El arte de la guerra, de Sun Tzu, es el tratado más antiguo conocido sobre ciencia militar. Ha sido popular desde hace más de dos mil años, proporcionando ideas en muchas áreas de la vida, incluyendo el liderazgo y la estrategia empresarial.
Esta nueva publicación incluye una baraja de naipes que muestran una serie de frases profundas e instructivas procedentes de la obra clásica. El reverso de cada carta explica cómo usar esta perla de sabiduría como oráculo al enfrentarse a situaciones desafiantes en tu vida. Los naipes están acompañados de una versión ilustrada del texto con una introducción que explica su historia e importancia.
Compuesta entre los siglos VI y V antes de nuestra era, Arte de la guerra de Sunzi es la más antigua obra de estrategia militar que ha llegado hasta nuestros días. Pero no es su antigüedad su rasgo más definido, sino el tratamiento de la confrontación como un todo dialéctico en el que cada movimiento de una de las partes suscita una reacción en la otra, en una suerte de conjunto cerrado cuyos elementos han de mantenerse siempre en equilibrio. Desde su entronque con este principio cósmico propio del más antiguo pensamiento popular chino, presente en el Libro de los cambios y en la mayoría de las primeras escuelas filosóficas, la obra desgrana algunas de las cuestiones fundamentales de la guerra, desde la planificación previa hasta el papel de los espías, subrayando los aspectos psicológicos de la contienda, y todo ello con vistas a minimizar los costes materiales y humanos o a evitar el enfrentamiento de ahí que, por paradójico que parezca, se revele en definitiva como una obra pacifista, un libro contrario a la guerra. La presente versión se basa en el original más antiguo hasta ahora conocido: las tablillas de bambú de Yinqueshan, descubiertas en unas tumbas del siglo II a. C. A partir de ellas y de otros muchos documentos, el libro plantea, por primera vez en una lengua occidental, una posible reconstrucción del que debió de ser el texto primigenio, en un intento de arrojar luz sobre una obra tan difundida como mal interpretada.
En el territorio de las tierras altas que va desde la cordillera del Himalaya hasta Vietnam y la península de Malaca, se extiende una región que James C. Scott llama Zomia. Marcada por su contraste con las llanuras
fluviales de cultivo de arroz y los primeros Estados que allí se establecen, Zomia se ha desarrollado durante varios milenios como una mezcolanza de pueblos y gentes que, de forma consciente, han establecido sociedades de base igualitaria en oposición a las formas de dominio, servidumbre y esclavitud tan propias de las llanuras civilizadas. La principal característica de estos pueblos es, según Scott, que son «bárbaros por diseño». Su organización social, el entorno montañoso, su horticultura autosuficiente y sus prácticas culturales se han empleado con el fin de proteger a esos mismos pueblos de la intromisión y dominio de los Estados que los circundan.
En una dirección así opuesta a la historia escrita a partir de las civilizaciones agrarias, y luego de los Estados modernos, Scott nos ofrece un importante fragmento de una «historia anarquista» de la humanidad. La novedad de este enfoque es que la historia de Zomia no se presenta como la de unos pueblos apartados y primitivos, sino como una corriente cultural y política consciente, que se opone a las formas de vida estatales, y que en este caso perdura hasta tan tarde como las décadas finales del colonialismo. Zomia, además, no se puede explicar como una excepción en la historia, sino seguramente como una trayectoria casi siempre reconocible justo a los lados de la larga marcha que ha llevado a los Estados a convertirse en la única forma de vida política concebible.