Nuevo pensamiento
El hombre es presencia y voluntad en el mundo material: una esencia que absorbe conceptos para forjar una conciencia de evolución dimensional. En el flujo del día a día, sus acciones y pensamientos generan la fluidez necesaria para digerir la realidad, moldeando su conciencia hasta alcanzar la madurez intelectual y espiritual.
Desde el momento en que existe, el ser humano está sujeto a movimientos naturales que lo impulsan a evolucionar en cuatro dimensiones fundamentales: la material, la emocional, la intelectual y la espiritual. Cada una posee sus propios valores y estimula un campo de desarrollo específico: la tecnología, el arte, la ciencia y la espiritualidad. Bajo esta premisa, el hombre es materia, psique, intelecto y espíritu; componentes que le permiten dar forma a sus propios mundos, pues nadie puede percibir un concepto que no forme parte de su conciencia, ni alcanzar una dimensión que le sea ajena.
El historiador francés Yves Pourcher, ganador del prestigioso Premio Jules Michelet, ha exhumado archivos y bibliotecas, ha revisado los testimonios y la correspondencia que revelan cómo fue la posguerra de los colaboracionistas, sus jefes y sus subordinados, las celebridades y los personajes anónimos.
La trilogía El espectro y el signo articula una postura crítico-poética en psicoterapia. Para ello revaloriza nuestra vida sensible que, comenzando con nuestra sensorialidad, se extiende hacia la dimensión de sentido que suplementa y embruja, como un espectro, a los signos en cuyo contenido abstracto nuestra vida cotidiana se ha domesticado de un modo estereotipado y consabido. En esta trilogía exploramos varios aspectos de este romance entre la estabilidad y el cambio, entre ese espectro sensible y los signos alienados en significados que puntúan las luces y las sombras tanto de nuestros padeceres clínicos como de los modelos de tratamiento de los mismos. El exilio del Mesías completa el arco de un pensamiento post-sistémico de lo cotidiano, que incluye entonces una estética, una ética y, ahora, una teología mesiánica. Con ello recoge la potencialidad de cambio que nos habita hacia una vida que no sea solo lo que ya es.