En el 2018, tuve el gran privilegio de sentir por primera vez la presencia de Dios y escuchar su voz. Fue tan maravillosa aquella incomparable experiencia que inmediatamente reconocí que jamas sentiría algo igual en mi vida.
Una de las tantas cosas que empezaron a cambiar, y que empece a sentir a partir de ese momento, fue un ferviente deseo por describir y compartir aquella mágica experiencia con todo el mundo, para que, al igual que yo, descubrieran lo tan sencillo, real y cercano que tenemos a Dios.
El cristianismo es el legado más influyente y duradero de la Antigüedad, y su surgimiento constituye la revolución más radical de la historia de Occidente. Su impacto ha dejado huella en todos los campos del desarrollo humano. Así, a pesar del creciente número de personas que abandonan esta fe, vivir en un país moderno es vivir en una sociedad cuyas tradiciones e instintos tienen profundas raíces cristianas.
En Dominio, el historiador Tom Holland narra, con su habitual erudición y elegancia, cómo hemos llegado al presente y cómo se ha forjado la mente occidental en un contexto histórico amplio. En un análisis que abarca desde la invasión persa de Grecia en el 480 a. C. hasta las crisis migratorias actuales, desde Nabucodonosor y los primeros días de la Iglesia hasta los Beatles, el feminismo y el Estado Islámico, Holland explora por qué el cristianismo ha sido y sigue siendo una fuerza revolucionaria que transforma lo que significa ser humano.
Caballero entre los caballeros, poeta entre los poetas, donjuán entre los donjuanes, tahúr entre los tahúres de burdel. Tan exquisito como insidioso en la palabra. Tan arriesgado como apasionado en los dormitorios ajenos. Tan hábil como excesivo con los naipes. Tan gallardo montando a caballo como implacable alanceando toros, hasta el punto de que inventaron para él, según dicen, la expresión de «picar demasiado alto». Don Juan de Tassis, conde de Villamediana, escribió su propia leyenda en el Siglo de Oro: la de un caballero español cuya fama, de Flandes a Roma y de Nápoles a París, traspasó todas las fronteras.