Entre las figuras que influyeron poderosamente en la configuración de Oriente Medio tras la Primera Guerra Mundial, quizá la más olvidada sea Gertrude Bell (1868-1926), conocida como la «reina del desierto». Aventurera incansable, escaladora, arqueóloga, políglota y espía, trazó fronteras y participó en los complejos juegos de poder del Imperio británico. Esta novela rescata su intensa vida, con sus luces y sus sombras, en un contexto trufado de conflictos territoriales, sangrientos intereses coloniales y nacionales (tanto de Gran Bretaña como de Francia y Alemania) y sed de petróleo en una región mítica y maldita, tierra del diluvio y de Babel, tumba de Alejandro Magno: la codiciada Mesopotamia. Gertrude fue también una hija amada de una rica familia victoriana, pero incomprendida por sus pares. Junto a esta mujer apasionada en el amor, idealista y enigmática, desfilan por estas páginas personajes tan fascinantes como el torturado Lawrence de Arabia o un joven Winston Churchill (secretario de Estado para las Colonias tras el desastre de Galípoli), que marcaron, junto a otros, el devenir de territorios como Siria, Palestina, el Kurdistán y el futuro Irak.
Hay una opción radical de pensamiento entre el ser y la conciencia, entre la trascendencia y la inmanencia. El autor, más que exponer el realismo metafísico, nos ofrece una reflexión sobre el inicio mismo de esa posibilidad. "No hablamos nosotros del ser en general, ni mucho menos del Ser absoluto, sino del ser de unas cosas que no tienen en sí mismas la razón por la que existen y que, sin embargo, son: este es el problema".
Tras una síntesis de la metafísica del acto de ser, con textos de Tomás de Aquino, Gilson, Fabro, etc., y unas reflexiones sobre la validez de la prueba metafísica de la existencia de Dios, el autor expone la segunda actitud: la opción de inmanencia. Al analizar la estructura de esa opción, y el paso de la opción a la certeza, señala dos componentes: libertad y fundamento. En la opción por el ser hay más fundamento que libertad. En la de inmanencia, más libertad que fundamento.
Actuar con moderación, ver las cosas no solo desde nuestra perspectiva, descubrir aquello que está fuera de nuestro control, desarrollar la empatía, asumir la autocrítica, analizar las causas de nuestra ira e impaciencia… Esto es lo que este extraordinario manual nos permite aprender al aplicar la filosofía estoica en nuestro día a día.
A través de 52 lecciones, el filósofo Massimo Pigliucci y el terapeuta Gregory Lopez nos muestran cómo superar las dificultades y hallar la tranquilidad en el mundo moderno con las enseñanzas de Séneca, Musonio Rufo, Epicteto o Marco Aurelio. Partiendo de los tres grandes objetivos del estoicismo —la Disciplina del Deseo, la Disciplina de la Acción y la Disciplina del Asentimiento—, los autores proponen una serie de ejercicios semanales y cuestionarios con el fin de llevar un registro de los progresos realizados al incorporar realmente la filosofía estoica en nuestras vidas.