El pastor y autor bestseller del New York Times invita a los lectores a buscar, reconocer y aplicar cada bendición de Dios. Él facilita las herramientas necesarias para tomar inventario de nuestras bendiciones y participar en lo que él denomina como una doble bendición, ese momento en que uno aprovecha una bendición recibida para bendecir doblemente a otra persona.
Mark Batterson cree firmemente que es posible aprovechar al máximo las bendiciones de Dios, pero hacer eso puede lucir diferente a lo que uno creería. La primera ola de bendición es lo que Dios te da: tiempo, lo que amas, talento. La doble bendición es la segunda parte en esta relación, es devolverle a Dios ayudando a otros. En estos tiempos donde el crecimiento divino y la organización espiritual se han reducido al hashtag #bendecido, Batterson invita y reta a los lectores a seguir la verdadera bendición glorificadora de Dios y sentir el gran impacto que es participar en la doble bendición.
No seas de los que caminan en círculos, repitiendo los mismos errores, llamando “proceso” a su estancamiento, y de los que por falta de fundamento, vuelven siempre al mismo punto y observan cómo los frutos de su esfuerzo se desvanecen con el tiempo.
Este libro no fue escrito para inspirarte momentáneamente, sino para transformarte permanentemente. Habla de los cimientos que sostienen toda vida que desea dejar huellas dignas de seguir. Comienza con el principio más importante: poner a Dios primero, porque nada se establece sin Él. Te enseña que la honra es la llave que abre las puertas que la arrogancia derriba; que las relaciones correctas, son puentes divinos hacia tu destino; y que la disciplina es la fuerza silenciosa que transforma los ideales en conquistas, junto a muchos otros principios que consolidarán lo que hasta ahora has alcanzado, pero además te impulsarán y te equiparán para conquistar todo lo que aún puedes alcanzar.
En el 2018, tuve el gran privilegio de sentir por primera vez la presencia de Dios y escuchar su voz. Fue tan maravillosa aquella incomparable experiencia que inmediatamente reconocí que jamas sentiría algo igual en mi vida.
Una de las tantas cosas que empezaron a cambiar, y que empece a sentir a partir de ese momento, fue un ferviente deseo por describir y compartir aquella mágica experiencia con todo el mundo, para que, al igual que yo, descubrieran lo tan sencillo, real y cercano que tenemos a Dios.