Un hombre que criticó con ingenio las injusticias y vivió aventuras insólitas para su época.
Durante el primer tercio del siglo XX, pocos personajes disfrutaron del éxito y la popularidad de Luis de Oteyza (1883-1961). Reconocido escritor de viajes, novelista de aventuras, poeta, diputado y diplomático, el punto álgido de su fama lo debió a su particular manera de ejercer el periodismo. Así, contradiciendo el maniqueísmo informativo propio de las guerras, en agosto de 1922 se desplazó hasta Marruecos para entrevistar al principal enemigo de España: Abd el-Krim, el líder de la revuelta rifeña cuyas tropas habían humillado al ejército español en el conocido como Desastre de Annual.
La atracción que las gemas ejercen sobre el ser humano se remonta a nuestros inicios como especie. Sus colores, sus brillos y su rareza han seducido nuestra mirada y provocado que, desde hace milenios, sean símbolo de todo tipo de virtudes y materialización de tesoros y riquezas. Sus mismos nombres son capaces de transportarnos a lugares lejanos y de evocarnos historias fabulosas: esmeraldas, zafiros, perlas y diamantes pueblan la cultura y las leyendas a lo largo del mundo y adornan a diosas y héroes de las más variadas mitologías.
De igual modo que las facetas cristalinas de las piedras preciosas reflejan diferentes puntos de vista sobre la realidad que las rodea, El jardín mineral nos ofrece, mediante una fusión de ensayo, historia del arte y libro de viajes, una visión caleidoscópica, sugerente e inolvidable.
Al final de la Primera Guerra Mundial, el emperador de Alemania fue denostado como un perturbado y un tirano sediento de sangre que había conducido a Europa al desastre. Sin embargo, durante treinta años de reinado había sido ensalzado, y para millones de personas había encarnado la idea de una nación moderna, dinámica y poderosa.
El pormenorizado análisis de Christopher Clark descodifica a un líder y un hombre de su tiempo. Ni héroe ni villano, ambicioso en el ejercicio del poder, pero dubitativo y ambivalente, sin un programa político coherente, temeroso de la guerra y constreñido por otras fuerzas políticas, cuando no opacado por caudillos como Otto von Bismarck o Paul von Hindenburg.
Un estudio imprescindible sobre el poder del último emperador alemán.
Un busto de Adriano, con atuendo militar, expoliado en Santaella (Córdoba), y la intervención arqueológica en el lugar del expolio, son los motores de El militar y la hiedra. La obra explora la relación del mundo militar romano, y del emperador de origen bético en particular, con Dioniso y su emblema, la hiedra, planta sacra en la mitología de este dios luminoso y sombrío. El inédito Adriano de Santaella lleva una hoja de hiedra colgada en el peto de su coraza: detalle novedoso en la retratística imperial romana. ¿Elemento decorativo o testimonio de la relación de Adriano, emperador filoheleno y curioso de todo hermetismo, con el culto mistérico de Dioniso? La autora trata de responder a este interrogante, y para ello examina la presencia simbólica de la hiedra en diversos contextos, especialmente el militar. Ilustra la cuestión con una abundante y bella iconografía, apoyada por testimonios arqueológicos, epigráficos, textos de autores clásicos y literatura mitográfica.
Impulsado por la energía que abunda en la escritura de Vaneigem, este libro se propone «rastrear la huella de lo vivo bajo el oscurantismo religioso e ideológico», en este caso de una Edad Media que tantas veces se nos ha transmitido «sumergida en la fe cristiana como la sardina en el aceite». En dirección contraria a este postulado, este trabajo recupera la historia del «Libre Espíritu»: el movimiento herético que llevó la religión hasta su disolución en la afirmación inmediata del goce y de la vida sin más mediación que la libre voluntad. Para ello el autor procede a realizar un vasto recorrido que arranca del siglo y llega hasta el , y en el cual se recupera la estela de una corriente insospechada: el milenarismo joaquinista, la herejía valdense, los llamados amaurianos, la multitud de comunidades de beguinas y begardos que abrazaron el «Libre Espíritu», los Homines Intelligentiae, algunos sectores de los taboritas, los llamados eloístas (proletarios despreciados por Lutero) e incluso los alumbrados de Sevilla.
