Peter Adamson y Jonardon Ganeri presentan los primeros mil años, partiendo de textos tan antiguos como las escrituras védicas y las Upaniṣads, para pasar a continuación al estudio de los sūtras, así como al desarrollo del budismo y el jainismo, y concluir con la influencia de la filosofía india en tradiciones como la griega y la islámica, evaluando así su impacto sobre el pensamiento occidental posterior.
Esta introducción a la historia de la filosofía india se destaca por guiar al lector, a partir de las propias fuentes, a través de la variedad y la densidad de los argumentos indios en todas las ramas del quehacer filosófico. Al mismo tiempo, resalta su valor para la discusión filosófica en general, en relación con debates contemporáneos sobre la conciencia, el lenguaje y la acción correcta, entre muchos otros.
¿Cómo llegamos a pensar que estar solos es una señal de fortaleza? ¿Por qué nos cuesta tanto confiar del otro si nacimos para hacerlo? ¿Qué papel juega la filosofía, hoy, en este desencanto colectivo? Con humor, ironía y cercanía, David Pastor Vico explora cómo llegamos a vivir de espaldas a los demás y por qué confiar podría ser hoy un gesto político. Filosofía para desconfiados no es un tratado ni un manual, sino una invitación lúcida y provocadora a repensar la confianza en tiempos de sospecha. A través de ideas y referencias culturales, traza un mapa del pensamiento occidental que explica nuestro desencanto actual. Un ejercicio de pensamiento libre y accesible para quienes aún creen que pensar, y confiar, puede cambiarnos la vida.
¿Todos somos filósofos? ¿Para qué sirve la filosofía? ¿Qué es la ciencia? ¿Se puede hablar de una «ciencia unificada»? ¿Qué es el poder político? ¿Sabríamos definir la idea de Libertad? ¿De qué se ocupa la bioética? ¿Hacen política los chimpancés? ¿Es posible el totalitarismo en política? ¿Existen los derechos naturales? ¿Es la religión «el opio del pueblo»? ¿Qué son los númenes?
Todos disponemos de conocimientos de ética, de moral y de política porque, en caso de no tenerlos, ni siquiera podríamos actuar. La prueba está en que en la plaza pública -en las sobremesas familiares, en la barra del bar, en las redes sociales- todo el mundo discute sobre temas relacionados con la ética, la moral y la política. No son cuestiones reservadas para los especialistas en ética, para los politólogos o para los profesores universitarios, sino asuntos públicos. Pero filosofías no hay una sino muchas, y algunas filosofías explican los fenómenos de la realidad con mucha mayor potencia que otras. Todos y cada uno de nosotros nos marcamos unas exigencias de hasta qué punto queremos aclarar nuestra forma de interpretar el mundo.