Uno de los libros de historia más importantes del siglo XX.
El conde-duque de Olivares, de sir John Elliott, está considerado uno de los libros de historia más importantes del siglo XX, una obra monumental sobre un hombre y una época -Gaspar de Guzmán y los últimos años del predominio español- que trasciende los límites de la mera biografía. Los historiadores del mundo entero han valorado unánimemente este libro como un estudio definitivo que ilumina una época esencial en la historia de Europa y nos enfrenta con un tema tan complejo como la decadencia del Imperio español. Es además, como han señalado todos sus críticos, una espléndida obra literaria.
El presente volumen tiene la intención de transmitir al público en general cierto concepto del punto de vista psicológico de la psiquiatría moderna. Y con este fin incluye un conjunto de ensayos, fruto de la reflexión de Jung sobre la psicología y la enfermedad mental a lo largo de varias décadas, cuyas investigaciones se basan en un argumento muy simple: la posible existencia de una función psicológica no adaptada que puede convertirse en un trastorno mental manifiesto e inducir, de forma secundaria, síntomas de degeneración orgánica. Así, el primer texto, data de 1908, es decir, de la época en que el autor era miembro destacado del incipiente movimiento psicoanalítico, y los dos últimos, escritos en 1956 y 1958, exponen sus conclusiones después de muchos años de experiencia en el estudio de la normalidad y el tratamiento de diversos trastornos psíquicos, en particular la psicoterapia de la esquizofrenia. Todos ellos, en fin, reflejan las técnicas especialmente asociada al nombre de Jung y contienen -a veces en germen, otras en una formulación concluída- los fundamentos de su pensamiento más maduro. Un libro, pues, indispensable para una comprensión cabal del pensamiento de uno de los más innovadores psiquiatras de la historia.
Alessandro Scassellati analiza la crisis del neoliberalismo. Mediante la teoría del doble movimiento de Karl Polanyi nos percatamos de que la mercantilización extrema (tratar el trabajo, la tierra y el dinero como meras mercancías) genera un contramovimiento social de autoprotección, ya sea desde la izquierda o la derecha. Polanyi explicó así el auge del fascismo en el siglo XX como reacción a la desregulación liberal. Hoy, tras la crisis financiera de 2008, y décadas de globalización neoliberal, asistimos a un nuevo contramovimiento, cuando el neoliberalismo se ha vuelto mucho más feroz y guerrero, como se ve en las masacres de Ucrania y Gaza y en el control de pensamiento en la UE. Sin embargo, mientras la izquierda política lucha por articular una alternativa anticapitalista coherente, es la derecha nacionalista y populista la que está capitalizando el descontento, ofreciendo respuestas proteccionistas y xenófobas ante la inseguridad y el declive de las condiciones de vida. El resultado es el apuntalamiento de un sistema neoliberal cada vez más fascistizado.