UN RECORRIDO POR LOS DESTINOS DE FICCIÓN MÁS FASCINANTES DE LAS LEYENDAS, LA LITERATURA Y EL CINE.
Las artes y la cultura popular han creado desde siempre territorios y lugares ficticios que podrían existir en nuestro mundo. De Gotham a Macondo, de la Atlántida a la ínsula de Barataria del Quijote, de la isla del tesoro a la isla de Perdidos, de Syldavia a Twin Peaks.
¿Qué tienen en común estos territorios? Todos ellos son imaginarios, pero se deslizan por las rendijas de nuestra realidad para hacer que la ficción sea plausible. En esta entretenida y práctica guía descubrirás todas estas «geoficciones» que conforman nuestro mundo y que también hablan de nosotros mismos y de nuestra historia.
Sumérgete en los más apasionantes destinos de la ficción en este viaje repleto de anécdotas y de historias divertidas que nunca habrías llegado a imaginar.
La asombrosa historia de un niño judío que sobrevivió a los nazis escondido en los bosques de Polonia.
Maxwell Smart tenía solo once años cuando toda su familia fue asesinada. Huyó al bosque, cavó un hoyo para refugiarse y buscó comida en las granjas cercanas para sobrevivir. Con la ropa hecha harapos y la borde de la inanición, escapó repetidamente de la muerte a manos de los nazis. Después de meses en soledad, Maxwell se encontró con otro niño, Janek, quien al igual que Maxwell, era huérfano, y pronto se hicieron amigos. Un día, los niños descubrieron a una bebé, aún viva, en los brazos de su madre muerta.
La épica historia de Maxwell nos muestra cómo un célebre pintor emergió de la brutalidad de la guerra para ofrecer al mundo obras preciosas, en contraste con los horrores de su sufrimiento. El niño del bosque es un documento histórico notable sobre una época atroz que nunca deberíamos olvidar.
Cuna de un poderoso imperio en la antigüedad, Etiopía es uno de los países más singulares de África. El único que resistió al colonialismo; la Tierra Prometida de los rastafaris; fallida nación socialista; tierra de hambrunas, cruentas rebeliones y hoteles de lujo… Sobre esos contrastes despliega Olavarría su mirada, tan alejada de lo políticamente correcto como del turismo de postal. Una crónica sin concesiones de un viaje doble: hacia un país al filo de la guerra civil y hacia los orígenes de un viajero que partió un día de la Plaza Etiopía en México. Y en ese periplo de una periferia radica su honestidad.
El radar americano es un documental visual y de investigación histórica sobre arte, arquitectura y diseño construido a partir de la biografía y el archivo personal del arquitecto, artista y galerista Lanfranco Bombelli (Milán, 1921-Cadaqués, 2008). Desde la microhistoria se narra e interpreta la historia de la construcción cultural europea bajo el modelo del racionalismo moderno y la vanguardia artística, cuando vuelve, tras la victoria de los aliados después de la Segunda Guerra Mundial y en el marco de la Guerra Fría, con la intervención publicitaria del sistema político y económico norteamericano. Son cuatro los escenarios: I Las bombas, la reconstrucción y el resurgimiento. Milán-Zúrich, 1940-1950. II Visual Information for US in Europe en el Plan Marshall en el marco de la Guerra Fría. París, 1950-1961. III El deshielo. Cadaqués-Barcelona, 1959-1971. IV Internacionalismo local. Cadaqués, 1971-1982.
Pocos conflictos han generado tal cantidad de libros como la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, prácticamente ninguno se detiene a analizar el papel que jugó el radar en ese conflicto.
Este dispositivo permitió a los contendientes detectar de manera anticipada los movimientos de los adversarios tanto por mar como, sobre todo, por aire.
La obra, abundantemente ilustrada con imágenes y fotografías de la época, recorre la historia del radar, desde sus orígenes en el siglo XIX hasta la Segunda Guerra Mundial y los años inmediatamente posteriores.
Es cuestionable afirmar que el radar ganó la guerra, pero sí contribuyó decisivamente a que los aliados obtuviesen la victoria en ciertos escenarios. Y no solo eso, sino que, como explica bien este libro, el radar cambió decisivamente el mundo.