La psicología es una gran aliada para la investigación policial, una herramienta interesante y útil, de múltiples aplicaciones, como el análisis de todo tipo de testimonios, ya sean verbales o no verbales, por escrito o en cualquier tipo de soporte, porque lo que se analiza es un acto de comunicación.
En este libro se trata de mostrar qué es y qué supone el análisis de la conducta criminal. Se establece el concepto, sus distintas modalidades, los diferentes métodos que se pueden aplicar en este análisis y los retos de futuro que plantea la investigación científica, con la idea de ofrecer una visión amplia, pero al mismo tiempo muy definida, de una disciplina que disfruta en estos momentos de un gran auge.
Una obra que invita a repensar la historia, el futuro y la propia idea de humanidad.
Durante siglos, en nombre del progreso hemos arrasado ciudades, allanado montañas y cartografiado el planeta. Hemos creído que avanzar significaba dominar la naturaleza, aumentar la producción, conquistar nuevos territorios y acumular conocimiento. Sin embargo, esa narrativa de mejora infinita ha sido también la más destructiva: ha justificado genocidios, esclavitudes, conquistas y ecocidios. La fe casi religiosa en el progreso ha puesto en peligro la continuidad de nuestra civilización.
La epidemia de suicidios que barrió Alemania al caer el nazismo.
En 1945, el Tercer Reich cayó y Adolf Hitler se suicidó en su búnker de Berlín. Pero no fue el único que decidió acabar con su vida. Con la caída del régimen nazi, miles de alemanes de a pie se ahorcaron, pegaron un tiro, envenenaron o ahogaron, siguiendo al Führer a la muerte. Muchas de estas muertes fueron provocadas por el terror ante el avance de las tropas soviéticas o por los sentimientos de culpa, pero, como sucede a menudo, la explicación no es tan sencilla.
Florian Huber explora con maestría el porqué de este terrible fenómeno. Alemania no ha sido el único país en perder una guerra, pero en ningún otro lugar
se respondió de manera tan cataclísmica. Otros países, como Japón, tenían una cultura del suicidio por honor, pero no así Alemania. ¿Qué llevó, pues, a familias enteras a acabar con sus vidas, incluso a matar a los niños y bebés?