más íntimo de doce mujeres que transgredieron los límites de la moral de la época y reivindicaron su derecho al deseo o a la venganza.
Urraca I de León, Margarita de Valois, María de Sajonia-Coburgo y Gotha, Isabel II de España, Catalina la Grande o la dolce Paola son algunas de las reinas que desfilan por estas páginas, despojadas de juicios y valoraciones anacrónicas, con la corona bien alta.